Andrés Parraguirre, director de operaciones de la Fundación para el Beneficio Global, mencionó que el emprendimiento social –orientado a resolver problemas culturales y ambientales, entre otros requiere de tener un propósito definido y dar todo en pos de conseguirlo. 

“Este propósito debe ser positivo, no puede usarse solamente para beneficio personal y no tiene que dañar a ningún ser vivo”, enfatizó. 

Andrés Parraguirre impartió el 27 de mayo la conferencia “Emprendiendo con sentido”, en el marco de la Semana de Emprendimiento e Innovación en Casa, realizada del 25 al 29 de este mes por la Oficina de Transferencia de Tecnología de la Dirección General de Vinculación (DGV) de la Universidad Veracruzana (UV).  

Este evento que se desarrolló de manera virtual, está disponible para su visualización en la página de Facebook de Emprende UV. 

El egresado de la Facultad de Contaduría y Administración de la UV, comentó que aunque actualmente la población mundial presenta menor pobreza y tiene un mayor acceso a la educación y a ejercicios democráticos, la mayoría no se beneficia de la riqueza global, debido a que en el mundo existe un problema de concentración de ella. 

Compartió que 34 millones de personas que representan el 0.7 por ciento de la población acumulan el 42.5 por ciento de la riqueza global, mientras que el 71 por ciento sólo acceden al tres por ciento de ella. 

Afirmó que la pobreza no es un problema como tal, sino las raíces que la provocan, entre las que están la desigualdad económica y políticas gubernamentales erróneas. 

“Las personas que nacen en situación de pobreza y continúan en ella, es debido a que crecieron en un entorno en el que carecieron de recursos para desarrollarse y salir adelante”, manifestó.  

Mencionó que el emprendimiento social nace a raíz de la desigualdad, con el objetivo de generar cambios positivos que beneficien a toda la sociedad. 

Comentó que además de perseguir la creación de valor para quien lo realiza, también busca compartirlo con los demás al solucionar problemas de manera participativa y permitir que la abundancia fluya. 

Andrés Parraguirre declaró que el emprendedor social debe desarrollar empresas con propósito, que solucionen problemas, tengan un impacto sustentable y, al mismo tiempo, generen un valor financiero. 

Enfatizó que quien emprende socialmente debe estudiar detalladamente el problema que va a intentar resolver y tener coherencia en las actividades que realizará con ese fin.  

“En la India una asociación inglesa buscó reducir la mortalidad de recién nacidos de una región al proporcionar incubadoras a los centros de salud locales, pero la medida no funcionó debido a que muchos bebés nacían fuera de los hospitales”, compartió.  

Aseguró que a lo largo del mundo existe un movimiento masivo que busca potenciar las empresas sociales, que promueve la creación de marcos legales que les permitan obtener el apoyo que requieren para solucionar diversos problemas. 

Afirmó que el emprendedor social tiene un enorme campo de acción en México, pero que es de suma importancia que al momento de actuar deje de lado la soberbia, y se acerque con humildad al grupo de la población al que se busca beneficiar.

UV/Hugo Hermida

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