Tras la grabación de tres discos en formato de trío: The Watcher, en 2012, con Aarón Cruz en el bajo y Gabriel Puentes en la batería; Symbiosis, en 2014, con Scott Colley en el bajo y Antonio Sánchez en la batería; y Paisajes, en 2017, con Israel Cupich en el bajo y Gabriel Puentes en la batería; y uno al piano solo, Refraction, en 2015, Alex Mercado incursiona en un nuevo formato y, sobre todo, en una nueva manera de hacer música. Su nuevo disco es una apuesta por la complicidad biunívoca, por la conversación íntima entre pares, cada uno con su voz, en torno al lenguaje que los une, la música.

El proyecto se llama Convergencias, un territorio en el que 12 gigantes de la música clásica y del jazz, cada uno a dúo con el pianista, plantan y cosechan novedosas experiencias auditivas. «Dos trayectorias distintas —sostiene el pianista— convergen en un solo punto y en un solo momento del tiempo, para compartir un cúmulo de experiencias vividas».

Convergencias se presentó el domingo 25 de noviembre con un concierto irrepetible, ya que en él participaron todos los responsables de ese afortunado proyecto. Al día siguiente, platiqué con Alex:

«Convergencias es el quinto capítulo de mi producción discográfica, después de Paisajes exploro un nuevo formato para mi composición y para ello invito a 12 de los más destacados músicos de la escena contemporánea, tanto nacionales como internacionales. La particularidad del disco es que cada pieza está interpretada por un dueto en el que el piano converge con algún otro instrumento. Todos los instrumentos son diferentes, están Alex Terrier en el sax soprano, Rodrigo Nefthalí en la guitarra clásica, Emanuele Cisi en el sax tenor, César Olguín en el bandoneón, Aarón Cruz en el bajo electroacústico, Horacio Franco en la flauta, Alyosha Barreiro en la electroprehispánica, Luca Santaniello en la batería, Marc Osterer en la trompeta, Luz María Frenk en el chelo, Faustino Díaz en el trombón e Iraida Noriega en la voz, es decir, hay una gama muy amplia de timbres instrumentales.

«Es un disco que plantea la convergencia desde el punto de vista estilístico, personal e instrumentista, porque dos líneas paralelas que pareciera que nunca van a juntarse, convergen en él.

«Es un disco que combina tres influencias principales: la clásica, en cuanto a la composición y al énfasis muy especial que pongo en ella, incluso, en este disco la balanza se carga más del lado de la composición que del de la improvisación; la del jazz, por supuesto, porque algunos temas sí responden a la estética de la composición contemporánea en ese estilo; y la tercera es la literaria, es la más reciente. Estas composiciones están basadas en mis propios escritos, con excepción de dos, una de las cuales se basa en un poema de García Lorca que se llama La sangre derramada, que tiene esa vena de flamenco, se titula Romanza. La segunda es Los gorriones, está basada en el poema Los gorriones en la ciudad abandonada del poeta chino de Li Po, está interpretada a dueto con Horacio Franco, la compuse pensando en su instrumento, en su capacidad interpretativa y en su manera tan elegante de adornar en el estilo barroco, y también pensé en un instrumento que representara el canto de los gorriones. Todas las composiciones están adaptadas a los músicos invitados, a su personalidad, a su instrumento, por esa razón logré que cada una de las piezas se distinga de las otras.

«Creo que en este disco escapo de mi sonido personal, por primera vez de una manera definitiva. En Paisajes todavía se nota la influencia de mi sonido anterior, es como una consecuencia de Symbiosis y de The Watcher, pero en este disco, al tener una diversidad de instrumentos, las composiciones emergen diferentes, emergen con una personalidad muy especial cada una de ellas. Aquí exploro con mayor profundidad la conjunción entre música y literatura, la composición se adapta al texto y el texto dicta cómo debe ir la melodía en un camino a veces impredecible, siempre dejándose llevar por el fraseo natural del texto, que me desvía de la tendencia a refugiarme en formas tradicionales de composición —las heredadas de la música clásica, del jazz, la forma standard, la forma canción— para buscar nuevas maneras de conducir una melodía por maneras sorpresivas, por maneras más semejantes al idioma; es como un río que, por el mismo ímpetu del agua, va creando su propio cauce hasta desembocar en el mar. Estas composiciones van sorprendiendo al escucha conforme las va asimilando, es como si no esperara un desenlace natural sino que la misma lógica de la frase va conduciendo al espectador a seguir esa línea hasta el final. Es un estilo nuevo en mi composición.

«La mayoría de las piezas está totalmente escrita, de hecho, hay algunas composiciones que no tienen improvisación, por ejemplo, en la del dueto con el violonchelo todo está escrito para la maestra Luz María Frenk, quien por provenir de la música clásica no ha incursionado en el arte de la la improvisación. La pieza de Faustino Díaz tampoco tiene improvisación. Por otra parte, hay un blues dedicado a la memoria de Dave Brubeck, tocado por el excelente saxofonista italiano Emanuele Cisi.

«Es un disco muy particular y creo que es un parteaguas en mi carrera. Por esta nueva influencia, este nuevo peso hacia la composición, se puede considerar que tiene un estilo muy personal; más allá de las etiquetas del jazz o de la música clásica, es mi estilo propio de hacer música y dentro de ese estilo busco la divergencia, irónicamente, a través de la convergencia. La divergencia en cuanto que son composiciones diferentes, cada una con su propia personalidad, es difícil hallar un hilo conductor entre una y otra, cada una sigue su propia trama, su propia narrativa. Esto es el disco Convergencias, incluso resulta difícil de explicar el concepto porque no hay una asociación estrecha entre las composiciones, más que están basadas en textos.

«Tres temas están basados en aforismos del libro Arte Conciencia y Vida, Iraida [Noriega] canta el aforismo acerca del punto ciego: hay un punto ciego que se nos escapa y no es la muerte. Esta pieza está también en el disco Paisajes y está basada en la rítmica exacta del aforismo, para este disco volví al origen de esa canción, le puse la letra y extendí el tema con una sección totalmente nueva que no está presente en la versión de Paisajes. Yo no diría que es una canción sino un texto cantado, es un género en el cual ahora quiero incursionar. En discos posteriores, mi estilo puede inclinarse más hacia el lado composicional y hacia la conjunción estrecha entre música y literatura, ya no derivar solamente la música del texto sino incluir el texto, este disco es como una introducción hacia esa evolución que está sucediendo y que yo mismo no sé a dónde me va a conducir, para los puristas quizá me aleje del jazz y me acerque más a la composición y a la escritura musicalizada.

«Hay tres músicos extranjeros: dos italianos, Emanuele Cisi, saxofonista, y Luca Santaniello, un tremendo baterista que vive en Nueva York; y el trompetista estadounidense Marc Osterer, fue titular en la Filarmónica de la Ciudad de México durante tres o cuatro años y toca muy bien jazz, es un verdadero virtuoso. Aproveché las giras que realizaban en México para invitarlos a participar en este disco.

«El común denominador entre todos estos artistas es que son intérpretes maduros, virtuosos, elegantes, que toman una composición y la enaltecen con su experiencia y con ese sonido profundo que los caracteriza, todos tiene una voz propia en su instrumento, un sonido inconfundible; incluso con muchos ni siquiera ensayé porque ya tenían la pieza internalizada porque, obviamente, se las mandé previamente.

Alex Mercado (fotografía proporcionada por el pianista)

«Este es un proyecto apoyado por el Fondo Nacional de la Cultura y las Artes, fue grabado este año en diversas sesiones. Es un proyecto muy ambicioso y fue muy difícil de producir por su misma naturaleza, coordinar las agendas de tantos artistas —tanto para la grabación como la para la presentación— fue un desafío para mí y sin el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, se hubiera vuelto inviable, casi imposible, y por la misma naturaleza del proyecto, solo se podrá presentar una vez, no lo planteo como un proyecto que pueda presentar en otras ocasiones como el proyecto del trío, por ejemplo.

«El disco tuvo su presentación el pasado domingo [25 de noviembre], ante una sala prácticamente abarrotada, con una aceptación muy buena del público porque se notó mucho la diversidad de los instrumentistas y también del timbre de cada instrumento. Fue prácticamente un desfile de estrellas, una tras otra convergieron con el piano de una manera íntima pero también de una manera absoluta que llenaba la sala por completo. La gente se identificó mucho con esas composiciones, creo que tienen ese ingrediente de honestidad, de sustento en cuanto a que están asociadas a algún texto. Antes de interpretar cada canción, yo decía el texto sobre el cual está compuesta, entonces la gente podía comprender mejor el origen de la canción.

«Todos los tracks están grabados en video, la próxima semana voy a publicar el de Horacio Franco y voy a ir publicando uno cada mes. Dado que la presentación en vivo ya no podrá realizarse, creo que este disco va a pesar mucho más que las presentaciones en vivo, desde este punto de vista me alejo un poco de la tradición del jazz en cuanto a que el en vivo supera al disco. A pesar de que la presentación fue increíble, precisamente por esa característica de ser única e irrepetible va a darle mucho mayor peso al documento que ahora queda como un registro de esa conjunción entre 12 artistas. El disco físico se va a distribuir a través de Fonarte Latino, también estará en plataformas digitales y se promoverá a través de estos live sessions individuales el próximo año».

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