En esta parte final de la conversación, Ana Pau Reyes habla de un viaje a Suiza que le confirmó que su camino era el jazz, de su búsqueda de alternativas para estudiar, de su llegada a JazzUV y del crecimiento que ha tenido en Xalapa.

Swing-tzerland

Cuando se acercaba el momento de salir de la escuela, me llegó una oportunidad que me cambió el camino: una tía que vive en Suiza necesitaba ayuda porque iban a operarla, yo ya había tenido experiencia cuidando a mi sobrino recién nacido y a mi abuelita, ya sabía algo de enfermería básica y tenía disposición. Yo nunca había ido para allá y dije no sé si voy a tener algún día otra posibilidad de ir, mejor voy de una vez.
Terminé la escuela y, sin hacer planes de la titulación, dije pues me lanzo. Me fui en mayo, mi tía necesitaba que estuviera con ella como un mes o mes y medio, pero yo sabía por mi hermana —que ya había estado allá— que el permiso es por tres meses, entonces platiqué con mis tíos para ver si me daban chance de quedarme los tres meses para aprovechar el vuelo hasta allá; yo ya sabía que en verano hay un montón de festivales de jazz en Europa.
En Suiza estuve paseando un montón, la verdad es que son paisajes hermosos y como llevaba como dos años de andar en bicicleta en Guadalajara, me salía a pasear en la bici.
Me puse a investigar sobre los festivales y eran un montón, había en Alemania, en París, incluso algunos muy cerca de Suiza, pero para pagar el tren, la estancia, los conciertos y todo, se necesitaba mucho dinero, entonces empecé a trabajar con mi tío, le ayudaba a pintar, a arreglar el pasto, las flores, todo lo que me ayudara a juntar dinero. Busqué los festivales que estuvieran más cerca, yo estaba en la parte alemana y estaba el festival de Montreux, que está en la parte francesa, pero el tren salía caro y aparte tenía que pagar el hostal y demás, entonces mi tío me dijo:
—Te puedes ir en bici
—¿En serio?
—Sí, mira, nosotros te llevamos hasta tal montaña y estando ahí llegas en dos días, te puedes llevar la casa de campaña, hay zonas donde acampar
Vi que en esa edición —me parece que era el 50 aniversario del festival, fue en el 2016— iban a estar Richard Bona y Al Jarreau, yo ya los conocía y vi que además del concierto, iban a dar masterclass gratis, y dije tengo que ir aunque sea a la masterclass, ¿cuándo los voy a ver así de cerca?
Me lancé a ese viaje loco que parecía sencillo pero no era tan sencillo porque tuve momentos muy difíciles: el trayecto no era tan fácil, se suponía que iba a ser de bajadita pero no era tan de bajadita, no conocía nada, me di una perdida horrible en un bosque, estuve como cuatro horas sin salir, estaba muy cansada, eran como 200 kilómetros de trayecto. Hubo muchos momentos extremos, pero al llegar allá, fue muy grande la satisfacción porque yo estaba tan emocionada de ir a un festival de esos.
Fui a la masterclass de Richard Bona, había un montón de gente, yo estaba con un chavo de Sudáfrica que conocí. Hubo un momento en que abrió a preguntas y le hacían preguntas de cosas personales, le pedían su opinión sobre un tema o desde su percepción de la música, cosas no tan musicales. Yo había escuchado una versión de una canción en vivo que cantaba solo con loop station; quería preguntar pero no cualquier cosa y verme como tonta, pensé preguntarle de qué trata ese tema pero está en un dialecto africano y en ese momento me di cuenta de que no sabía cómo se llamaba, entonces, cuando me dieron el micrófono no se me ocurrió hacer nada más que decirle una canción que va así, y empezar cantar, y me acuerdo que sentí bien bonito la reacción de él, le cambió la cara, volteó y, como es bien bromista, dijo bueno, ¿y esta chica de dónde es? Luego me dijo que es un tema en el que se comparan las preocupaciones de los humanos con las preocupaciones de los animales, y ya, pero logré mi meta de hablar con él, y ya sabes, la firma, la foto y todo.
Luego fui con Al Jarreau y al verlo entrar me impresionó, todo lo que platicó en la clínica fue muy puntual y de una manera espiritual pero divertida, fue súper cómico. Sentí una conexión y dije tengo que preguntarle algo. Sentía que él me podía dar un consejo, al final de la cínica se hizo una fila muy grande para hablar con él y tomarse foto, cuando me tocó pasar, temblaba de la emoción, lo saludé y me dijo:
—¿De dónde eres?
—De México, soy cantante de jazz pero siento que esto es nuevo para mí, siento que en mi país no hay tanto este lenguaje, me está gustando bastante y quiero hacerlo, pero no sé cómo
—A ver, la música está en todos lados y el jazz está en todos lados, entonces, donde estés, lo que estés haciendo está bien, si estás aquí, vas bien, sigue así, sigue buscando a la gente, relaciónate, que no te ponga un límite tu país o tu lengua
Fue una experiencia muy padre, luego me lancé a otro festival y me tocó ver a Avishai Cohen, el contrabajista, y también fue impresionante verlo en vivo, y algo que me volvió a recordar lo del español fue que cantó Alfonsina y el mar, yo no conocía ese tema pero al escucharlo sentí el impacto de la lengua porque estando en un país desconocido, con un músico que no había escuchado tanto pero que ubicaba y quería escucharlo en vivo, y tantos factores que ni me esperaba, de la nada cantó en español en medio de toda la gente, empecé a entender qué se sentía con el español más allá de que a mí no me gustara.
En ese festival también me tocó ver a Lisa Simone —la hija de Nina Simone— y también fue algo increíble porque yo ubicaba bastante bien a Nina Simone, me gustaba mucho y ver a Lisa fue otra conexión importante para mí por todo lo que había escuchado de su mamá, son totalmente diferentes pero su desenvolvimiento es igual.

Back Home Again in Guadalajara

Pasaron los tres meses y volví a Guadalajara, antes de irme a ese viaje le dije a mi papá que estaba cansada de la escuela por las experiencias con algunos maestros, sentía que había avanzado mucho cantando en la calle y estando con músicos en la escena en dos años en comparación con lo que hice en la escuela en tanto tiempo que estuve entre el Taller y el Técnico, entonces dije mejor le sigo sola.
Me cuesta trabajo sacar mi lado autodidacta, siempre he preferido tener un guía que me pase la información, no soy tan buena como para descifrarla yo, pero decía si ya no tengo presión de la escuela, voy tener tiempo, si me pongo a estudiar y sigo tocando y tocando, voy a lograrlo, pero no estudié todo el Técnico para no tener el certificado, de algo me va a servir, si dejo pasar más tiempo, va a ser más difícil retomar el repertorio, mejor lo hago de una vez antes de que se me olvide.
Cuando estás en el extranjero, notas todas las diferencias, cuando regresé empecé a notar las debilidades que hay en mi país y dije tengo que salir a estudiar a otro lugar, entonces me enfoqué en el recital para salir de eso. Tenía miedo de que la escuela me pusiera trabas porque a veces pides una fecha y te la dan bien tarde, o ha habido compañeros que les dicen ya saliste pero te falta prepararte un año y les ponen el recital un año después de que salen. Me puse bien firme y logré que me dieran fecha para un mes después de que la solicité.
Me puse a ensayar duro con el pianista acompañante, saqué el concierto de titulación y dije ya era lo último que me ataba aquí, y me puse a investigar por todos lados. En Estados Unidos estaba Berklee pero era muy caro y no tenía conocimiento de otras escuelas como el New England [Conservatory] de Nueva York u otros conservatorios, pero veía como imposible ir para allá. Luego busqué en Chile y en el Liceu de España, que tiene un programa buenísimo. Buscaba y buscaba pero el dinero siempre era la traba y me di cuenta que había más programas de becas para maestrías que para licenciaturas.

Noche de duda en Xalapa

Todo esto había estado investigando con Beto [Guzmán] porque ya éramos novios y habíamos pensado irnos a Chile porque él sabía que hay mucho movimiento de bajo allá. Me puse en contacto con músicos de allá para preguntarles cómo estaba la enseñanza del canto y había algo que me daba la sensación de que tal vez no era lo que yo buscaba, como que no cumplía del todo mi requisitos. Ya estábamos viendo lo de la inscripción, les estábamos preguntando si podían esperarnos con los pagos porque había un problema con los bancos. Era como enero o febrero y ya se había abierto la convocatoria para la UV, en lo que se arreglaba lo de Chile hicimos el registro.
Luego vimos que estaba difícil irnos para allá y le echamos todas las cartas a JazzUV, en mayo vinimos a hacer examen. Yo sabía que mucha gente había estado en JazzUV y había conocido a algunos maestros que habían ido al encuentro de jazz que dirige Paulina Mercado, me había tocado ver a Rafa Alcalá, a Arturo Caraza y a otros, pero no sabía bien cómo estaba la onda del canto, investigué quiénes era los maestros y vi que estaban Olson [Joseph] y Paty [Ivison]. Cuando ya tenía el registro, escribí a JazzUV para saber qué tenía que preparar, me mandaron el programa y preparé lo que pedían.
En mayo vinimos a hacer el examen y fue otra locura porque Rafa Alcalá nos dio la bienvenida y nos dijo que había lugar para veinticinco, o algo así, y éramos setenta y tantos. Fui a ver la lista de canto, había ocho aspirantes y solo iban a aceptar a tres; al principio venía muy segura, pero después de esa plática, me puse bien seria de los nervios.
Vi que faltaba como hora y media o dos para mi turno, nos fuimos a sentar al patiecito de la escuela, ahí escuché una cantante y me puse más nerviosa porque se oía muy bien, el tema estaba bien, se oía swing, escuché la intro y dije ¡no inventes!, y me cambió la cara. Beto me dijo ¿qué te pasa?, ¿por qué estás tan seria?, ¿ya te pusiste nerviosa?, y yo le pedí que saliéramos porque me estaba presionando y decía no voy a quedar, no voy a quedar.
Fuimos a un café a relajarnos un poco, cuando llegó la hora dije pues yo sé lo que traigo, tengo como tres o cuatro años de experiencia cantando con los chavos de Guadalajara, voy a hacer mi examen.
Entré al examen, estaban Olson y Paty; en el grupo estaba Steve, un baterista de Guadalajara que ya tiene tiempo acá en JazzUV. Yo no lo conocía en persona, lo ubicaba porque es amigo de Beto y alguna vez lo había visto tocar, pero me vio y me dijo hola, paisana, y sentí bonito.
Yo traía todo lo que pedían: mis hojas, mi audio y todo. Canté lo que me pidieron y me sentí bien, me entendí con los músicos y todo fluyó súper bien, en lo que sí me fue muy mal fue en armonía porque eso era nuevo para mí, pero salí y dije yo di lo que tenía, me sentí bien, usé todas las herramientas que podía haber usado, hice mi examen lo mejor que podía haberlo hecho.
Regresamos a Guadalajara para esperar la fecha del resultado, teníamos muchos nervios. En junio salió la lista y sí estábamos dentro. Fue todo un cambio porque yo nunca había vivido fuera de mi casa, entonces tuve que plantearlo bien con mis papás pero ellos, como te comentaba, siempre me dieron todo su apoyo y me motivaron. Luego vino todo el rollo de la mudanza.

La caja de sorpresas

Al llegar acá, en la primera semana de clases tuve la sensación más bonita de toda la vida porque encontré las respuestas que venía buscando: cómo entender más la teoría, cómo entender más el concepto, cómo avanzar más en repertorio; porque en Guadalajara ya cantaba lo mismo y lo mismo porque era para trabajar, entonces no había tanta necesidad de estar renovando.
Mi primera clase con Olson fue súper difícil pero pensé por fin, yo venía a que me dieran de cachetadas. También me di cuenta de tantas lagunas que traía, cosas que ya había viciado en el sonido y ya no las percibía auditivamente. Cada una de las materias que he tomado en JazzUV me ha nutrido y me ha permitido avanzar.
Mi primer ensamble fue con Luis Rodríguez, puse repertorio que nunca había escuchado, había unas piezas bien difíciles en el fraseo y muchas eran instrumentales, entonces tenía que hacerlo con la voz. Todo eso me ha dado muchas tablas para trabajar y ha sido la respuesta total de que sí tenía que venir a Xalapa.
Xalapa sido una caja de sorpresas impresionante, desde los músicos que me ha tocado conocer, músicos con los que me ha tocado cantar, maestros increíbles de los que he aprendido muchísimo. Olson ha sido muy importante para descifrar cosas, es muy exigente, hubo un momento en que me trababa por cuestiones que había dejado pasar y que tal vez él creía que yo ya traía resueltas —porque casi todo mundo viene de Preparatorios pero nosotros no, en mi generación solo tres llegamos de afuera directo a la Licenciatura—, entonces sí había cierta presión y a veces no lo lograba resolver, pero siempre era muy honesta y había un momento en que le decía ¿sabes qué?, no estoy logrando esto; él siempre ha sido muy comprensivo y buscaba la manera de ayudarme, me decía tranquila, es la tarea pero lo que me interesa, realmente, es que lo hagas bien.
Conocí a Valentina [Marentes], a ambas nos gustaba lo que cantaba la otra, un día le dije ven a mi casa y cantamos algo. Fue y platicando vimos que teníamos los mismos gustos musicales, nos gustaban los mismos cantantes.
Para un concierto de cantantes en el Ágora, presentamos un arreglo a tres voces Valentina, Santiago [Gutiérrez] y yo. Luego vino la invitación para participar en el concurso de coros de la UV y unimos a Lucy [Lucía Gutiérrez]. Así nació Nawi y considero que es el regalo más grande que me ha dado Xalapa porque es algo que yo no venía buscando, siempre me ha llamado la atención el canto a capella pero nunca había planeado participar en un grupo así y se dio de una manera bien natural, siempre hubo mucha química entre nosotros.
Luego Tona [Tonatiuh Vázquez] nos invitó a grabar su arreglo de Tenderly, lo grabamos, nos fue muy bien con el video y eso nos impulsó más, dijimos no se puede quedar así. Luego nos invitaron al aniversario de JazzUV y nos fue muy bien. Después hicimos un concierto en
Cauz y nos fue increíble, se llenó, hubo gente, incluso, que se quedó fuera. Luego decidimos grabar un arreglo que le hizo Santiago a la pieza When You´re Smiling. Ahora ya está más consolidado el cuarteto, estamos trabajando un montón en repertorio, en canciones, en arreglos.
Más o menos así ha sido, en resumen, mi desarrollo en la música, medio raro, pero así ha sido (risas).

PRIMERA PARTE: Qual piuma al vento
SEGUNDA PARTE: Jazzear y jazzear



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