Mi serenata, lluvia de plata / cuelga en mi percusión

En Zacatepec había muchos grupos de fiestas que me invitaban y yo le decía a mi papá:
-Oye papá, me están invitando para tocar la batería
-No, ponte a estudiar
-Ora papá, quiero tocar
-No, estás para ponerte a estudiar
La verdad, le agradezco mucho eso.
Mi hermano seguía estudiando contrabajo en el CEMA, yo seguía dando vueltas y vueltas pero él ya estaba más encaminado y en el 2005 su maestro, Mario Agüero, que egresó de contrabajo de la Facultad de Música de aquí de la UV le dijo oye, ¿por qué no te vas a Xalapa?, y mi hermano le dijo a mis papás ¿saben qué?, me voy Xalapa, y me dijo:
-Oye, vámonos a Xalapa
-¿Y allá qué hay?, ¿cómo está la onda?
-Pues me dijo Mario que la UV está muy bien, vamos y terminas de estudiar percusiones
Cuando me dijo percusiones yo pensé que iba a estudiar congas, timbal y esas cosas.
-Pues órale, vamos
Gracias a Dios hemos tenido la fortuna de que nuestros papás nunca nos han dicho que no, siempre hemos tenido el apoyo total de ellos. En la familia, al principio, como pasa en todos lados, nos decían música no, estudien otra cosa porque…ya todos sabemos eso pero cuando vieron que iba en serio lo que hacíamos dijeron qué bueno.
Antes de venirnos para acá fue a tocar el Cuarteto de Saxofones de Abel [Pérez Pitón] al municipio de Jojutla, cerca de Zacatepec. Iba Aleph [Castañeda] en el bajo y Miguelito Cruz en la percusión, ahí nos conocimos y nos hicimos buenos amigos. Después conocimos a Édgar [Dorantes] en una tocada de David Haro, que es padrino de bautizo de mi hermano. Édgar hizo los arreglos para un disco de David, los vimos en la Ciudad de México, Édgar iba en el piano y Aleph en el bajo.

Vladimir Coronel y Guillermo Barrón (Foto, Humberto Meza)
Vladimir Coronel y Guillermo Barrón (Foto, Humberto Meza)

Antes de venir a Xalapa fui a hacer examen a la [Escuela] Superior [de Música] pero, la verdad, yo iba como Juan por su casa, dije a ver qué pasa y, obviamente, no quedé porque la gente que entraba a la Superior ya era egresada de la Ollin [Yoliztli], ya tenía una formación académica más profesional, yo pasé el [examen] de instrumento, pero los demás ya no los hice, sí seguía los dictados, escuchaba y todo lo demás pero no tenía un repertorio de marimba, realmente no sabía y no quedé.
Cuando empecé a hacer la prepa abierta salió lo de Xalapa, venimos a conocer, fuimos a la USBI, fuimos al gimnasio a hacer examen. Me acuerdo que fuimos como 30 aspirantes a percusión y solo había tres lugares. En la audición conocí a Memo Barrón, comenzamos a platicar, él conocía a Armando [Montiel], nos empezamos a identificar y nos hicimos muy buenos amigos. Yo no tocaba marimba, no sabía nada de timbal, lo que hice fue tocar un estudio de tarola que monté como pude porque no tenía nada de rudimentos, y toqué un poquito las congas, ahí era donde más me defendía. Quedé en quinto lugar y entraron los tres primeros, Memo quedó en tercer lugar. Mi hermano sí quedó y yo me achicopalé un poco, dije ¿entonces qué voy a hacer?

Noche que huele a jazzmín

Vinieron mi hermano y mis papás a inscribir a Emiliano, yo no quise venir, dije ¿a qué voy si no voy a hacer nada? Estando aquí mis papás me hablaron:
-Oye, fíjate que va a haber un festival de jazz aquí, en la UV (era el famosísimo JazzFest), viene Óscar Stagnaro, el que toca con Paquito D´Rivera, el que escuchas en los discos. Nosotros te lo pagamos, ¿no quieres venir?
Sí, ¿cuándo empieza?
-Pues ya
Inscribieron a Emiliano y buscaron un departamento aquí y en la misma semana hicimos la mudanza, trajimos contrabajo, maletas, todo y nos instalamos. Entré al JazzFest (fue el del 2005) y ya me quedé aquí en Xalapa. Entonces ya estaba encaminado, hablé con la directora de la Facultad para ver si podía entrar de oyente a las clases, pedí permiso a los maestros y estuve de oyente prácticamente un año. En la Facultad me reencontré con Memo Barrón, que también ha sido muy importante en todo este proceso musical, y con Miguelito Cruz.
El maestro René Pérez se portó increíble conmigo, me metí a sus clases de oyente y de repente me daba una clase a mí de técnica, quien me corrigió toda la cuestión de técnica fue él, me tenía en un practicador y me hizo parte de todos ellos, lo cual le agradezco muchísimo.

The Feeling of Jazz

Un día estaba caminando por un pasillo y escuché el big band que tenía Édgar [Dorantes] en la Facultad, Édgar y yo nos ubicamos y le pregunté si podía entrar a ver. Ahí estaban Arturo [Caraza], Tona [Tonatiuh Vázquez], Beto [Jiménez], Yaury [Hernández], toda esa generación. Ensayaban martes y jueves, yo iba a los ensayos, un día no fue la persona que estaba en la percusión y Édgar me dijo ¿no quieres tocar? Me puse a tocar las tumbadoras, después Memo empezó a tocar el timbal y Yaury estaba en la batería.
Después hicimos un proyecto con mi hermano, Beto Jiménez, Memo y yo. Memo y yo tocábamos percusión, él tenía una batería en su casa y yo dije que yo la tocaba, así fue como me pasé a la batería. Empecé a aplicar todo lo de percusión y ahí fue donde dije yo quiero estudiar batería, o sea, las percusiones me llevaron a tocar la batería, no fue mi primer instrumento.
Entré a tocar percusiones con Sergio Martínez el Picos en el grupo Renegado, ahí fue donde empecé a agarrar colmillo. Después me metí al hueso un rato tocando percusiones. Estuve como año y medio supliendo porque tampoco me interesaba estar de planta. Empecé a tocar en botaneros, karaokes, todos esos lugares, empecé a juntar mi lana y de repente me pude comprar una batería y platos y dije ya me armé de mi batería y mis cositas, ahora ya voy a ponerme estudiar.
Después de estar un año de oyente, volví a intentar entrar a la Facultad, presenté el examen dizque tocando marimba y quedé. A mí gusta mucho el vibráfono, la marimba y todo eso pero, la verdad, me di cuenta que no era por ahí y me di de baja. Estuve un año o un año y medio en la Facultad.

We and the Night and the Music

Un día estábamos en un ensayo del big band y el baterista [no me acuerdo si era Yaury (Hernández) o Tavo (Bureau)] no había llegado y me senté en la batería y me puse a tocar a tocar, cuando me oyó Édgar me dijo oye, tienes swing, qué chido tocas la batería. Después, andando en la Facultad me llegó un mensaje de Édgar:
-Oye, fíjate que tengo una fecha en Ciudad del Carmen con mi grupo (estaban Aleph, Miguelito Cruz y Édgar), ¿quieres tocar?

Vladimir Coronel, Édgar Dorantes, Emiliano Coronel (Foto Alejandra Barragán)
Vladimir Coronel, Édgar Dorantes, Emiliano Coronel (Foto Alejandra Barragán)

-Ah, pues buenísimo
Ni modo que le dijera que no, obviamente, me daba muchos nervios porque yo no tenía la experiencia de tocar jazz, no sabía ni qué onda con eso. Me mandó la música, hicimos ensayos en casa de Aleph. Eran temas en 5, en 7 y yo, si con trabajos podía tocar en 4, ya era ganancia pero cuando tocaba encima de los discos en mi casa había temas en 7 y yo decía quién sabe qué pasa pero hacen unos tiempos de más, pues yo lo hago entonces, inconscientemente (muchas cosas en mi vida han sido inconscientemente), yo ya tenía el 7 y el 5 en la cabeza y no me costó trabajo estar contando. Ese fue mi primer gig con Édgar y desde ahí empecé a tocar con su proyecto hasta que me fui a Puerto Rico.
Empezamos a juntarnos Édgar mi hermano y yo en un cuartito de los salones de percusión, yo me llevaba una batería y Emiliano el contrabajo y nos poníamos a tocar a trío, Édgar me decía el riff tiene que sonar así, escúchate tal disco y yo me iba a la casa de escuchar el disco, ahí nació el trío [se refiere al actual Édgar Dorantes Trío]
Yo quiero mucho a Édgar, en la casa teníamos una mecedora y él tenía su café y su azúcar, le dábamos las llaves y en sus horas libres se iba a la mecedora a ver videos o a escuchar música. Siempre hemos convivido mucho con él.
Pasaron muchas cosas en ese lapso, estuve tocando en diferentes agrupaciones, con Édgar, con Agustín Bernal, con Rey David, Aleph los invitaba a venir y tocábamos, la verdad yo me siento muy afortunado porque fue una época muy padre con toda esa generación: Beto [Jiménez], Aleph [Castañeda], Tavo [Bureau], Alonso [Blanco], Óscar Terán, todos íbamos a las tocadas, lugares como La Tasca se llenaban y todo mundo pagaba cover, nada de que hazme el paro, lo que ahorita no pasa. Íbamos al famosísimo Refugio, se llenaba y todo mundo estaba jameando. Fue una época muy, muy bonita, todos convivíamos, el punto de reunión era o la casa de Aleph o donde vivíamos nosotros, nos juntábamos a ver videos, escuchar música, a estar interactuando y pasándola chido y echando el cotorreo.

They Say It’s Wonderful

Cuando estuve en el Festival del 2005 vinieron Marco Pignataro, Eddie Gómez y Luis Marín y hablaron del Conservatorio de Música de Puerto Rico, me emocioné porque no porque no pedían el inglés y no ponían muchas trabas, y lo que comentaron estaba accesible en comparación a las universidades de Estados Unidos. Yo la verdad no sabía quiénes eran Eddie Gómez, Marco Pignataro ni Luis Marín, llegaron y tocaron extraordinariamente bien. Pasó el Festival, me hice amigo de las personas que te comenté. En el 2006 el Festival se hizo en Cholula, me dieron la beca y me fui. Ahí Arturo, Tona y Yaury me dijeron.
-Oye, nosotros nos vamos a Puerto Rico
-Ah, pues chido, ahí me cuentan cómo está la onda
Se fueron, venían en vacaciones y, obviamente, se iban a la casa, comentaban y me entusiasmaron.

Nace una escuela

En 2007 se fue Memo y en 2008 yo mandé mi audición. La mandé en diciembre o enero y en esos días nos habló Édgar:
-Quiero hablar con ustedes, fíjense que tengo la idea de hacer una escuela y necesito contar con ustedes, así como con muchos
-Sí, ¿cómo está la onda?
-Pues miren, quiero que vengan Agustín Bernal, Rey David, Gabriel Puentes a dar clases cada 15 días
-Órale, ¿en qué te ayudamos?
-Vladi, necesito que me prestes tu batería y, Emiliano, tu contrabajo, para que estén ahí, en el salón de clases.
Y ese fue el inicio de JazzUV. Fue muy bonito, estaban Tavo Burerau, Aleph [Castañeda], Beto [Jiménez], Alonso [Blanco], Alejandro Bustos, Rudyck [Vidal], no me acuerdo quién más. Se rentó una casa (donde ahora está el Café-Tal) que estaba habitable pero había que hacerle varias cosas. Nos fuimos a pintar, en Divulgación Cultural (en Juárez) había sillas, butacas, pizarrones, fuimos por ellos pero no estaban en buen estado entonces tuvimos que cargar, lijar, pintar, a algunos pupitres les cambiamos las paletas. Eso fue muy padre porque todos nos sentíamos muy contentos de estar ahí, le teníamos mucho cariño a la escuela nos pasábamos todo el día ahí.
Mi hermano y yo fuimos a tocar a Chiapas con un proyecto a principios de febrero y en la segunda semana comenzaron las clases en JazzUV, se abarrotó de gente y Édgar decía la verdad estoy muy nervioso porque me están dando la confianza y el apoyo y la verdad no sé si va a funcionar. No te miento, no cabíamos, había gente de Tabasco, Chiapas, DF, Morelia, Monterrey, Tamaulipas, gente que quería la oportunidad de estar en un centro de estudios enfocado al jazz porque en ese entonces solamente había en la Escuela Superior de Música entonces vino muchísima gente.
Nosotros estábamos estudiando ahí y tratábamos de echar la mano en lo que se podía. Tomábamos clases de teoría, Historia del Jazz, etc., muy buenas clases pero la gente pedía más y más clases porque era cada 15 días y la idea era se aprovechara el gasto del traslado. Xalapa siempre ha sido una ciudad muy económica para vivir, una ciudad de estudiantes lo cual estaba padre porque buscaban dónde quedarse o se quedaban en casa de amigos, nosotros les dábamos chance a algunos de quedarse en la casa entonces fue muy chido. Lo que pasó meses después es que ya hacían falta más clases y entonces Édgar nos dijo a Tavo y a mí oigan:
Éntrenle ustedes a dar clases la semana que no viene Gabriel [Puentes]
-¿Pero cómo?
-Pues como puedan
Ese fue un momento muy importante para mí porque me empezó a gustar esta cuestión de la docencia, me clavé en esa onda y me preocupé y dije órale, chido. Llegaban alumnos y empecé a pasar lo más básico, a interactuar con ellos y de repente Tavo ya tenía un taller de técnica con ocho personas en practicadores y yo ya tenía otro y empezó a crecer y a crecer y a crecer y ya había tres o cuatro baterías en el salón y seguí ahí hasta que me aceptaron en el Conservatorio de Música de Puerto Rico y me fui ese mismo 2008.
A mí me tocó nada más el primer semestre de JazzUV, de febrero a Julio, porque me fui en agosto. No me tocaron los primeros festivales ni todo el proceso pero mi hermano estuvo dando clases y me platicaba cuando venía de vacaciones y me daba mucho gusto ver cómo creció el proyecto, cómo, lo que comenzó en una casa, ahora ya es el Centro de Estudios de Jazz de la Universidad Veracruzana.

 

PRIMERA PARTE: Eu sei que eu vou tocar

TERCERA PARTE: Momento borincano




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