A siete años de fundación del Centro de Estudios de Género de la Universidad Veracruzana (CEGUV), uno de sus mayores logros es la maestría con el mismo nombre, que está reconocida por el Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y es pionera en la región sur-sureste del país, destacó su coordinadora María Eugenia Guadarrama Olivera.

La misión de la Maestría en Estudios de Género (MEG) es formar profesionales en procesos de intervención que, desde una perspectiva feminista, impulsen acciones a favor de la igualdad de oportunidades y derechos de las mujeres, la transversalización de la perspectiva de género, el respeto a la diversidad sexual y a la reflexión crítica de las masculinidades.

Guadarrama Olivera precisó que el CEGUV fue constituido como entidad académica en junio de 2013 y surgió a partir de las actividades desarrolladas por el entonces Programa de Equidad y Estudios de Género de la UV (PEEGUV), que pudo desarrollar sus actividades gracias al apoyo del Programa Integral de Fortalecimiento Institucional (PIFI).

“En 2010 por primera vez se entregaron recursos federales, a través del PIFI, para impulsar la transversalización de la perspectiva de género en las universidades, y en el caso de la UV estuvieron a cargo del PEEGUV. Gracias a los resultados obtenidos por este programa es que se creó el CEGUV.”

En este centro ha confluido personal académico con diferente formación disciplinar y diversa experiencia de investigación en el campo de los estudios de género, lo que ha marcado su quehacer académico.

La MEG, espacio multidisciplinar

Aunado al trabajo de investigación e impartir experiencias educativas en el nivel licenciatura, el centro creó la MEG –de carácter profesionalizante e interdisciplinar–, cuya primera generación inició en 2017 y egresó en 2019. Estuvo conformada por seis personas, de las cuales tres de ellas se titularon recientemente:

Nierika Manzano Hernández, con la tesis “Intervención feminista sobre violencia de género con jóvenes estudiantes”; Jonathan Escobedo Gamas, con “Arte contemporáneo: herramienta de reflexión en torno a la homofobia”, y Miguel Ángel Hidalgo González, con “Exploración del sistema sexo-género en población adulta joven con trisonomía 21: el caso del taller de artes plásticas del Instituto Down de Xalapa, A.C.”.

En el segundo año escolar de la primera generación, la MEG ingresó al PNPC del Conacyt y algunas de sus integrantes pudieron gozar de la beca que otorga dicho organismo.

La segunda generación, que comprende de 2019 a 2021 y está conformada por nueve personas –de 63 aspirantes provenientes de toda la República–, goza en su totalidad del beneficio de las becas Conacyt, lo cual les permite dedicarse de tiempo completo a sus clases e investigaciones, que versan sobre literatura, educación, participación ciudadana, arte, acoso laboral y diversidad sexual, por citar algunos temas.

“La maestría es el resultado de todas las acciones y el trabajo que se ha realizado durante todos estos años desde el grupo de trabajo inicial, mismo que se ha ampliado con personal académico de otras entidades académicas de la UV y que ha fortalecido el núcleo académico básico de la MEG”, remarcó la funcionaria universitaria.

Es necesario el apoyo institucional

María Eugenia Guadarrama precisó que en la región sur-sureste del país sólo la UV y una universidad de Chiapas ofrecen posgrados sobre estudios de género.

Esto pese a la creciente demanda de quienes laboran en instancias gubernamentales por profesionalizarse para promover y difundir la perspectiva de género; y del progresivo interés en el tema entre la población recién egresada de licenciaturas, que busca consolidar su formación con la integración de la perspectiva de género.

La situación de la falta de impulso por el desarrollo de los temas de género, pese a su obvia necesidad, se ve también reflejada en el hecho de que de las seis regiones de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), sólo en dos de ellas está activa una Red de Colaboración para Estudios de Género.

“Lo que quiero decir con todo esto, es que ha costado mucho trabajo introducir el tema de género en las universidades, lograr su aceptación y conseguir el apoyo institucional –como una infraestructura adecuada, por ejemplo–”, destacó la fundadora del CEGUV.

Poco a poco se va reconociendo la importancia de la perspectiva de género para las instituciones de educación superior (IES), tanto en su quehacer académico como en la atención de problemáticas ligadas a las relaciones de género en las comunidades universitarias, remarcó la entrevistada.

A manera de ejemplo, citó el caso del hostigamiento y acoso sexual que existe en los espacios universitarios, fenómeno que apenas se empieza a atender porque antes era visto como algo natural y una problemática que no le concernía atender a las IES.

UV

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