«Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella, no me salvo yo», escribió Ortega y Gasset. En 2007, una inesperada circunstancia hizo que Olson Joseph prolongara una estancia en nuestro país de los 15 días que había planeado, a los 11 años que ha durado. De esto nos habla en esta segunda parte de la conversación.

Olson y su circunstancia

En el año 2000, el guitarrista Jean-Félix Benoit llegó a la Escuela Nacional de Artes (ENARTS) de Puerto Príncipe, fue profesor de todo lo relacionado con jazz. Él estudió aquí en México, en la Escuela Superior de Música del INBA e hizo gestiones para darnos acceso a la esa escuela. El maestro Francisco Téllez fue una piedra angular en ese proceso.
En 2007 viajé a México porque a mi generación le hicieron una invitación para tocar en la Cámara de Diputados. Después íbamos a conocer la Escuela Superior de Música y luego íbamos a regresarnos Haití con la idea de volver a México en agosto para entrar a clases. La información que no teníamos era que la inscripción se hacía en marzo. Llegamos el 14 de marzo, justamente en el proceso de inscripción. Regresar a Haití por el tiempo que teníamos contemplado, no era la mejor opción, porque los exámenes eran en junio, entonces, el profesor que nos asesoró nos dijo nadie se regresa porque tenemos que enfocarnos ya en hacer los exámenes, lo cual, para mí en lo personal, fue una sorpresa y para mis papás fue un dolor de cabeza porque dejé todas mis actividades y el trabajo seguro que tenía para estar en un país totalmente desconocido, una cultura todavía no conocida y para un proyecto en donde todavía no sabíamos cómo iba a resultar, porque venía a estudiar y no sabíamos qué iba a pasar después.

La señal

Yo no había hecho los preparativos financieros necesarios para esto, pero hubo un hecho bastante curioso -porque todo eso va ligado a mi fe-. Había hecho reservación para 15 días, creyendo que en ese tiempo íbamos a hacer todo, sin saber lo que te acabo de mencionar, entonces hice una oración en la que dije no voy a mover ni un dedo para que eso funcione -porque no teníamos los papeles traducidos, no teníamos los papeles legalizados, llegamos literalmente a saber cómo eran las cosas para regresar y prepararnos-, pero si las cosas se dan, entonces para mí será una señal de que sí, Dios quiere que yo siga con este camino.
Llegamos el último día de la inscripción y nos dijeron vayan a la SEP a que les entreguen un permiso temporal, la inscripción termina a las 12:00 pero los vamos a esperar hasta las 3:00 de la tarde, si regresan a esa hora con el permiso de la SEP para poder inscribirse y después entregar toda la documentación, nosotros los inscribimos. Cuando llegamos a la SEP, aunque no teníamos las evidencias que se necesitaban, nos dieron el permiso temporal en lo que hacíamos llegar los papeles de Haití.
Para mí, eso fue una señal y me dio la convicción de que, a pesar de todas las dificultades que se pudieran presentar, esa era la decisión correcta, entonces decidí quedarme, hice el examen y entré a la Superior.
Eso fue lo que determinó que la música fuera mi carrera profesional porque hasta el 2007, la música sí era mi pasión, pero en mi visión no era el trabajo profesional de mi vida y después de esto dije, efectivamente, este es mi camino.
Lo que era un viaje de 15 días, se convirtió en una estancia de 11 años. Entre 2007 y la fecha, hice las carreras de canto y de trompeta en la Superior. Terminé canto en 2010 y me titulé en 2012. En 2011 entré a trompeta, pero unas cuestiones de burocracia hicieron que apenas el año pasado terminara, aunque ya había terminado toda la parte académica, tenían que resolver unos detalles sobre revalidación de materias, ese proceso administrativo terminó el año pasado, ahora estoy en el proceso de titulación para trompeta, lo cual creo que ocurrirá en mayo de este año, más o menos.

Qué buen Tino

En 2009, yo tocaba en un lugar con el maestro Francisco Téllez y un señor se acercó a mí y me preguntó:
-¿De dónde eres?
-De Haití
-¿Conoces a Tino Contreras?
-Desde Haití he oído de él como una de las figuras prominentes del jazz mexicano, pero no conozco su trabajo
-Va a ir al Festival de Jazz de Puerto Príncipe
– Ah, muy bien, qué bueno que va a ir
-Me voy a comunicar con él y voy a poner el celular en el pabellón de tu trompeta para que te escuche
Cuando Tino me escuchó dijo lo quiero conocer. Para mí fue un honor y le dije que tenía horario abierto, cuando él quisiera, yo estaría disponible. Me citó dos días después y me estuvo preguntando cómo estaba el ambiente musical en Haití, cuál era la recepción del jazz en Haití, cómo reaccionaba el público a qué tipo de música, para saber con qué material sería más propicio llegar. Luego me dijo eres haitiano, ¿por qué no vas conmigo?, déjame ver cómo lo gestiono. Una semana después me dijo sí, vas con nosotros, y así fue como tuve la oportunidad de ir a este festival, lo cual, para mí, fue una muy grata experiencia. Después de eso he regresado para ver a la familia, pero han sido estancias muy cortas, toda mi actividad artística ha sido aquí en México, tanto como ejecutante como docente.

(CONTINÚA)

PRIMERA PARTE: Estrepitoso triunfo de cigarras
TERCERA PARTE: Emergencias


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