Entre los años ochenta y noventa, tras salir de la Facultad de Arquitectura, trabajé en varios de esos despachos que estaban llenos de restiradores, reglas de paralelas, escuadras, compases y todos esos objetos tan bellos que ha jubilado el autocad, y esos otros objetos maravillosos que la internet relega cada vez más, los libros.

LibrosA todos esos despachos llegaba el señor Sazo (me parece que ése era su apellido), con su portafolios lleno de libros de arquitectura, diseño y fotografía. Su arribo provocaba una reunión sumaria en la que, como todo mago, sacaba de su chistera objetos que nos dejaban boquiabiertos. Presentaba cada novedad editorial con un conocimiento absoluto del contenido, mostraba ilustraciones, citas, todo lo que hubiera en ese continente de maravillas. Solo llevaba un ejemplar de cada título, lo que lo convertía en objeto del deseo colectivo.

Era un ritual inopinado, llegaba en cualquier momento sin que siquiera lo anunciara un séquito de mariposas amarillas con letras impresas en las alas.

Alguna vez le pregunté por qué no ponía una librería, su respuesta sigue conmoviéndome:
-No, una librería tiene muchos títulos y yo no puedo vender un libro que no he leído

Esos hombres sí son imprescindibles. Hace muchos años que no sé de él, era un hombre mayor y supongo que ya formará parte de algún volumen que testimonia los mejores momentos de la humanidad.

En su texto Un grano de trigo, Almudena Grandes dice:

«Los libros recién hechos huelen bien, a primavera (…) Los libros viejos, esos que posan sobre la piel una pátina tenaz, amarillenta, huelen igual de bien, pero su aroma es diferente. Los libros leídos huelen a vidas ajenas, misteriosas vidas de desconocidos, hombres de piel áspera, mujeres de uñas pintadas que los sostuvieron entre las manos cuando eran nuevos y olían a primavera, mientras aún desprendían el perfume de los libros recién hechos, papel, tinta y amor. Sobre todo amor»

Eligio Ramírez
Eligio Ramírez

Coincido, los libros viejos que leyeron ojos desconocidos tienen algo de misterio, algo que está oculto en los nombres, las dedicatorias, los subrayados, las hojas arrancadas. Algo que nos seduce, algo que trasciende su contenido y nos llama desde las profundidades de su propia biografía.

La primera librería de libros usados que recuerdo haber visto en Xalapa (quizá haya habido otras pero no las conocí) fue un establecimiento pequeño que estaba en la calle Úrsulo Galván, La Rueca de Gandhi, un pequeño paraíso de hojas y aromas ocres, otoñales que pronto se convirtió en un paraíso de truques, de renovación de bibliotecas, de cambios de piel.

De eso tiene 25 años, ha crecido y se ha convertido en una mujer cada vez más atractiva. Aunque Eligio Ramírez, su propietario, no lee cada uno de los libros que vende, sí le preocupa que sean leídos, no es un comerciante cuya labor termina en el momento en que realiza la venta, va más allá, promueve que el producto de su esfuerzo llegue no solamente a los libreros sino a los ojos, a las almas, a los corazones. Para celebrar el primer cuarto de siglo ha organizado una lectura masiva que se realizará el próximo sábado 3 de octubre, a las 4:00 de la tarde, en el Parque Juárez.

Hace unos días pasé por el nuevo local que está ubicado en Xalapeños Ilustres y, entre el aroma del café que me ofreció y libros primaverales y otoñales, me comentó:

«La Rueca de Gandhi nace como un proyecto de vida a partir de mi decisión personal de cambiar de profesión. Yo soy contador público, estudié en la Ciudad de México e inicié vendiendo libros en la La Lagunilla, en la calle Independencia. Empecé con libros usados y a partir de esta búsqueda personal fue como decidí venir a Xalapa para establecer una librería.

La Rueca de Gandhi
La Rueca de Gandhi

«La Rueca de Ghandi nace como una búsqueda personal pero también como un espacio para compartir la lectura, para mí es muy importante porque soy lector antes que librero y además de este gusto por la lectura, está la pasión por compartirla con el otro.

«Empecé en abril de 1990 en un espacio pequeño, de 30 o 40 metros cuadrados, que estaba en Úrsulo Galván. Nació como una librería de uso y poco a poco fue yéndose también hacia el libro nuevo a partir del requerimiento de los clientes, así fue como fue creciendo este proyecto.

«Después de 15 años dimos un salto hacia enfrente, a un local de 600 metros cuadrados ya con un foro cultural, con cafetería y sala de lectura. Esto se cerró hace año y medio y ahora nos encontramos en la calle de Xalapeños Ilustres, ya estábamos aquí enfrente con un local más chico y ahora estamos en la esquina de Xalapeños Ilustres con Insurgentes donde antiguamente estaba la Librería de Crystal entonces estamos en un local con tradición de librería. Ya tenemos establecida la cafetería y tenemos el proyecto de hacer una sala infantil y un foro.

«Afortunadamente tengo muchos clientes y muchos de ellos son maestros, hace varios años un maestro me comentó que quería convocar a mucha gente a leer en el Parque Juárez para hacer un Récord Guinness.

La Rueca de Gandhi
La Rueca de Gandhi

«Se me quedó esa espinita y ahora que estamos cumpliendo 25 años he retomado esa idea para mostrar que Xalapa es una ciudad de lectores, siempre hay todas estas cuestiones polémicas de que si Xalapa sigue siendo la Atenas veracruzana, que si Xalapa esto, que si Xalapa el otro pero más allá de esto yo creo que sí hay una gran cantidad de lectores, tenemos la Universidad Veracruzana, tenemos muchas escuelas, tenemos muchos estudiantes y muchos intelectuales; muchos escritores, pintores, músicos entonces Xalapa está llena de toda esta gente lectora y únicamente tratamos de reunirlos en este acto que estamos convocando para el día 3 de octubre, a las 4:00 de la tarde, en el Parque Juárez.

«También dentro de este programa estamos dando un reconocimiento especial a dos cuenta-cuentos, Martín y Jorge Corona, ellos son de Juglaría Circo. El caso de ellos para mí es muy importante porque Martín, sobre todo, fue mi cliente desde la prepa; como he estado 25 años en el mercado pues he tenido ya varias generaciones de estudiantes que eran jóvenes y ahora ya son profesionistas y han pasado por la librería como clientes y como lectores. Darle este reconocimiento a estos dos personajes emblemáticos de la ciudad para mí es muy importante sobre todo por ese trabajo tan noble que ellos tienen como promotores de la cultura que motivan a todos a este acto tan maravilloso que es la lectura.

25 años«Le pusimos una lectura masiva porque la idea es leer en grupo, en el promocional que está circulando en las redes sociales Rodolfo Mendoza, el director del IVEC, comenta que si la lectura íntima es ya de sí muy placentera, leer en comunidad y compartir ese placer es más interesante.

«Esto se va a grabar porque es parte de un documental que se llama Xalapa, manantial de la lectura. Ya tenemos un avance y lo queremos presentar el año próximo, hacer la premier aquí en Xalapa y luego llevarlo a la Feria del Libro del Palacio de Minería, esa feria para mí es simbólica porque yo estuve vendiendo afuera del Palacio de Minería en mis inicios entonces regresar a esta feria y presentar un proyecto de lo que para mí han sido estos 28 años que tengo como librero es una gran satisfacción.

«Estamos trabajando con el IVEC y con el municipio para buscar los apoyos y los patrocinios necesarios porque esto requiere una inversión en dinero. El IVEC nos va a apoyar con la grabación y el municipio con el sonido y el templete
«Vamos a grabar 20 minutos pero la lectura puede seguir, vamos a llevar algunos libros para quienes no lleven algo que leer. Ojalá vaya mucha gente a leer en comunidad»

 

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