En los años y elecciones recientes, el sello de la casa en el PRI de Veracruz ha sido la traición y los reacomodos de fuerzas. De otra forma no se entenderían los resultados obtenidos por el partido, el 30 por ciento de Héctor Yunes Landa en el proceso de 2016; la estrepitosa derrota en 2017 (sólo 40 de 212 ayuntamientos en disputa); el 14 por ciento de José Francisco Yunes y las 3 diputaciones locales en 2018.

La realidad es que los priistas se han traicionado unos a otros o bien han simulado apoyar a los candidatos de su partido

La “institucionalidad” sólo aparece en el membrete, pero los hechos hablan de un partido donde todos juegan a conveniencia propia.

Tras el descalabro de 2016 surgieron voces en el sentido de que un sector del priismo operó para favorecer al candidato panista, Miguel Ángel Yunes Linares, quien ganara la elección de ese año.

En 2018 se repitió la historia de la derrota de 2016, pero ésta fue mucho más dolorosa porque el tricolor nunca fue protagonista; la elección se disputó entre PAN  y Morena y fue el candidato de esta última fuerza política, Cuitláhuac García Jiménez, quien llegara a Palacio de Gobierno.

Tras esa nueva derrota comenzaron otra vez las especulaciones sobre actos de traición al interior; sin embargo, la realidad es que en dicho año el PRI tuvo como principal factor en contra el impresionante arrastre del candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Tras esas tres derrotas consecutivas, algunos ex priistas, ex dirigentes del partido y cuadros más o menos destacados decidieron buscar nuevos horizontes políticos: Felipe Amadeo Flores Espinosa, por ejemplo, se concentró en su organización Vía Veracruzana; otro ex dirigente estatal, Gonzalo Morgado, renunció para impulsar la creación de un nuevo partido político local; y como ellos, otros más dejaron su anterior militancia.

Los ex alcaldes de Xalapa Ricardo Ahued y David Velasco Chedraui también renunciaron; el primero se fue a Morena, que lo convirtió en senador; y el segundo se mantuvo aparentemente al margen de la actividad política.

De forma reciente, algunos cuadros del PRI, incluyendo al diputado Jorge Moreno Sanilas y a los ex legisladores Alicia González Cerecedo, Edgar Díaz Fuentes y Edmundo Martínez Zaleta, habrían trabajado en la creación del partido “Todos por Veracruz”, impulsado por Héctor Yunes Landa, actual diputado federal priista.

De inmediato surgieron voces que señalaron una traición a esa mermada fuerza política.

El tema llegó en días pasados a la Comisión Estatal de Justicia Partidaria, dado que un grupo autodenominado “corriente crítica” del PRI pidió la expulsión de los cuatro señalados.

Raúl Ramos Vicarte, ex dirigente estatal y actual presidente de la Comisión, señaló que la denuncia no ha sido ratificada y, por tanto, el asunto no se ha discutido de manera formal.

Sin embargo, adelantó que, si se llegara a ratificar, tendrían la obligación de dar cauce en los términos de los estatutos.

En días pasados, en el marco del aniversario de la Promulgación de la Ley Agraria, en el puerto de Veracruz estuvo la secretaria general del Comité Ejecutivo Nacional, Alma Carolina Viggiano Austria, quien no sólo se reunió con el dirigente estatal, Marlon Ramírez Marín, sino también con los involucrados en el caso.

Lo que ha trascendido tras dicha visita es que el partido no procederá a la expulsión de militantes porque hacerlo sería tanto como darse un balazo en el pie; es decir, la dirigencia priista sabe perfectamente que lo que necesita son aliados y así las cosas no puede deshacerse de lo poco que le queda.

@luisromero85

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