Para bien o para mal, para la gloria o el escarnio, muchos comunicadores veracruzanos han pasado de testigos a protagonistas del escenario público en los últimos años, lo que tiene en salmuera a los políticos de carrera, desplazados irremediablemente en varios puntos de la entidad.

No ha habido etapa más propicia para pasar del medio al fin que ésta, cuando muchos periodistas o locutores, abanderados por diversos partidos políticos, pero principalmente por el Partido Revolucionario Institucional y sus satélites, han abandonado sus bártulos mediáticos para probar suerte en la política activa, tanto en municipios como en el poder ejecutivo y legislativo local e, incluso, en el federal.

Bien valdría la pena un estudio sociológico de este fenómeno que deja dudas sobre la salud de los políticos tradicionales o sobre la carencia de cuadros de mediana envergadura para ganar comicios, pese a que, al menos en Xalapa, uno de los primeros experimentos, con José Valencia Sánchez, exdirector de Diario de Xalapa, llevó al PRD a su más dura derrota cuando se lanzó como candidato a alcalde de Xalapa y dejó al Sol azteca en el tercer sitio, cuando Uriel Flores Aguayo aseguraba que su partido ganaría aún si llevara como candidato a un bovino.

Este año probará suerte de nuevo, pero sin siglas que le respalden; en efecto, Pepe Valencia podría ir como candidato independiente por la diputación federal por la capital, dejando temporalmente la dirección de El Heraldo de Xalapa.

De víctimas a poderosos

Entre marzo de 2011 y enero de 2014, Veracruz ha vivido la peor pesadilla de violencia contra reporteros veracruzanos. La última víctima fue el reportero Moisés Sánchez, asesinado por órdenes del alcalde de Medellín, según las investigaciones de la Fiscalía General. Antes había dejado su leyenda la corresponsal de la revista Proceso, Regina Martínez, cuyo caso se encuentra en un trance de oscuridad tras la liberación de quien había sido presentado como su asesino.

Luego de este crimen, las cosas han cambiado de color, y no precisamente porque los comunicadores estén a salvo, ha habido varios atropellos protagonizados por la Secretaría de Seguridad Pública y, recientemente, este clima de violencia e impunidad contra comunicadores fue motivo para la cancelación del Hay Festival en Xalapa.

Aunque ya ha habido antecedentes de comunicadores metidos a políticos, aprovechando su supuesta o real popularidad entre la población, ha sido en los últimos dos años cuando esta tendencia ha arreciado.

Frente a la caída de Pepe Valencia, ha habido otros derrotados en las lides electorales, como el destacado columnista Raymundo Jiménez, quien en dos ocasiones consecutivas (2004 y 2007) fue a la batalla por la alcaldía de Emiliano Zapata, sufriendo sendas derrotas y en el pasado proceso electoral local no pudo lograr siquiera la candidatura gracias a la desigual batalla que sostuvo con Shariffe Osman Flores, quien fue apoyada con todo desde el Ayuntamiento de Xalapa, lo que no le sirvió para ganar la elección definitiva.

Queda claro que los medios electrónicos son más poderosos que la prensa escrita, tal vez debido a la legendaria lejanía de los mexicanos respecto a los periódicos. Hay que recordar que en 1997, impulsada por el PRD, la popular conductora Socorro Aubry sí ganó la diputación federal de Veracruz y con una votación holgada.

Otro caso icónico es el de Elizabeth Morales, quien pese a su perfil profesional de administración de empresas, se ha dedicado fundamentalmente a los medios de comunicación.

Fue conductora del programa de televisión “A quien corresponda Veracruz” de TV Azteca y articulista de Diario de Xalapa y Política. Inició el programa de radio “Solo Respuestas” como directora, productora y conductora de 2011-2004 y, de 2005 a 2008, fue productora y conductora del programa de televisión “Usted no está solo”. Hasta fungió como subdirectora de Radio Televisión de Veracruz (RTV).

A raíz de esto, fue diputada federal, alcaldesa de Xalapa y, con el apoyo de don Mario Vázquez Raña, Presidente de la OEM, recientemente fallecido, en febrero del año pasado asumió la presidencia del Comité Directivo Estatal del PRI y hoy es de nueva cuenta precandidata a la diputación federal por Xalapa.

Otro caso exitoso en los medios es el actual diputado local por Poza Rica, Alfredo Gándara Andrade, luego de una desastrosa gestión como alcalde del mismo municipio petrolero, impulsado con todo por su padrino Fidel Herrera Beltrán.

Los nuevos mesías de la política

El poder de los medios, sea porque han extendido sus tentáculos en la política local o porque fueron sacados de la chistera para hacer contrapeso con otros partidos, particularmente el PAN, se vio como nunca en el pasado proceso electoral local, de donde no solo salió Gándara Andrade, sino también otros reporteros, conductores y empresarios de la comunicación.

Salta a la vista Eduardo Sánchez Macías, quien frustró sus aspiraciones de ser alcalde de Martínez de la Torre pero obtuvo la candidatura de la coalición encabezada por el PRI, bajo la bandera del Partido Nueva Alianza (Panal), para obtener la diputación local por el distrito VIII, con cabecera en la capital de los cítricos.

Propietario de seis medios impresos y diversas empresas de la construcción, Sánchez Macías obtuvo un triunfo arrollador en los comicios y llegó a convertirse en líder de la fracción parlamentaria del Panal, partido del que se ha desligado porque no pudo lograr dos metas: convertirse en su dirigente estatal (a pesar de su priismo) y convertir a su hermano Paco en candidato a la diputación federal por Martínez de la Torre.

Si seguimos hablando del norte de Veracruz, tendremos que hablar de Gabriela Arango Gibb, familiar del asesinado propietario de La Opinión de Poza Rica, Raúl Gibb, y que ahora cobra sus dietas en el Congreso local como diputada por el distrito V de Tuxpan.

Pero la zona conurbada de Veracruz-Boca del Río es donde se dio la más fuerte batalla con comunicadores al frente de los más importantes partidos en contienda e, incluso, dos partidos menores que le apostaron por los populares lectores de noticias.

En el distrito estrella, Veracruz I, se confrontaron dos proyectos: el del PRI fidelista y el del PAN yunista, y ganó el primero. Los antecedentes de las dos contendientes más fuertes fue leer noticias en Telever, una, y en radio (además de articulista de Notiver), la otra.

La comunicadora Anilú Ingram va por la diputación federal; no cumplió su compromiso de estar los tres años de diputada local.
La comunicadora Anilú Ingram va por la diputación federal; no cumplió su compromiso de estar los tres años de diputada local.

En efecto, la actual precandidata a la diputación federal por el Puerto y quien se desempeñara como presidenta de la mesa directiva de la legislatura, exconductora de Telever y de la televisora estatal, Ana Guadalupe (Anilú) Ingram Vallines, fue la ganadora en unos comicios en que enfrentó a Marijose Gamboa Torales, quien por cierto dijo haber sido víctima de represalias por su actitud crítica, antes de ser postulada por el PAN yunista.

Tras su derrota, Marijose fungió como directora del Instituto Municipal de las Mujeres en el ayuntamiento de Boca del Río, presidido por segunda ocasión por Miguel Ángel Yunes Márquez, de donde salió para cumplir una condena por el homicidio imprudencial de un joven boquense.

Mientras esto sucedía en el distrito urbano, en el rural el exlector de noticias y exreportero de Telever (la empresa filial de Televisa) Tonatiuh Pola Estrada, hermano de otro diputado local, pero del Movimiento Ciudadano, Cuauhtémoc, se enfrentaba en una batalla muy desigual con su excompañero en la empresa Hugo Gallardo San Gabriel, postulado por Alternativa Veracruzana (AVE).

Hugo fue reportero policiaco de la empresa televisiva hasta que el crimen organizado le puso la mira y tuvo que exiliarse. La batalla la ganó Tonatiuh, quien hoy se desempeña en el Congreso como vocero de la fracción priista y, prácticamente, le tiene puesta la sombra a la encargada oficial de prensa de la Legislatura, Vicky Hernández.

Los poderes fácticos

Además de la diputada por Tuxpan, Gabriela Arango Gibb, ha llegado al Congreso local, bajo la bandera del Partido Verde Ecologista de México –pero cobijada por la alianza Veracruz para Adelante que encabezó el PRI–, la hija de José Pablo Robles Martínez (jefe del emporio que encabeza Diario del Istmo), la hoy diputada local Mónica Robles Barajas.

Esta pléyade de hijos de la comunicación, a la que se une Eduardo Sánchez Macías, controla una parte del poder real, pero provienen de los poderes fácticos.

Ellos triunfaron. Otros, no. Basta ver la lista de otros candidatos hasta donde la vista de este reportero alcanza: Adriana García Vargas, también de una empresa de los Robles, Imagen del Golfo, fue por la diputación por Boca del Río, auspiciada por el Partido del Trabajo (PT), y perdió.

En los mismos comicios locales, perdió Alejandra Rosas Borbonio, exconductora del Grupo ACIR, quien buscó ganar el ayuntamiento de Cotaxtla, la tierra del exprocurador Felipe Amadeo Flores Espinoza, por el partido Alternativa Veracruzana (AVE), pero no lo logró.

Para conocer la importancia de los comunicadores, basta ver cómo ahora son materia de columnas y trascendidos los nombramientos de los encargados de prensa del gobierno estatal, la legislatura y algunos ayuntamientos.

Lo interesante del caso es que parece que están ocurriendo enroques. Mientras varios comunicadores saltan a la arena política, varios políticos le han entrado al quite al trabajo de la comunicación institucional. Así las cosas.

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