En esta parte final de la conversación, Abel Aranda habla de sus experiencias en JazzUV, de sus proyectos personales y hace una serie de reflexiones en torno a la música actual.

JazzUV

Haber tomado clases con Rafa Alcalá me cambió la vida, su forma de enseñar la música y su forma de ser músico, ver cómo uno debe ser exigente consigo mismo, que debe ser profesional, eso es lo que enseña Rafa Alcalá, es uno de los mejores maestros de música que he tenido y lo encontré en Xalapa, en JazzUV. Mis maestros de guitarra en JazzUV han sido Beto Jiménez, Frank Forke, Édgar de la Torre, Roberto Sánchez Picasso, Pablo Reyes y acaba de llegar Francisco Lelo de Larrea, que es mi máximo, soy su fan, yo iba a buscarlo a la Ciudad de México, pagaba sus clases y ahora me va a dar clases gratis en la escuela, estoy feliz porque para mí es un musicazo.
Pienso que la escuela es súper importante pero también el alumno también tiene que formarse a sí mismo, debe tener autodisciplina, autogestión y meterle muchas ganas, ese es el nivel al que debemos aspirar.

My songs

Tengo mi cuarteto con Efrén Pons, un saxofonista cubano, Alejandro Ramírez, un amigo de La Paz, en el bajo y el baterista cambia, ha sido difícil organizarnos con los bateristas. Me encanta componer en el formato de jazz contemporáneo y estoy a punto de sacar mi disco con esta formación, pero, como me gusta el rock, no lo puedo dejar y también tengo mi power trío, está Sergio, mi amigo bajista eléctrico, y lo mismo, el baterista ha cambiado.

Conexión con la tradición

Yo no crecí con la música de tamborileros, la música de la cumbia, la música de Chico Che, nada de eso era muy cercano a mí a pesar de que crecí en Comalcalco, un lugar donde eso se escucha diario. No era parte de mi día a día, pero ahora que estoy fuera de allá y que conozco otras músicas, veo eso con mucho respeto porque, al final, es un reflejo de la sociedad tabasqueña -la música siempre es el reflejo de la sociedades-, y me ha interesado mucho últimamente.
Se me hace algo de mucho valor tomar elementos tradicionales y mezclarlos con elementos modernos, con armonías modernas, con ritmos modernos y que salga una fusión como Sonex o como La Manta, me encantan esos grupos, pienso que cuanto más maduro, más intención tengo hacia eso, antes yo veía mucho hacia afuera, hacia la hacia la música que se hace en Europa, la música clásica y no tanto hacia la música, por ejemplo, tabasqueña, que es mi caso, en el caso de Xalapa, el son jarocho, pero creo que entre más crezco, más maduro y la aprecio más.
Me parece que esa conciencia cada vez es más grande, al menos en JazzUV, cuando hablamos mis compañeros y yo al respecto, cada vez estamos más interesados en agarrar, cada quién, su música y hacer algo nuevo, pero no creo que los músicos estemos obligados a hacerlo, es una elección, el que quiera hacerlo, que lo haga pero debe ser una música bien creada, con un alto nivel técnico, con una investigación muy a fondo, porque a veces se hace muy a la ligera, solo se mete un poquito de swing y un poquito de allá, y sale una fusión muy pobre.
Por ejemplo, Ramón Gutiérrez conoce el son jarocho a fondo, es uno de los mejores en eso, y en el seminario que hubo antes del Festival JazzUV del año pasado, su juntó con los músicos de la escuela -que no creo que sean mejores, cada quién es un genio en su género- y salió algo impresionantemente bello y muy original, algo que sonó a Xalapa.
Cuántos grupos se reúnen en Nueva York hoy en día y aportan su cultura y sale algo nuevo, yo creo que actualmente eso es el jazz, en un tiempo fue el big band, en otro tiempo fue el be bop, en otro tiempo fue el hard bop, en los setenta empezaron las fusiones y actualmente es eso, por ejemplo, Miguel Zenón lo hizo perfectamente bien ¿y quién va a decir que ese tipo de cosas están mal hechas?, para mí es muy lindo.
Antes, tal vez por inmaduro, decía ah, el son jarocho; ah, la chunchaca; ah, la música norteña, pero uno empieza a madurar un poquito y a entender un poco más, ahora veo un grupo de música norteña o de son jarocho y lo disfruto muchísimo, oigo la música, pero también veo el contexto social y me pregunto ¿por qué surgió esa música?, por eso me encantaron las conferencias del seminario que hubo antes del festival pasado, ahí se habló de la negritud en México, a veces solamente hablamos del jazz y del sufrimiento que tuvieron los esclavos en Estados Unidos, pero en México también hubo sufrimiento; del sufrimiento de allá salió el blues, pero de acá también salió una música, solo que no hemos visto hacia acá.
Yo creo que a nosotros los estudiantes nos compete profesionalizarnos en la música, llegar a los estándares más altos y si alguien quiere voltear a ver esa música y tomar elementos que están más cercanos a nosotros que Nueva Orleans, puede hacer algo novedoso, pero nadie está obligado a hacerlo.

Coda

Aunque no conozco la música de todo el mundo, me atrevería a decir que el jazz es la música popular que más ha crecido técnicamente e intelectualmente, la que se ha llevado más alto. Yo me estoy entrenando en eso, no soy un jazzista, yo quiero ser un músico que pueda aportar en diferentes contextos musicales, de la manera más profesional, tener todos los estándares que un músico profesional necesita, pero entrenado en el jazz.

PRIMERA PARTE: El soul ardiente
SEGUNDA PARTE: Donde se vuela sin alas


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