El crecimiento del problema de la violencia criminal en Veracruz no es un invento de las redes sociales, tampoco de los medios de comunicación que han visto proliferar en sus páginas y portales el número de notas informativas que dan fe de hechos violentos que afectan a muchos sectores sociales, tanto por la operación de bandas criminales y delincuentes comunes, como por el enfrentamiento entre los propios cárteles por lograr el control del territorio estatal, y aquellos que se han dado entre dichas organizaciones delictivas y las fuerzas de seguridad pública.

La diputada Rosalinda Galindo Silva, de Morena, quien preside la comisión de Hacienda del Estado en el Congreso local, ha dado al Diario de Xalapa declaraciones que no se aparejan con la inteligencia que le reconocemos, al señalar que las redes sociales y la propia ciudadanía maximizan la situación actual, pese a que en las últimas tres administraciones ha existido la violencia en Veracruz.

Las desafortunadas declaraciones la ubican en la misma fila que el exgobernador Miguel Ángel Yunes Linares, quien atribuía a la percepción ciudadana la violencia que nunca pudo controlar. Incluso, en la del diputado Nicolás Cruz, quien pasó de Morena al PAN en la anterior Legislatura, quien dijo que la violencia era inventada por los medios.

Con declaraciones de ese talante no se logra concebir una política integral para lograr la paz en Veracruz. Los homicidios y los secuestros son los que hablan del problema; también, los enfrentamientos violentos a que deben arrojarse los miembros de las fuerzas estatales y federales para contener a las bandas criminales. Decir que es un problema nacional no nos salva ni nos tranquiliza.

“Las últimas tres [administraciones] ha estado muy mal, ha habido mucho crimen, pero actualmente lo han maximizado; no negamos que hay inseguridad porque sí la hay, pero es un problema no nada más de Veracruz, es un problema nacional, pero se está combatiendo”.

La violencia es un hecho real, no ha sido inventado por los medios ni por las benditas redes sociales; coincidimos en que las noticias falsas están a la orden del día, pero no son ellas las que crean psicosis en la población sino los hechos que los  veracruzanos conocemos de primera mano, ni siquiera a través del tamiz de los medios de comunicación o las redes sociales.

Tampoco tiene razón la diputada local por Cosamaloapan, también de Morena, Margarita Corro Mendoza, quien se aventó la puntada de afirmar que los medios de comunicación han magnificado la violencia registrada en Tierra Blanca, luego de la emboscada a policías locales. Según ella, la población de las comunidades ya no estaba acudiendo a la cabecera municipal a comprar porque pensaba que había toque de queda. Quiero decirle que no fueron los medios los que crearon esa psicosis; el temor de la gente no es porque los hechos se hubieran magnificado como ella afirma. Las escenas de vehículos incendiándose en la carretera no fueron producidos por los medios, sino una verdad irrefutable.

Sí estamos de acuerdo con la diputada Galindo en que el exhorto hecho por el Senado para que el gobernador Cuitláhuac García dé a conocer la estrategia de seguridad forma parte del golpeteo político instrumentado por Miguel Ángel Yunes Linares a través de su exempleada la senadora Indira Rosales San Román, extitular de la Sedesol estatal, quien nunca hizo un llamado a su jefe para obligarlo a actuar con determinación y sin negociaciones con las bandas criminales, para abatir la violencia criminal.

Solo le aclaramos a la diputada Galindo que Indira es senadora y no diputada como ella cree: “La diputada que hizo el exhorto antes no había levantado la voz, sabe perfectamente el estado que guarda Veracruz, que hay inseguridad, pero con el otro gobernador nunca se manifestó, ahora se nota que está haciendo ese llamado politizando, no porque realmente le interese Veracruz”.

Lo que debemos hacer todos, incluidos los diputados de Morena, es unirnos a los esfuerzos del gobierno estatal para abatir la violencia criminal pero, también, todos, incluidos los de Morena, criticar cuando el gobierno estatal no esté dando resultados, cuando no veamos que está actuando con inteligencia en el tema de la violencia que sufre Veracruz.

¿De cuándo a acá los problemas desaparecen solo con no mencionarlos ni difundirlos?

Las benditas redes sociales

“Que no se olvide: #Veracruz fue sede de la promulgación de varias de las llamadas leyes de reforma. Destaco sólo tres: la de libertad de cultos, la del matrimonio civil y la de nacionalización de bienes eclesiásticos. #Veracruz fue hogar del laicismo. Lo seguirá siendo”. Monica Robles @MonicaCoatza

En breve, Yunes tendrá que salir de su cloaca

El Órgano de Fiscalización Superior (Orfis) ha anunciado que la próxima semana presentará las primeras nueve denuncias por el desvío de 37 millones 200 mil pesos, del ejercicio fiscal 2017, primer año de la administración de Miguel Ángel Yunes Linares.

El auditor general del estado, Lorenzo Antonio Portilla Vázquez, informó que las denuncias serán radicadas ante el Tribunal de Justicia Administrativa del Estado (TJAE) y la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción contra institutos tecnológicos, así como contra entes estatales, y mencionó que las querellas se deben iniciar antes de que concluya el mes de marzo, y se tiene integrando más de una centena de investigaciones, como parte del proceso de substanciación.

Y tendrá que salir de su zona de confort, justo cuando ya ha empezado su estrategia rumbo a los próximos comicios, para aclarar todo aquello que no ha quedado del todo claro. Y esta previsión del auditor general es apenas el inicio, porque faltan muchos detalles de la cuenta pública de 2017 que quisieron esconder sus cómplices en la anterior legislatura, más lo que aparezca en la cuenta pública de 2018, porque difícilmente pudieron limpiar todo el cochinero, cuando pensaban que ya tenían el triunfo para que el pequeño Yunes lo cubriera como hacen los gatos: ocultando la mierda debajo de la tierra.

Zona de Niebla: vecino nocivo

Los vecinos del bar Zona de Niebla, en la calle de Xalapeños Ilustres, viven de lunes a sábado una verdadera pesadilla por las noches. Ubicado en medio de domicilios particulares, el bar inaugurado en enero pasado, gracias a una autorización del actual ayuntamiento de Hipólito Rodríguez Herrero, genera niveles de estridencia que hacen prácticamente imposible el descanso de decenas de personas, entre ellas ancianos y una niña con síndrome de Down, que de las cuatro de la tarde hasta ya entrada la madrugada deben soportar sin pegar las pestañas gritos, música a gran volumen y movimiento de personas en estado de ebriedad.

¿Qué es lo que hizo posible que un restaurante bar se haya instalado en una zona densamente poblada con la bendición del ayuntamiento xalapeño que, contra lo que establecen las normas, ni siquiera solicitó a los empresarios la presentación de la autorización por escrito de los vecinos? No lo sabemos, aunque podemos intuirlo. Hace 50 días, los vecinos enviaron su queja por escrito a las autoridades municipales (folio de recepción y seguimiento 8617/2019), sin que hasta el momento éstas se hayan tomado la molestia de responder o enviar a sus inspectores para constatar la veracidad de los dichos.

El bar, para colmo, funciona en una casa habitación, rodeada de departamentos donde hace años viven decenas de xalapeños, hoy afectados por una decisión oficial que no parece haber sido evaluado con base en las normas municipales. Aunque el ruido no se percibe en la calle, muchas viviendas paredañas resienten las vibraciones y los ruidos generados lógicamente en un lugar de abierta convivencia y consumo de alcohol.

Ni siquiera parece reunir las condiciones exigidas por las normas de protección civil, pues solo dispone de una puerta angosta por donde entran y salen los parroquianos, y que es cerrada a determinada hora para engañar a los inspectores municipales mientras en su interior sigue la fiesta. Antes de la Zona de Niebla han funcionado una escuela y una panadería, pero jamás un antro que puede terminar su servicio incluso a las cinco de la mañana.

El antro está instalado en una zona habitacional, en medio de dos edificios donde viven más de 10 familias. Según los vecinos afectados, los dueños del bar, tras instalarse, recabaron firmas de anuencia, ninguna de ellas de quienes colindan con el centro de diversión. ¿Quién otorgó el permiso? Es algo que el alcalde morenista debe investigar, aunque la verdad es que ha manejado una postura tan comodina que, seguramente, ha de pensar que los vecinos son emisarios de los enemigos del partido que, para su desgracia, lo llevó al poder.

Comentarios: belin.alvaro@nullgmail.com

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