El senador Dante Delgado que este 23 de diciembre cumplirá 69 años, soltó de su ronca garganta en el Word Trade Center de Boca del Río, que México votó por un cambio y no se puede permitir que este régimen haga uso de las prácticas del pasado.

“A los excesos y abusos de poder se les debe poner freno de inmediato. Por eso no vamos a aplaudirle a un presidente que le falte al respeto a todo aquel que piense diferente a él. No vamos a aplaudir a un presidente que, con sus declaraciones, insulta y pone en riesgo la integridad de los periodistas”, advirtió.

Lo anterior fue parte de su Informe de Actividades que escucharon aparentemente con interés, sus homólogos Miguel Ángel Osorio Chong, Ernesto Pérez Astorga, Indira Rosales, Miguel Ángel Mancera, Manuel Velasco Coello, Beatriz Paredes Rangel y Julen Rementería, además del diputado federal Héctor Yunes Landa e Ivonne Ortega. Es decir, casi puro cartucho quemado.

Dante pronunció un discurso que llegó desfasado. “Debe quedar claro que la libertad de expresión no es logro de ningún gobernante, se la han ganado los periodistas a sangre y letra, con sus vidas”. Vaya hombre, qué bueno que ya se dio cuenta, porque la sociedad mexicana lo sabe desde los años setentas.

A renglón seguido añadió: “El presidente debe comprender que existe una gran diferencia entre ser parte de la solución y ser parte del problema. Ser parte de la solución significa pensar en todos y trabajar en unidad. Es entender que la política es una lucha de inteligencias, no de vanidades. Y que gobernar es un ejercicio de responsabilidad, no de caprichos”.

“Discurso incendiario” me dijo un colega. ¿Incendiario? Por Dios, pura retórica priista. “Bueno, al menos es un contrapeso”. ¿Contrapeso? Uta… ni para qué contestarle al colega.

El senador también sacó al liberal que lleva dentro al manifestarse a favor de una legislación sobre el aborto: “Que levanten la mano quienes estén de acuerdo en que una niña muera o vaya a la cárcel por realizarse un aborto clandestino. Yo no, porque no es ético, no es piadoso, ni religioso, ni moral. Porque negarles a las mujeres el derecho a decidir sobre su propio cuerpo, no es estar ‘a favor de la vida’ es apoyar el aborto clandestino, es poner su vida y su libertad en riesgo”.

Sobre la marihuana declaró: “La legalización de la marihuana es un tema que ha sido suficientemente discutido y que tiene que avanzar ya. No lo digo yo, lo dice la ONU, la Comisión Global de Políticas de Drogas, México Unido Contra la Delincuencia y cientos de instituciones, organizaciones, expertos y activistas”.

¿Por qué no dijo esto hace veinte años o hace diez por lo menos? ¿Por qué se esperó hasta ahora? Porque fue al Word a destaparse para contender por tercera vez por la gubernatura. Y puedes apostar lector a que estará en las boletas en 2024.

A pesar de lo que dijo, no dijo nada nuevo; su discurso estuvo cargado de críticas y señalamientos con toques de “valentía”, pero careció de propuestas para solucionar los problemas. Y si digo que está desfasado es porque no movió a nadie, como hubiera movido a México si se lo hubiera dicho a Zedillo en su cara, cuando era presidente, por ejemplo.

Fue un discurso para sus invitados que en correspondencia le aplaudieron por puro compromiso.

El cambio por el que votó México no se va a lograr sólo con declaraciones. Ni la guerra, la corrupción, la injusticia, la impunidad y la pobreza, se van a acabar con declaraciones, dijo el senador y le aplaudieron. ¿Con qué se van a acabar estos males? Eso no lo dijo.

“Un verdadero cambio tiene que transformar la vida de mexicanas y mexicanos, se tiene que sentir, se tiene que vivir. No basta con decretarlo ni con declararlo. Para cambiar a México se tienen que tomar las decisiones correctas y llevarlas a cabo con responsabilidad”. ¿Cuáles son esas decisiones correctas, senador? Tampoco lo dijo.

“Si no saboteé ni fui un conspirador de expresidentes con los que discrepaba profundamente, tampoco lo seré con el presidente López Obrador. Pero, que quede claro, eso no significa que permita la repetición de las injusticias y excesos de gobiernos pasados. Cuando el presidente se ha equivocado, cuando ha faltado a su palabra, me ha tenido en frente y de frente. Eso no va a cambiar jamás”. Caray senador, qué valor el suyo.

En síntesis, puro choro al más puro estilo del PRI, pero no se podía esperar otra cosa de quien fue un distinguido priista.

Lo que necesita la entidad es algo más que retórica plasmada en un buen discurso y hasta ahorita lo único que ha ofrecido Dante Delgado es puro choro elocuente.

¿Si vuelve a ser candidato ganará la contienda? Uta… Aunque la edad no es un impedimento, para el 2024 tendrá 74 años que evidentemente le van a pesar. Otra cosa que le pesará es su desarraigo; miles de jóvenes veracruzanos lo conocen sólo de oídas. Pero por otra parte, AMLO alcanzó su sueño a la tercera oportunidad.

Conclusión; nada como esperar cuatro años a ver qué sucede. Aunque pienso que se va a quedar con las ganas de obtener la gubernatura mediante los votos en las urnas.

bernardogup@nullhotmail.com