El número de casos de paperas o parotiditis registrados en el país en 2018 está dentro del canal endémico de números esperados, afirmó el coordinador del Programa Universitario de Investigación en Salud (PUIS) de la UNAM, Samuel Ponce de León Rosales.

Primero en Estados Unidos y ahora en México, se registra un brote que ha afectado a personas mayores de 20 años en Chihuahua, Sonora y la Ciudad de México.

En lo que va del año han ocurrido cerca de seis mil 700 casos en el país; de ellos, unos 300 corresponden a la Ciudad de México. Esto implica que hay transmisión del virus y que la cobertura de la vacuna, que es muy efectiva, requiere refuerzo, subrayó.

El especialista en infectología explicó que las estadísticas de la Dirección General de Epidemiología, de la Secretaría de Salud federal, contienen información hasta la semana 38 de este año.

El virus que causa esta enfermedad se transmite por secreciones respiratorias, y el contagio ocurre de persona a persona. El agua no es una vía de transmisión, afirmó.

La parotiditis es una infección viral que afecta a un tipo de glándulas salivales llamadas parótidas, ubicadas a ambos lados de la cara, en el ángulo maxilar, cerca de las mandíbulas y delante de las orejas. Es causada por el virus de la parotiditis.

El cuadro clínico consiste en un ataque al estado general del cuerpo, dolores de cabeza y musculares, presencia o no de fiebre, cansancio, pérdida de apetito e inflamación de las glándulas parótidas, que también producen saliva, pero se distinguen de las salivales, expuso Rosa María Wong Chew, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Para los mayores de 20 años, recomendó checar su cartilla de vacunación y, en caso de no tener la de parotiditis, aplicarse una dosis. “Si están en el área donde hay brotes y enfermos, se la pueden poner aunque tengan las dos dosis”, subrayó.

Además, se debe aislar a los pacientes y tener control de quienes están cerca del enfermo para saber si tienen la vacuna. Los menores de 20 años están protegidos con la inoculación, pero el grupo de 20 a 44 años es el más vulnerable y en donde se ha detectado el mayor incremento de casos.

La especialista indicó que no hay medicamentos antivirales, así que se recomienda aislamiento y reposo. “Una vez que el cuerpo logra controlar la infección, el paciente se cura”.

La inflamación puede ser en uno o ambos lados de la cara. “Por lo general es bilateral, es una infección viral súbita y benigna. Es contagiosa, tiene como vía de entrada el tracto respiratorio y el periodo de incubación es de 15 días”.

Algunas veces, cuando entra al tracto respiratorio se disemina, infecta a las glándulas parótidas y hace una viremia, es decir, entra a toda la sangre y de ahí se puede ir a los testículos u ovarios, páncreas, tiroides y ojos, señaló la experta.

“Por lo general es una enfermedad benigna, pero la parotiditis se asocia a problemas de esterilidad, sobre todo en los varones, porque produce epididimorquitis, un padecimiento inflamatorio pélvico que causa que los testículos se inflamen y puedan provocar atrofia en la mitad de los pacientes. Ésa es la parte más delicada de la enfermedad”, precisó.

Vacuna triple viral

Para evitar la parotiditis se utiliza la vacuna triple viral contra paperas, sarampión y rubéola, de la que debe aplicarse una primera dosis al año de nacido y una segunda a los seis años.

“La vacuna de sarampión asociada a paperas y rubéola se aplica desde 1998. Los que tienen 20 años ya se pusieron por lo menos dos dosis, pero los mayores a esa edad nunca la han recibido. Tal vez por eso están surgiendo estos brotes”, dijo.

En Estados Unidos hubo alrededor de 75 brotes en diferentes universidades, con tres mil 664 casos, entre los años 2016 y 2017.

“En México se reportan brotes en la Ciudad de México, Sonora y Chihuahua, básicamente en población estudiantil universitaria. Hubo un incremento de casos en las edades de 20 a 44 años. Por eso creemos que tiene que ver con la vacuna, pues muchos de este grupo no la tienen”.

Aunque no hay tratamiento específico, se pueden tomar medicamentos para la fiebre o antiinflamatorios, muchos líquidos, mantenerse en reposo y alejados de otras personas para evitar contagios.