Ayer por la tarde cuando escuché el informe verbal de la Contralora estatal Leslie Garibo Puga, sobre posibles actos de nepotismo de Cuitláhuac García, no pude menos que sonreír. Y es que de a tiro se vio muy obvia.

Hace unos días, cuando le preguntaron al gobernador si el sub secretario de Finanzas, Eleazar Guerrero Pérez era su familiar, al pobre se le enredó el cerebro con la lengua, se le pegaron las balatas, metió en el ajo a su abuela fallecida y contestó de una manera tan lamentable, que a los reporteros no les quedó duda sobre el parentesco entre ambos.

En esa conferencia un reportero fuereño le preguntó a un colega local: ¿Así habla siempre el gobernador? No, a veces habla peor, fue la contestación.

Y Cuitláhuac no lo hizo quedar mal porque el viernes en la conferencia mañanera en Palacio Nacional, y ante el mismo cuestionamiento volvió a tartajear, se trabó, quiso acelerar pero lo hizo a trompicones, al grado que el presidente Andrés Manuel López Obrador tuvo que entrar al quite y le endilgó más virtudes que las que le han colgado a San Francisco de Asís.

Pero después de los guayabazos AMLO pidió revisar por si los hubiera, los actos de nepotismo en el gobierno de Veracruz que los hay y muchos.

Ayer martes, con una celeridad de asombro que se contrapone con lo lenta que ha sido la Contraloría estatal, Leslie Garibo dijo que ya checó el asunto y no existe parentesco entre Cuitláhuac y Eleazar.

“Ya se hizo la investigación correspondiente en la cual no vinculamos ningún familiar del gobernador Cuitláhuac García Jiménez con Eleazar Guerrero Pérez. No tienen ningún parentesco, Eleazar es Guerrero Pérez y el gobernador es Cuitláhuac García Jiménez” dijo la funcionaria que como para reafirmar que no hay ningún nexo entre ambos, agregó que Eleazar ni siquiera es de Veracruz. “Estuvimos buscando y ya está la investigación”.

Y sí, ya está la investigación, pero…

La funcionaria erró al dar como prueba del no parentesco la diferencia de los apellidos, cuando existen cientos de miles de sujetos y sujetas que tienen los dos apellidos distintos a sus tíos, primos o sobrinos carnales. Y hay quienes nacieron en Jalostotitlán que tienen primos hermanos nacidos en Papasquiaro. Es decir, no todas las personas tienen que nacer forzosamente en un municipio, entidad o país para ser parientes sanguíneos, como errónea o tramposamente lo quiere hacer ver Leslie Garibo.

En lugar de tanto rollo lo ideal hubiera sido una prueba de ADN y asunto arreglado. Pero no, como todos los políticos que tienen cola para que se las pisen, el gobernador y el sub Secretario de Finanzas prefirieron optar por los retruécanos burocráticos.

Y ahora nadie duda que Cuitláhuac García Jiménez y Eleazar Guerrero Pérez son unos parientes muy unidos y muy traviesos, que le están viendo la cara al presidente López Obrador.

A ver cómo les va cuando los descubran.

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