Morena no está dispuesta a compartir el poder; lo ejercerá aún por encima de las formas y las normas; el discurso conciliador e incluyente del presidente electo es sólo un distractor de lo que está pasando en el Congreso, cuando ni siquiera se cumplen dos semanas de haber iniciado el primer periodo de sesiones.

Tal vez el tema más álgido y que ocupará la atención mediática en los próximos días es el conflicto que se ha generado en el estado de Hidalgo, donde el Gobernador Omar Fayad intenta mantener el control de Congreso local a pesar de no tener la mayoría de diputados, y en respuesta, los senadores morenistas buscan ejercer de manera discrecional una facultad para la desaparición de poderes en aquél estado, aun cuando no se cumple ninguno de los supuestos contemplados en la Constitución. Se trata de un conflicto estrictamente político.

Los 17 diputados de Morena en Hidalgo presentaron al Senado de la República un documento de solicitud para desaparecer los Poderes en la entidad, porque el PRI, con sólo cinco legisladores, busca presidir la mesa directiva del Congreso local.

En el artículo 76 de la Constitución se establecen las facultades exclusivas de la Cámara de Senadores, la fracción V, que se ha mantenido sin modificación prácticamente desde 1875 y que en la redacción original del texto de 1917 dispone como una de las facultades del Senado: “Declarar, cuando hayan desaparecido todos los poderes constitucionales de un Estado, que es llegado el caso de nombrarle un gobernador provisional, quien convocará a elecciones conforme a las leyes constitucionales del mismo Estado”.

Según la Constitución, el nombramiento del gobernador interino se hará por el Senado a propuesta en terna del presidente de la República –en este caso López Obrador-… Ésta disposición regirá siempre que las constituciones de los Estados no prevean el caso”.

Hasta ahora ni siquiera ha desaparecido el Poder legislativo, cuya presidencia de la Mesa Directiva es el único motivo de disputa; el resto de los poderes –Ejecutivo y Judicial- ejercen sus facultades con normalidad. ¿Es sensato que el PRI quiera presidir el Congreso local con sólo cinco diputados? Por supuesto que no. ¿Es legal que el Senado sugiera la posibilidad de la desaparición de poderes en Hidalgo? Es absolutamente desquiciado.

Son los tiempos del cambio, de la nueva República. Así como Morena operó para quedarse con la mayoría en el Congreso –a pesar de que de manera cínica sus coordinadores parlamentarios niegan el vínculo con la licencia otorgada al gobernador de Chiapas Manuel Velasco-, de la misma forma lo hizo Omar Fayad, llevando la interpretación de la ley al extremo para mantener el control político del poder legislativo. Algo muy parecido ha ocurrido en Veracruz.

La diferencia radica en que la Cámara de Senadores puede hacer desaparecer los poderes en el estado de Hidalgo –lo que en realidad significa la expulsión del mandatario estatal-,  mientras que a la Cámara de Diputados no hay quien le enmiende la plana, ni siquiera el Presidente de la República.

Hágase la autonomía y el pacto federal en la yunta de mi compadre, ha dicho el ex gobernador de Zacatecas y actual coordinador de Morena en la Cámara de senadores, Ricardo Monreal, quien en su momento fue señalado de toda clase de tropelías –incluso por miembros de su propio partido como la ex gobernadora Amalia García-, pero aludió siempre al pacto federal, acusando injerencia del gobierno de la República. Pero eso ya se le olvidó.

La respuesta en todo caso tendría que ser que no hay lugar a la solicitud de la desaparición de poderes y resolver, en el plano legislativo estatal, el diferendo sobre la presidencia de la Mesa directiva. Pero la tentación del centralismo puede ser mayor y podría ser la daga que pende sobre la cabeza del gobernador hidalguense.

La agenda legislativa, la distribución de los órganos de gobierno –aunque no hubo tal, porque con la mayoría regalada en la mesa, Morena ejercerá las presidencias de las Juntas de Coordinación Política y de las Mesas Directivas por los tres años-, el presupuesto de la Cámara de Diputados y de Senadores, la asignación de las comisiones legislativas y hasta de los espacios físicos, entre otros temas, mostrarán el músculo de un Partido que no piensa hacer ningún tipo de concesiones.

Todo indica en que volverán los tiempos en que el Presidente usaba al Congreso para facilitar las licencias de los gobernadores incómodos y nombrar a los interinos; los temores del centralismo autoritario expresados por Cuauhtémoc Cárdenas y otros analistas empiezan a cumplirse.

¿En verdad esperaban que fuera de otra manera? El caso Hidalgo podría ser la punta del iceberg de lo que nos espera con este Congreso… y el nuevo Presidente.

Las del estribo…

  1. El diputado  por  Morena, Sergio  Mayer,  busca  presidir  la Comisión  de  Cultura y  Cinematografía  de  la  Cámara  de Diputados.  Además,  declaró en entrevista que existe  un  compromiso  de  los  legisladores  de  su  partido  para  aumentar  el  presupuesto  al  sector  cultural, es decir, quiere más dinero. ¡Hágame el favor! La broma se vuelve pesadilla.
  2. Como para apaciguar los rumores sobre una posible negociación con el ex Gobernador Javier Duarte que le abra la puerta al menos a una prisión domiciliaria, la PGR dio a conocer este fin de semana el aseguramiento de nuevos inmuebles en Cancún y Santa Fe, algunos de sus lugares favoritos. Sin embargo, el veracruzano sigue estando más cerca de la libertad que de la sentencia.
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