Recientemente, Elena Garro ha sido revalorada, el año pasado, en ocasión del centenario de su nacimiento, abundaron los homenajes por todos lados, entre ellos brincó un dislate, la editorial española Drácena decidió reeditar su novela Reencuentro de personajes, el problema fue que salió a la venta con un cintillo en el que se presentaba a la escritora como «Mujer de Octavio Paz, amante de Bioy Casares, inspiradora de García Márquez y admirada por Borges». Con la inmediatez del siglo XXI, las redes estallaron en cólera ante la carga misógina de la presentación. ¿Acaso Elena Garro solo es en función de los hombres famosos de los que estuvo cerca? es un postulado al que me afilio. El alboroto fue tal que la editorial retiró el cintillo y se disculpó por el traspiés. Con la inmediatez del siglo XXI, el hecho se difuminó entre nuevos azotes de conciencia, así son nuestros tiempos, pero quedó claro que, a 100 años de su nacimiento y 19 de su muerte, Elena Garro sigue siendo una mujer genial pero polémica.

De piedra ha de ser la casa (Foto: cortesía de Lily Márquez)

En su ensayo Elena Garro, la libertad de escribir para nadie, Nora de la Cruz sostiene: «Se ha representado a Elena Garro de mil formas, desde diversas perspectivas, casi todas extremas: la defensora de los indígenas, la víctima de un marido opresor, la reaccionaria que llevó a sus amantes a la ruina, la narcisista, la paranoica, la delatora, la frívola enfundada en abrigos de piel, la anciana rodeada de gatos. Pero nunca la escritora. Acaso la loca genial que de vez en cuando creaba una obra magna, pero luego se perdía en la dispersión».
Nadie duda que Los recuerdos del porvenir es una de las grandes novelas mexicanas del siglo XX. Un hogar sólido también tiene un lugar destacado en nuestras letras, sobre esa pieza teatral, Emmanuel Carballo ha dicho:
«Rompe con el teatro costumbrista, con el teatro propagandístico, con el teatro que ha bajado el realismo a entendederas del público burgués y con el teatro mimético que reproduce sin genio las innovaciones escénicas de vanguardia. Es realista, pero su realismo va más allá de la descripción de las costumbres y el análisis psicológico de los personajes. El suyo es un realismo mágico, próximo al cuento de hadas y la narración terrorífica. Un realismo que anula tiempo y espacio, que salta de la lógica del absurdo, de la vigilia al sueño pasando por la ensoñación. Mira al hombre y al mundo con la experiencia del adulto y la inocencia del niño».
Lily Márquez, seguidora confesa de la temperamental escritora, cuando vivía en Cuernavaca hizo una adaptación de Un hogar sólido para un elenco exclusivamente femenino integrado por alumnas del centro Morelense de la Artes. El año pasado hizo un homenaje a Elena Garro que tituló De piedra ha de ser la casa, montaje que será presentado este fin de semana. Este es el tema de la segunda parte de la conversación que sostuvimos la semana pasada.

El pino, la escalera y el fuego

Lidia.- ¿Y podré ser un pino con un nido de
arañas y construir un hogar sólido?
Clemente.- Claro. Y serás el pino
y la escalera y el fuego.
(Un hogar sólido. Elena Garro)

Es muy padre trabajar con los niños pero de pronto brota lo que uno trae, entonces decidí retomar la escena. Me encontré con unos artistas con los que tengo muchas cosas en común, tenemos muchas inquietudes por trabajar y muchas cosas qué decir pero no tenemos lugares ni espacios.

De piedra ha de ser la casa (Foto: cortesía de Lily Márquez)

Elena Garro es una de mis grandes dramaturgas, siempre fue muy marginada pero es una escritora maravillosa, trabajó cuento, trabajó ensayo, trabajó novela, trabajó teatro, o sea, se fue por todo el abanico literario y es una gran maestra para mí, como creadora y como escritora, más porque también me gusta mucho su tonalidad poética. Cuando estaba en Cuernavaca monté Un hogar sólido pero como no tenía actores, puras actrices, tuve que hacer una adaptación.
Lorena Baez vio ese montaje y el año pasado me dijo:
-Hay una convocatoria del Coloquio Elena Garro, vuélvela a montar
-Pero no tengo actores
-Yo le entro
Leí la convocatoria y dije pues no estaría mal.
Después se unió Patricia Fernández. Yo acaba de trabajar actoralmente con Andrés Sánchez Rodríguez en un montaje de Estela Lucio, y también lo invité. Hicimos un grupo pero solamente tenía tres actores entonces dije en vez de montar Un hogar sólido, voy escribir un homenaje a Elena. Se me ocurrió meterla como personaje, eso nos llevó a varios ejercicios y a varios momentos.
En octubre lo presentamos en la Sala Guadalupe Balderas del Centro Recreativo Xalapeño pero fue como un ensayo general a público porque nos faltó la producción, no nos dio tiempo de terminarla, pero fue importante presentarla. Lo titulamos De piedra ha de ser la casa, el Coloquio y el público lo recibieron muy bien.

De piedra ha de ser la casa (Foto: cortesía de Lily Márquez)

De piedra ha de ser la casa

La hemos seguido trabajando y ya está lista para presentarse. En la parte musical está apoyándonos un muchacho que acaba de salir de JazzUV, se llama Ismael Hernández Villanueva. Tenemos música grabada de Egberto Gismonti y de Arturo Márquez, e Ismael está en escena tocando La Vie en Rose con su trompeta. La iluminación es de Analúa Fenton. El arquitecto Paco Ibarra nos ha estado ayudando con la escenografía pero el diseño es nuestro. El vestuario también lo hicimos nosotros.
La obra se llama De piedra ha de ser la casa y vamos a presentarla este fin de semana en La Casa del Lago de la UV. El jueves 26 y el viernes 27, las funciones van a ser a las 8:30, y el sábado 28 y el domingo 29, a las 7:00. La entrada va a ser gratuita así que no hay pretexto para faltar. Los esperamos a todos.

PRIMERA PARTE: La raíz de todas las hierbas

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