Una cacatúa llamada Snowball, o «bola de nieve», superó todas las expectativas.
El ave fue capaz de desarrollar su propia coreografía en respuesta a dos temas, «Another one bites the dust» de Queen, y «Girls just want to have fun» de Cindy Lauper.
El loro, de la especie cacatúa de cresta de azufre (Cacatúa galerita eleanora), generó espontáneamente nada menos que 14 movimientos simples y dos combinados con sus patas, su cabeza, o ambos a la vez.
«Nunca le enseñamos a hacer ninguno de estos movimientos», señaló el profesor de psicología Aniruddh Patel, de la Universidad Tufts en Massachusetts, Estados Unidos.
Patel es uno de los autores de un nuevo estudio que analiza el caso Snowball y qué revelan sus bailes sobre la sorprendente capacidad cognitiva de los animales.
El caso de la cacatúa es importante porque son muy pocas las especies que responden con movimientos coordinados a la música, y ningún otro primate, aparte de los seres humano, es capaz de hacerlo.
Al analizar cómo otras especies procesan la música, la investigación publicada en la revista Current Biology ofrece pistas sobre la evolución de la capacidad musical en humanos, de acuerdo con los autores del estudio.

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Las lecciones de Snowball
Patel se especializa en los procesos mentales utilizados en la creación y la percepción de la música y las respuestas que esta genera.
El científico ya había estudiado a Snowball hace una década, cuando un video de la cacatúa moviéndose al oír una canción de los Backstreet Boys se hizo viral.
Pero el estudio actual es diferente, ya que el ave realiza ahora una amplia gama de coreografías.
Patel resumió en un comunicado de la Universidad Tufts cuáles son las tres conclusiones más importantes del estudio.
Las danzas de Snowball son espontáneas y no fruto de un entrenamiento.
El ave no copió a nadie, ya que, si bien había visto bailar a su cuidadora Irene Schulz, también autora del estudio, los movimientos de la cacatúa eran diferentes.
«No esperábamos encontrar tantos movimientos variados, que fueron revelados cuando la autora principal del estudio, Joanne Jao Keehn, hizo un análisis coreográfico de los videos del ave», señaló Patel.
Jao Keehn, neurocientífica cognitiva y bailarina clásica y contemporánea, analizó los movimientos fotograma a fotograma.
A diferencia de los bailes usuales de los seres humanos, Snowball danza especialmente en fragmentos de tres o cuatro segundos. Y también cambia sus movimientos con cada melodía.
Danzar al ritmo de la música no es simplemente un producto arbitrario de la cultura humana.
«Danzar es una respuesta a la música que surge cuando determinadas capacidades cognitivas y neurológicas coinciden en los cerebros animales», señaló Patel.
Los científicos creen que cinco capacidades son requisitos evolutivos que deben converger para que una especie baile al ritmo de la música.
Los cinco rasgos son los siguientes: aprendizaje vocal, capacidad de imitar movimientos no verbales, tendencia a formar vínculos sociales, capacidad de aprender secuencias complejas de acciones, y atención a movimientos comunicativos.
«Esto explica por qué tan pocas especies y ningún otro primate comparte nuestro deseo compulsivo de movernos espontáneamente y en formas diferentes en respuesta a un ritmo musical», afirmó Patel.
Las cacatúas pueden aprender vocalizaciones, a diferencia de especies que nace con sonidos innatos, como los gatos.
El contexto social es importante.
«Para los humanos, bailar es una forma de interacción social», afirmó Patel.
«Preferimos bailar con un compañero o compañera que solos».
Los científicos estudiarán ahora con otros experimentos si también Snowball prefiere danzar en pareja.
BBC