“Como cursi pasará a la historia Rocío Nahle”. David Páramo (el caballero)

Nos hacen la pregunta y en verdad qué difícil es responder con corrección: ¿en tus cincuenta años de periodista, quién ha sido para ti el mejor secretario de Gobierno?

Tenemos que comenzar por aclarar que en tiempos del gobierno de don Agustín Acosta Lagunes, las atribuciones que tenía la Subsecretaría pasaron (fue lo correcto) a la Secretaría, gracias a un decreto del oriundo de Paso de Ovejas, impulsado por el respetable político Ignacio Morales Lechuga. Es decir, antes el poder político del estado radicaba en la Subsecretaría, donde hubo políticos muy valiosos de la talla de Manuel Carbonell de la Hoz y Carlos Brito Gómez, ambos políticos de gran oficio y experiencia; tanto, que Manuel Carbonell llegó a ser candidato a la gubernatura del estado, desde la Subsecretaría.

Vino el tiempo de Acosta Lagunes y ahí ubicó al político de Poza Rica, Ignacio Rey Morales Lechuga, concluyendo el sexenio en esa importante posición Felipe Amadeo Flores Espinoza, otro político muy completo, de larga trayectoria partidista, legislativa, como responsable de la seguridad de los veracruzanos, en la judicatura y de trato amable y caballeroso.

En esa posición, la secretaría de Gobierno, también estuvo Dante Delgado Rannauro, quien ganó la posición a fuerza de ofrecer resultados a su amigo y jefe don Fernando Gutiérrez Barrios, y tan buen papel hizo que don Fernando lo dejó como gobernador sustituto los cuatro años que le restaron cuando aceptó la Secretaría de Gobernación al lado de Carlos Salinas de Gortari.

Dante nombró como secretario de Gobierno a otro caballero de la política, Miguel Ángel Díaz Pedroza, un eficiente político quien supo entregar buenas cuentas de su encargo a Dante Delgado.

El último político que, desde nuestro punto de vista, ocupó con gran decoro y eficiencia ese cargo, ganando el respeto de la clase política veracruzana, fue Miguel Ángel Yunes Linares, a quien Patricio Chirinos Calero lo nombró, con la seguridad de que, estando Yunes ahí, él podría llevar la vida tranquilo, como fue.

La secretaría de Gobierno, la dependencia del Ejecutivo encargada de mantener la estabilidad política interna del estado, de velar por la seguridad de los veracruzanos, de llevar la interlocución con todos los grupos sociales y políticos del estado, con políticos como los antes mencionados permitió que su titular se ganara el reconocimiento como el dos y, en efecto, todo asunto que no se podía resolver directamente con el gobernante, a través del secretario de Gobierno se hacía posible; cuestión de oficio político.

Vino Miguel Alemán Velasco y le puso por la madre a ese cargo nombrando a la señora Nohemí Quirasco Hernández, “Doña Chanclas”, como titular. Obviamente, la señora no arreglaba nada, los que la llegaron a ver en sus oficinas nos cuentan que llegaba y se quitaba los zapatos para ponerse una cómodas chanclas, jalaba su tejido y a darle; de lo que pasaba en su entorno ni por enterada se daba. Así fue que la Secretaría General de Gobierno dejó de ser una importantísima oficina donde se podían resolver los asuntos antes de que se volvieran problema para el gobernante.

Flavino Ríos Alvarado, con su eficiencia y experiencia política, rescató parte del prestigio de esa dependencia, llegó al final del sexenio de Miguel Alemán y por poco le arrebata la candidatura al gobierno a Fidel Herrera Beltrán; luego repitió con Javier Duarte en el cargo y llegó a la gubernatura del estado, siendo quien entregó el cargo a Miguel Ángel Yunes Linares, impulsado por el PAN para un periodo de dos años a la gubernatura del Estado, en una versión muy distinta a la que conocimos cuando fue secretario de Gobierno.

Del resto: Reynaldo Escobar Pérez, Gerardo Buganaza y Salmerón, Erick Lagos Hernández y Rogelio Franco Castán, todos fueron o títeres de los gobernadores, payasos ineficientes, aprendices de políticos o de plano grises personajes levitando en espacios que jamás entendieron de qué se trataba.

Hoy tenemos a un ingeniero agrónomo egresado de una universidad lejana, que nadie en Veracruz conoce, sedicente luchador social, personaje de ambiciones desmedidas que ha encontrado terreno fértil para invadir todos los espacios políticos, bravucón por naturaleza pero sin oficio político y menos conocimiento de la geografía política del estado, recomendado de la ingeniera Rocío Nahle, y miembro de un proyecto (la 4T) para el que trabaja con esmero, pero para que se derrumbe junto con quien le dio la confianza de designarlo secretario de Gobierno.

Gracias a la Nahle, ya valimos madre    

A cual más sabe que en Veracruz la señora Rocío Nahle, secretaria de Energía del gobierno de AMLO, cree tener el control político para suceder en el cargo en el mes de diciembre al gobernador Cuitláhuac García Jiménez, poner en su lugar a su alfil Eric Cisneros para que sea el sustituto por cuatro años, y luego llegar ella a la conquista como gobernadora de continuidad de un proyecto que se llama la Cuarta Transformación y que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Eso, los enroques y las herencias a los socios, lo hicieron los priistas durante mucho tiempo, con la diferencia de que ellos tenían “oficio político”, es decir, sabían cómo hacerlo; éstos piensan que ya porque ganaron de forma arrolladora la anterior elección así se van a ir por ochenta años, cuando menos, como el PRI, cuando estuvo en el poder. Pero los tiempos son otros, los votantes si no piensan diferente al menos ya medio piensan y los agravios saben que se cobran en las urnas. ¿Cómo va a suceder el cargo Eric Cisneros a Cuitláhuac, si no entiende lo que es el oficio político, si solo sabe que están en el poder y con él harán lo que les venga en gana como si la voluntad del electorado, los grupos empresariales, los grupos religiosos, los grupos sociales, los veracruzanos, vamos, no van a intervenir en esto?

Oficio político quiere decir aprovechar las condiciones favorables que se tienen para hacer más grande el capital político-electoral. Cómo, mostrándose como político, tolerante pero de mano firme. Lástima que eso no lo sepan hacer, es más, ni lo entiendan, ellos aspiran a tener parejas a montón y dinero, a robar más de lo que robaron sus antecesores, por la simple razón de que ahora les toca a ellos pues tienen el apoyo del pueblo… Están muy, pero muy equivocados.

Y, bueno, haciendo referencia a la atarantada secretaria de Energía de AMLO, la aplaudida Rocío Nahle, con la caída del precio del petróleo se cayó también su pírrico y superficial triunfo con los miembros de la OPEP, que hoy le cobran caro su desplante de petacona ranchera berrinchuda al desplomar el precio del petróleo y ponerla con un pie fuera de la secretaría de Energía.

¿Dónde le meten el crudo?

En su columna que publica en Excélsior, el periodista Francisco Garfias, este martes no ofreció un panorama muy claro de este asunto.

Pancho Garfias nos cuenta: “Ayer hablamos con Labastida (Francisco Labastida Ochoa, ex secretario de Energía), desde la sana distancia, para pedirle su punto de vista sobre el colapso en el mercado petrolero que, por primera vez en la historia, coloca el WTI en precios negativos.

“Cerró a -37.66 dólares el barril, a causa de la baja demanda por el COVID-19 y la nula capacidad de almacenamiento en Estados Unidos. Se derrumbó 305% y arrastró a la mezcla mexicana”.

“De entrada, Labastida nos dijo que los saudíes, al abrir el grifo del petróleo barato, como lo hicieron, ya nos sacaron no sólo del mercado de Asia, sino de Estados Unidos.

“Mandaron siete barcos cargados de crudo a la Unión Americana, no para joder a México —que no pinta en el mercado petrolero—, sino, citó al ex secretario de Energía, “con la intención de quebrar a compañías petroleras americanas”.

“Quieren obligar a los estadunidenses a bajar su producción, entre dos y tres millones de barriles diarios, aseguró.

“Y nos llevaron entre las patas.

“¿Qué vamos a hacer? ¿Cómo vamos a vender a precios negativos?, preguntó el experimentado exsecretario de Estado, “hay que producir sólo para el mercado nacional. No queda de otra”.

“La capacidad de almacenamiento es casi nula en Estados Unidos y en México, pero Octavio Romero, director de Pemex, afirma que esa capacidad está a la mitad en nuestro país. Ojalá nos explicara cómo es que está a la mitad, si casi no hay consumo y nuestras exportaciones se han venido abajo. ¿Dónde meten el crudo? ¿El millón 600 mil barriles que se producen diariamente? Misterio…”

Reflexión

Los mexicanos no podemos quejarnos de la falta de cumplimiento de las promesas presidenciales. López Obrador; ¡prometió acabar con el huachicol y! acabó con Pemex! Promesa cumplida, felicidades chairos.

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