El funámbulo

Algo de circense ha habido siempre en Agustín Bernal, en el álbum Niño —grabado en 1997 con Rodrigo Castelán y Tony Cárdenas—, hay dos piezas suyas que lo confirman: Pajazzsistas y El funámbulo.
Agustín se ha desplazado por la cuerda floja del jazz como funámbulo: sin red de protección, asumiendo todos los riesgos, sin mirar atrás para no perder el equilibrio o enredarse con el pasado, en constante exploración, distante, siempre, de las fórmulas probadas; por eso es un auténtico pajazzista.
En esta parte final de la conversación, nos habla de algunos de los muchos proyectos en los que ha colaborado, y hace una serie de reflexiones en torno a la enseñanza del jazz.

Antropóleo

Cuando regresé de Nueva York, me fui a casa de mi mamá porque no tenía a dónde llegar y en dos semanas ya estaba como nuevo, mi mamá me hacía unos calditos, ya sabes cómo son las mamás.
Conocí a Héctor Infanzón porque Eugenia León nos invitó a tocar con ella. Cuando regresé de Nueva York, Héctor acababa de regresar de un curso de seis semanas en Berklee, llegó muy emocionado y me dijo:
—Oye, quiero tocar
—Yo también
—¿Conoces un bataco?
Cuando estaba en Nueva York, fue a visitarme Tony Cárdenas —que en paz descanse— y le dije a ver si tocamos juntos cuando regrese a México. Nos juntamos, empezamos a tocar y de ahí salió Antropóleo en el 88.
Alejandro Campos estuvo en un proyecto mío anterior que se llamaba Jade Visions, era un sexteto y luego tocamos mucho cuarteto también. En Antropóleo tocó algunas veces como invitado, también tocó con nosotros Chilo Morán, pero ese proyecto, desde el principio fue pensado como trío.

Viva Fidel

Con Tony, fuimos sección muchos años, después de Antropóleo, hicimos un grupo que se llamó Viva Fidel, estaba Miguel Salas —que en paz descanse— en el piano, Benítez en la flauta, luego estuvo Hammadi Bayard, un saxofonista cubano que llegó a México y se quedó; fue un desfile de gente. Luego falleció Miguel Salas y se acabó Viva Fidel. Luego hicimos un trío con Enrique Nery, y un chorro de proyectos que fueron gestándose por ahí.

Xalapa

Tuve contacto con Memo Cuevas desde los ochenta y me invitó a varios proyectos interesantes, algunas veces vine a tocar a dueto con él, o a trío, con Tony. Luego me invitó a un grupo que se llamó Jazz o Menos. Él siempre quiso que me viniera a vivir a Xalapa, y como me casé con una xalapeña, un tiempo intentamos, pero no se pudo. Vine, me instalé aquí en Xalapa con mi esposa, intentamos que me dieron una plaza en la UV, estuve como seis meses y no se resolvía nada, entonces tenía que ir a tocar al DF y regresar, y al final no se dio.
Luego, también Adolfo [Álvarez] me invitó a tocar, hicimos el Jazz entre Tres, también se intentó que me dieran un plaza, pero tampoco se pudo.
Luego se formó JazzUV y Édgar [Dorantes] nos invitó a Gabriel [Puentes], a Rey David y a mí a dar clases. No podíamos venir a vivir a Xalapa, entonces le dijimos podemos colaborar, pero siempre y cuando sea cada quince días. Nos dijo que sí y estuvimos viniendo a dar clases, pero en un momento nos dijo o se vienen a vivir a Xalapa o ya no va a ser posible. Yo lo entendí, dije es lógico, si voy a estar en JazzUV, tengo que estar aquí. Dejamos JazzUV pero se puede decir que fuimos fundadores y eso me da gusto porque JazzUV ya es una gran escuela, no tiene nada que ver con ese principio en el que hacíamos los planes de estudio con Édgar. Fue muy bonito arrancar con ese proyecto que ahora ya lo veo gigante, me encanta.

Mentor nacido en mi tierra…

Más o menos en los noventa, invité a Iraida [Noriega] a hacer un dueto de contrabajo y voz para presentarnos en El arcano y que ella se empezara a dar a conocer. También invité a Patricia Carreón y a un chorro de gente joven. Yo ya tenía un cierto nombre, nada significativo pero ya me identificaban en el jazz y empecé a ayudar a muchos jóvenes para que los conocieran.

Niño

Conocí a Rodrigo Castelán en El arcano, es un talento impresionante y lo invité a que hiciéramos un disco con dos bajos, él toca bajo eléctrico y contrabajo, y le dije:
—Yo Toco el contra y tú el eléctrico
—También toco guitarra
—Perfecto
Armamos el proyecto, estuvimos sonando un poco y luego nos metimos a grabar y salió ese disco que se llama Niño, lo anduvimos presentando, lo venimos a presentar, incluso, aquí a Xalapa. Al final quedó el disco pero el proyecto ya no se pudo seguir porque es muy difícil, pero ese proyecto fue importante, fue al final de los noventa.

Puentes

Conocí a Gabriel [Puentes] en una chamba y me gustó mucho cómo tocaba, entonces lo invité a tocar conmigo; Mark Aanderud quería tocar y se armó el trío Aanderud-Bernal-Puentes, parecido a Antropóleo. Desde entonces he estado tocando con Gabriel, ya son como dieciocho años.

Trío

En el 2000, me habló Eugenio [Tousaint] y me dijo:
—Quieres hacer un trío
—Sí
—¿Recomiendas a alguien para la batería?
—Está Gabriel Puentes, ¿no lo conoces?
—No
Fuimos a ver a Eugenio y quedó feliz con Gabriel, de hecho, yo dejé el trío pero Gabriel siguió. Formamos el trío, hicimos muchas tocadas, fuimos a tocar al extranjero muchas veces, grabamos dos discos: uno que salió al público —ya está agotado—, se llama Trío. Luego grabamos una segunda versión con algunos temas que habíamos grabado, pero los volvimos a hacer, y otros temas. Grabamos en mi estudio, yo tengo la grabación y ya está masterizada. Cuando falleció Eugenio, yo me quedé con eso y dije ¿qué hago?, entonces hablé con Gabriel y dijimos vamos a hablar con la esposa de Eugenio, hasta ahorita no hemos podido hablar con ella, pero ese disco suena muy padre y sí me gustaría sacarlo.

Hoy, hoy, hoy

Ahorita estoy con Héctor Rodríguez en cuarteto, ya estamos preparando un nuevo disco pero no sé cuándo se va a grabar. Estoy en este proyecto maravilloso con Paquito [Cruz] y Gabriel [Puentes]. También tengo un proyecto con el pianista chileno que vive en México Tomás Krumm, también es un cuarteto, acaba de presentarse en Hermosillo. En el repertorio hay algunos temas originales míos, temas de Tomás y algunos arreglos de standards. Está Jorge Brauet en el sax, a veces, Diego Franco; Hiram Gris a la batería o a veces va Juan Ale Saenz; el que pueda, muchas veces no es de que yo quiero tal músico, muchas veces ya tienen cosas, no pueden, entonces invitas a alguien más; es parte de lo que es el jazz. Me invitan a varios proyectos: septetos, quintetos, cuartetos, y yo participo.
No tengo tanta actividad como tenía hace años, salgo menos, ya no me gusta tanto viajar, sobre todo en avión, toda la cosa de los aeropuertos es un relajo. Ahora que estuve en Hermosillo fue una monserga, tengo un contrabajo desarmable, lo desarmo y me lo llevo, pero aún así es un rollo desarmar y volver a armar. Ahorita, más bien estoy dedicado a la docencia; sigo tocando, pero no como antes.

Gente docente

Estuve trabajando en una escuela de cuyo nombre no quiero acordarme, me contrataron casi como objeto porque la escuela tuvo un problema y necesitaban credibilidad. Me llamaron y me dijeron te hablamos porque, de alguna manera, tienes cierta credibilidad en el mundo de la música y ahorita necesitamos eso; fueron muy sinceros. Acepté y me contrataron como decano, yo decía yo no tengo nada, ¿cómo voy a ser decano? Hablaron con la SEP, me pidieron mis recortes de tocadas y cosas así, y al final me dijeron sí puedes ser decano, me avalaron por mi carrera.
Entré pero solo hacía cosas simbólicas, me la pasaba estudiando en mi cubículo, de repente iba a ver a los maestros. Estuve cuatro años ahí, vi muchas cosas que no me gustaron y dije me gustaría hacer una escuela donde sí hubiera las cosas que me gustan. Y saliendo hice LaFaro Jazz Institute, también pensando en la escuela que no tuve cuando era joven y que me hubiera gustado tener.
LaFaro Jazz Institute es una escuela súper libre, no tenemos ningún reconocimiento y no queremos tenerlo porque yo sé que si entro con la SEP o con el INBA, van a querer cambiar muchas cosas. No hay calificaciones, no hay exámenes, no hay policía en la puerta, no hay secretaria, es muy directo, tú vienes, yo te doy clases de contrabajo y te ayudo, te digo lo que tienes que estudiar, entras al ensamble y párale de contar. Tenemos varias materias como armonía y otras, pero sí es muy libre, no necesitas papeles, no necesitas haber terminado la prepa, no necesitas nada, si quieres quieres tocar y tienes talento, entras. Hay chavos que estudian en la Superior y vienen a LaFaro a reforzar sus conocimientos.

Alineación y balanceo

Yo creo que es importante que existan escuelas como JazzUV y todas esas porque, cuando terminan, los muchachos tienen un título y eso les da la oportunidad de hacer una maestría fuera. Otra cosa importante es que las escuelas fomentan la competencia y eso es muy bueno, pero lo más importante para mí es que, en las escuelas, los chavos hacen relaciones que después van a ser importantes en su vida. JazzUV, por ejemplo, está increíble en ese sentido, vienen muchos chavos de muchos lugares, aquí se conocen y de ahí surgen proyectos, para mí ese el mérito más grande de las escuelas.
Todo eso es maravilloso pero tiene que haber un buen balance entre cumplir con la escuela, las calificaciones y todo ese tipo de cosas, y realmente tocar, realmente comprometerse con la música. No porque ya terminaste y eres licenciado en jazz, quiere decir que ya tocas, yo conozco muchos licenciados en jazz que tocan bien, son buenos músicos funcionales, pero no son artistas, son dos cosas diferentes. Muchos de los grandes maestros del pasado como Charlie Parker, por ejemplo, nunca fueron a las escuela y son grandes artistas.
Muchos músicos de la vieja guardia nunca fuimos a la escuela y ahí estamos dando lata (risas), tal vez no seremos los más grandes (risas), pero siento que muchos sí podemos transmitir algo y eso es lo más importante; al final, eso es lo único que importa, yo nunca he visto a alguien que le pregunte Chris Potter a qué escuela fue; yo lo oigo y digo qué maravilla, nunca pienso en qué escuela estudió, lo que pienso es que es un gran músico.
Ahora hay mucha información, pero eso tiene sus pros y sus contras, el YouTube y todo eso es maravilloso, pero también puede ser un arma de doble filo porque los chavos están muy expuestos a muchas cosas y a veces no saben cómo manejar esa información, por eso, cuando damos clínicas tratamos de darles guías, lo importante es que sepan cuál es la esencia de lo que tienen que estudiar y no se salgan de eso; que independientemente de todas la información que hay por acá afuera, tengan claro que hay cosas esenciales que van más allá de YouTube y todas esas plataformas.
Es muy importante que tengan claro que el individuo tiene mucho que ver, que hay gente que no fue a la escuela y que toca increíble, que hay gente que fue a la escuela y también toca increíble, solo son vehículos, pero es el ser humano, el artista, el que, al final, va hacer la diferencia.
Ahorita estamos en el mejor momento del jazz en México, te lo puedo decir yo que estuve en la Edad Media del jazz en México (risas), en el oscurantismo; ahora estamos en un Renacimiento impresionante, es una era de oro del jazz mexicano.

PRIMERA PARTE: Reflections Of My Life
SEGUNDA PARTE: El bajista en evolución





 

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