El lunes 20,
a las seis en punto de la tarde,
una voz dirá hágase el jazz,
y el jazz,
siempre tan diligente,
encenderá el pebetero con sus flamas sincopadas,
polirrítmicas,
contrapuntísticas a veces,
unisónicas a voces,
veloces
o calmadas,
inventadas
en el instante
en que cada musicante
comulgue en la celebración
del rito de la unión,
consagración de la paz
que concede siempre el jazz.

El lunes 20, a las seis en punto de la tarde, un recinto que ha observado, desde una soledad inmerecida y cruenta, la agitación de una ciudad que hace mucho que no se da tiempo para voltear a verlo; que ha resistido, estoico, los embates de un desdén que después de tantos años llega al fin porque lo han sacado de esa suerte de coma inducido y podrá volver a cumplir con la misión que le fue encomendada desde que era niño. Rejuvenecido y guapo, nervioso pero feliz, el Teatro del Instituto Municipal de Arte y Cultura (IMAC) será la sede de la inauguración del Xalapa Jazz Festival, Segunda Edición.

El lunes 20, a las seis en punto de la tarde, una voz proclamará una sentencia: hágase el jazz,
y el jazz
empezará a construir su arco iris de sonido,
que es nido
suspendido
de un cielo pautado
que abole futuro y pasado
porque es presente
omnipotente.

Porque el jazz es, antes que otra cosa, música, John Patitucci, Chris Potter, Rudy Royston, Gonzalo Rubalcaba, José Armando Gola, Horacio «el Negro» Hernández, Miguel Zenón, Luis Perdomo, Hans Glawisching, Henry Cole, Marco Pignataro, George Garzone, John Lockwood, Ron Savage, Teo Ciavarella, Pete McGuiness, Jonhattan Hoard y varias decenas más se harán cargo de llenar de atmósferas la atmósfera.

Por primera vez, en el Parque Juárez habrá un piano de cola. Gonzalito Rubalcaba, José Armando Gola y Horacio «el Negro» Hernández coexistirán con palomas, juglares, saltimbanquis, estatuas que respiran y muchachos que levitan, y mancharán las baldosas con espuma del Caribe y con ese frenesí percutivo que les llegó del África y que adoptaron y adaptaron para construir una rítmica que nos agita, nos excita y nos hermana.

Pero después de música, el jazz es otras cosas. Juan Arturo Brennan afirma que después de escuchar música no hay nada mejor que hablar de ella. Durante el festival, Édgar Dorantes nos explicará cómo escuchar el jazz y Jonhattan Hoard hablará del góspel, esa evolución de los spirituals que aproxima la música religiosa con el jazz. Pero además de hablar de la música, también es bello leer sobre ella, tres libros serán presentados durante la semana: El nacimiento de Kind of Blue, de Erick Nisenson, recientemente traducido al español por Guillermo Cuevas quien, acompañado de Édgar Dorantes, nos lo dará los pormenores de la obra. Antonio Malacara, acompañado por Guillermo Cuevas, nos dará a conocer su nuevo libro, Atlas del Jazz en México, un minucioso recorrido que demuestra que en todos los rincones del país hay jazz. El cuerno del Diablo, de Michael Segell, traducido a nuestro idioma por Sharbel Pimentel quien será el encargado de introducirnos en el mundo prohibido del saxofón.

Pero el jazz también es plástica, el fotógrafo japonés Eikoh Hosoe afirma que «el jazz es lo máximo a lo que puede aspirar un fotógrafo, quien es capaz de hacer una buena foto de jazz es capaz de fotografiar lo que sea». Las imágenes también han sido convocadas a la fiesta jazzera. Fernando Aceves colgará una muestra de su trabajo en las paredes del Centro Recreativo Xalapeño y Héctor Montes de Oca expondrá su serie Ciudades Musicales del Jazz en tres galerías urbanas, las exposiciones nos llevarán a recorrer Nueva Orleans y Nueva York, y nos revelarán la relación de Xalapa con los instrumentos musicales.

Los invitados no solo nos traerán su música, también sembrarán semijazz. Marco Pignataro, George Garzone, Aquiles Navarro, el trío de John Patitucci, Jazz Mx, el cuarteto de Miguel Zenón y Pete McGuinnes darán clases maestras abiertas a todo el público. Flora Pasquet, Vladimir Coronel, Jelena Ćirić, Snorri HallGrimsson, Emiliano Coronel, Carlos Zambrano y Renato Domínguez darán conciertos didácticos en varias escuelas cuyos niveles van del jardín de niños a la preparatoria. Aquiles Navarro, Alejandro Bustos, Arodi Martínez, Víctor Correa y Emiliano Coronel darán clases especializadas a los integrantes de la diversas marching band de la ciudad, que se concentrarán en la Escuela Secundaria Técnica No. 3.

Del 20 al 26 de junio,
el jazz irá construyendo sus castillos
(con nuestras arenas)
que, apenas
se terminan,
se difuminan
para volver a edificarse
e insertarse
en nuestros sentidos
pletóricos de novedad
con su verdad
inaprehensible
que solamente es posible
en un instante
porque es itinerante,
cambiante
como la vida,
interminable subida,
viaje que jamás
mira hacia atrás,
como el jazz.

VER TAMBIÉN: Se acerca el Festival de Jazz
Ya viene otra vez el jazz internacional, lo trae el Ayuntamiento

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