Tras la salida de Franco Bonzagni, en el Orbis Tertius se quedaron tres músicos jóvenes (José Miguel Flores, pianista, Óscar Terán bajista y Rolando Alarcón, baterista) que se propusieron hacer una renovación del grupo, objetivo que han logrado con la complicidad de varios colaboradores que han invitado para que aporten su voz a la nueva estética. El primer convocado fue un guitarrista poblano, Beto Cobos

Cómo haré para tomarte en mis adentros…

Cómo haré para tomarte en mis adentros, guitarra
Cómo haré para que sientas mi torpe amor,
mis ganas de sonarte entera y mía
Cómo se toca tu carne de aire,
tu oloroso tacto, tu corazón sin hambre,
tu silencio en el puente, tu cuerda quinta,
tu bordón macho y oscuro, tus parientes cantores,
tus tres almas, conversadoras como niñas…
(Alfredo Zitarrosa)

Yo, de niño, quería ser baterista pero mis papás nunca me compraron una batería, yo creo que tenían miedo al escándalo (risas); pasó un poco más de tiempo y, cuando tenía alrededor de 12 años, quise una guitarra y sí la pude tener. 1 GuitarraYo creo que por tener más fácil acceso a la guitarra, más que por amor al instrumento específico, fue que me convertí en guitarrista, más bien yo amaba la música y esa fue una manera de llegar a ella. Empecé a estudiar alrededor de los 13 años con un maestro de Puebla que se llamaba Manuel Abdo pero le decían «el Meño», era un guitarrista, sobre todo de rock, talentosísimo, era tan bueno que se fue vivir a Los Ángeles y llegó a tocar con los Allman Brothers y tuvo una carrera interesante. Después le perdí la pista pero aunque estuve poco tiempo con él, más o menos un año, fue muy importante porque, de la nada, a mí y a otros que estábamos de alumnos con él nos inculcó mucho amor por la música y muchas ganas de estudiar. En teoría teníamos una clase, de una hora, a la semana pero en realidad íbamos dos veces a la semana y cada clase era como de dos o tres horas porque él no tenía problema y nos quedábamos, a veces, nada más a oírlo tocar porque tocaba padrísimo entonces él fue muy importante.

Stevie Ray Vaughan
Stevie Ray Vaughan

Después de ese año de estudiar empecé a tocar pero todavía era yo muy principiante, tocaba en alguna fiesta, en algún bar o en conciertos esporádicos en la prepa, cuando tenía 15 o 16 años, pero en realidad mis conocimientos seguían siendo muy empíricos; tocaba temas de rock-pop y mal. A veces tocaba la guitarra y a veces cantaba pero siempre me interesó mucho la música. Después de los 22 o 23 años me empecé a acercar al blues, y por consiguiente al jazz, a través de gente como Stevie Ray Vaughan, gran bluesero, y dentro de su estilo que era más blues texano, más rockerón. En uno de sus discos había un tema que se llama Chitlins con Carne que me llamaba la atención porque seguía siendo un blues, pero era mucho más suave, él lo tocaba con octavas en la guitarra y era como swing, más cercano al jazz; después vi que el compositor de este tema es Kenny Burrell, yo no sabía quién era y me pregunté ¿quién es Kenny Burrell que hace estos temas que me llaman tanto?

Kenny Burrell
Kenny Burrell

Descubrí que era un guitarrista de jazz, empecé adquirir su música y me llamó mucho la atención esa música de guitarra de jazz más puro, más tradicional y de ahí, como bola de nieve, él me llevó a otro y a otro y a otro, y fue así que me acerqué al jazz, claro que cuando quise tocar esa música me di cuenta que mis conocimientos estaban muy por debajo de lo aceptable para sonar bien en ese estilo entonces empecé a tratar de formarme musicalmente con lo que había a la mano en esas épocas en que todavía no estaba de moda el You Tube ni había escuelas de jazz, en el DF estaba El Arcano pero yo no conocía a los músicos ni tenía un acceso claro a la educación del jazz, a aprender a leer música y aprender armonía y me decía ¿cómo le hago para comprar un libro de música y poder entender lo que está ahí?
Yo compraba regularmente la revista Guitar Player y en una de esas vi el anuncio de un curso de verano en Boston, en el Berklee School of Music, que se llamaba Guitar Sessions pero, en esas épocas, yo pensaba que entrar a una escuela de música como esa era prácticamente imposible, en mi mente eso era como para genios, después ya me desengañe pero en ese momento decía no, cómo voy a ir yo para allá si toco canciones de Maná y no muy bien que digamos (risas) pero vi que en la publicidad decía que no se necesitaba gran conocimiento musical, entonces apliqué. 4 Guitar PlayerEn esas épocas ya existía el correo electrónico pero apenas empezaba; de alguna manera me comuniqué con ellos, me aceptaron, pagué el curso y me fui a ciegas, sin saber mucho qué esperar y fue muy importante. Fue un curso creo que de 15 días, no me acuerdo cuánto duró pero fue muy intenso, de muchas horas de estudio al día, dormíamos en la escuela entonces prácticamente las 24 horas estábamos en eso y cambió todo mi entendimiento sobre la educación musical.5 berklee-college-of-music Llegué y me encontré con que los maestros tenía un nivel impresionante, yo estaba fascinado y atemorizado al mismo tiempo, también me encontré con que uno que otro de mis compañeros que eran más jóvenes que yo, ya eran genios pero también había muchos, la gran mayoría, que estaba como yo o peor entonces me di cuenta de que esto era cuestión de ponerse a estudiar.
Regresé de ese curso muy emocionado con la idea de irme a estudiar allá de tiempo completo, cosa que sí logré, afortunadamente; un año o dos después apliqué para Berklee, me aceptaron y tuve chance de estar allá dos años y medio o tres años aprendiendo este estilo de jazz que me encanta, que me llamó la atención desde la primera vez que escuché una canción de Kenny Burrell.
Llegué a una plataforma en la que puedo ser un músico competente que funciona con compañeros de muchos niveles, y así estamos.

(CONTINUARÁ)

SEGUNDA PARTE



 

CONTACTO DE FACEBOOK        CONTACTO EN G+        CONTACTO EN TWITTER

 

Te puede interesar:
De luna y de bruma en Xalapa | Gabriel Puentes / IV

En esta última parte de la conversación, Gabriel Puentes habla de sus experiencias agridulces en Xalapa y se despide con Read more

Jazz que sabe a mar o Jazz pasado por agua

PLEGARIA Señor, salva este momento. Nada tiene de pródigo o milagro como no sea una sospecha de inmortalidad, un aliento Read more