Pues resulta que en la amorosa y cumbianchera cuarta república, la misma que nacerá el primero de diciembre próximo, sus más conspicuos representantes abortaron la luna de miel y ya se andan dando hasta con la cubeta. Los desencuentros lo mismo a nivel federal contra el Presidente electo como en la aldea entre el dirigente estatal y su senador confirman que luego de la aplastante victoria electoral, los adversarios de Morena… están en Morena.

Morena nació y creció en la disidencia; ser gobierno será un reto mucho más complicado que haberlo ganado todo. Captar el enojo social a través de un discurso ocurrente y falaz –el propio Andrés Manuel ha dicho que la campaña ha quedado atrás, a manera de justiciar decisiones contrarias a sus promesas-, fue una tarea de niños frente a la dificultad que representa mantener controladas a todas sus corrientes internas, a sus propios demonios.

Esta semana ha estado marcada por la disputa y el desencuentro; por expresiones que toman distancia del presidente y sus proyectos, así como la guerra de declaraciones entre quienes amenazan con ser expulsados del paraíso, como ha venido sucediendo en Veracruz entre Ricardo Ahued y Manuel Huerta.

El primer caso se dio con el anuncio de la consulta patito convocada por el gobierno electo para decidir el futuro del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

A instrucción del presidente electo López Obrador, su vocero Jesús Ramírez dio a conocer este lunes la pregunta que habrá de realizarse a un reducido número de mexicanos; anunció que el costo del ejercicio -que se realizará del 25 al 28 de octubre-, saldrá de manera voluntaria de los bolsillos de los diputados federales de Morena. ¡Y se armó el follón!

El Presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo –a sus 85 años ya no rinde pleitesía ni a la muerte-, negó furibundo tal afirmación, a pesar de que según el propio vocero, el simulacro de consulta tendría apenas un costo de un millón y medio de pesos. Vaya, ni el bolo que echaron en la boda de César Yáñez.

Don Porfirio, quien apenas la semana pasada había llamado pelones a los miembros de las fuerzas armadas, confirmó lo que todos sabíamos: que se trata de una tomadura de pelo, que no tiene ninguna validez jurídica ni carácter vinculatorio pero que todo el mundo es libre, hasta el presidente electo, de hacer una consulta sobre lo que le plazca.

El mismo lunes, ahora sí de manera voluntaria, Muñoz Ledo y Ricardo Monreal, líder de Morena en el Senado, respondieron que los legisladores de ese partido no financiarán la consulta sobre el nuevo aeropuerto. “Nadie lo ha dicho y no obedecemos a ninguna instrucción. No estamos obligados, nadie está obligado. Son rumores”, reviró en franca rebeldía al presidente electo.

Explicó –como se dijo en este mismo espacio – que la consulta “no es ilegal, pero no tiene validez; es más un compromiso personal del Presidente electo que una cuestión vinculante”. Para que lo sea, dijo, la debe hacer un órgano calificado, hay que pensar en cuál, como el INE, por ejemplo, de acuerdo a lo que marca la Constitución”.

Los líderes de las Cámaras fijaron postura frente a López Obrador: ni sumisión política frente a sus ocurrencias ni aportación económica como en antaño. Muñoz Ledo empieza a resultar un diputado presidente incómodo.

Pero acá en la aldea las cosas no han sido más tersas. Luego de la serie de críticas vertidas por el senador y ex presidente municipal de Xalapa, Ricardo Ahued en contra del gobierno de Hipólito Rodríguez a causa del pésimo estado de las calles y el conflicto generado por la recolección de la basura, el dirigente Manuel Huerta señaló al legislador de ser una especie de caballo de Troya del gobierno de Yunes.

¿Qué tienen en común los tres personajes? Que pertenecen al mismo partido: Morena.

En un alarde de su fama de patán y pendenciero, acusó que Ahued ni siquiera es militante de Morena, acaso un integrante más de su bancada en el Senado de la República. La declaración enfureció a Ahued, quien respondió que Huerta –en el apellido lleva el estigma- sólo es un alcahuete del alcalde de Xalapa y que si lo deslindaban del partido, eso lo tenía sin cuidado.

El senador advirtió que seguirá en su posición crítica. “Yo le diría a Huerta que si quiere seguir siendo cómplice y alcahuete de tonterías que lo siga siendo y si me deslinda del partido, que bueno para que se den cuenta que no somos iguales en el término de la responsabilidad “. Quiso decir que hasta en las combis hay rutas.

Estamos en una encrucijada: así como el PRI siendo gobierno nunca ha sabido ser oposición, siendo oposición es posible que Morena nunca sepa ser gobierno.

Las del estribo…

  1. Las cifras sobre la corrupción y la deuda pública de Veracruz siguen siendo un carnaval. ¿Algún día sabremos la cantidad real sobre el desfalco financiero del estado? ¿Lo sabrá Duarte? ¿Lo habrá podido resolver Miguel Ángel Yunes? ¿Habrá quien se lo pueda aclarar a Cuitláhuac García? O simplemente, todo quedará en la absoluta impunidad, con todos ellos viviendo a plenitud con lo que se robaron.
  2. El espinoso asunto de los hijos de Guillermo Moreno Chazzarini es apenas la punta del iceberg sobre el tráfico de influencias y los negocios que se tejieron durante este bienio. En breve, los ciudadanos que encabezan el Sistema Estatal Anticorrupción tienen preparadas más sorpresas; lo del Secretario de Finanzas fue un apenas un aperitivo. Por cierto, ¿alguien sabe de Marcos Even?
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