«El Chane» es Charlie Parker, aunque no toca el sax alto, toca el tenor, me dijo Adolfo Álvarez en una conversación que publiqué aquí, en abril del año pasado. Rodolfo Hernández «El Chane» es un saxofonista xalapeño autodidacta que se inició en la música «ya grande» (según sus palabras), a la edad de 16 años y en menos de una década ha logrado un sonido muy convincente y, sobre todo, jazzístico. Una voz que emanó de la sección de alientos de una marching band.

No marching, quiero ser músico

Panteras Marching Band
Panteras Marching Band

Me llamo Rodolfo Hernández Cervantes pero todo el mundo me conoce como «El Chane», apócope de chaneque. Yo nací aquí, en la ciudad de Xalapa, Veracruz, en 1989, tengo 25 años y mi camino en la música es nuevo. En mi familia no hay ningún músico, ni mi papá, ni mi mamá, no tengo ningún abuelito músico ni nada, de hecho, cuando decidí ser músico para ellos fue algo extraño y como siempre, de inicio, no lo tomaron muy bien que digamos. Este gusanito de la música me entró cuando tenía 16 años; estudiaba en el COBAEV y entré a la marching band porque era una actividad paraescolar. Cuando entré me dijeron que escogiera un instrumento; cuando era niño me gustaba mucho ver Pedro y el Lobo, me gustaba mucho el sonido del fagot y quería encontrar un instrumento que se le pareciera un poco, además, el saxofón tenor me llamó la atención por la presencia que tiene, me gustaba cómo sonaba el alto pero yo sentía que el tenor tenía algo más, como que tenía más seriedad y decidir tomar el saxofón tenor. En la banda no había maestro, te daban el instrumento y pítale como puedas, de hecho, al segundo día de que me dieron el instrumento ya nos llevaron a tocar, nada más tocábamos dos notas, hacíamos Do-Do…Do y a veces ni eso nos salía.

Mateo Oliva
Mateo Oliva

En la marching band estuvieron mis inicios como músico y la verdad es que desde que empecé a tocar lo tomé con bastante seriedad, en aquel momento no imaginaba ser músico pero poco a poco le fui agarrando cariño al instrumento. Esta banda se llama Panteras Marching Band y estuve ahí como un año o año y medio; en el segundo semestre llegó el maestro Mateo Oliva a trabajar con nosotros, yo creo que la vio como un semillero, me acuerdo que nos llevaron a un estudio que está por El Lencero, creo que es de Los Joao, se llama La Haciendita Musical; fuimos y grabamos algunos temas.para escolar Mateo no dejó de interesarse en la banda y llevó algunos maestros; El Chane Vun saxofonista, un clarinetista y un trompetista. El maestro de saxofón era Adán Pozos, no recuerdo los nombres de los otros pero creo que eran de la Orquesta Municipal. Empezaron a darnos clases y, la verdad, la banda subió de nivel. En ese periodo fue cuando empecé a motivarme más porque me acuerdo que, en la clase, el maestro Adán me decía:
-Tienes buen sonido
Después, por problemas burocráticos, los maestros ya no pudieron seguir dándonos clases y yo me enojé, dije cómo puede ser posible que ya no vengan si estamos avanzando y yo estoy aprendiendo. Me salí y eso representó algo muy duro porque me quedé sin instrumento, el sax me lo prestaban ahí. Pasé como un año sin tocar pero en ese momento decidí ser músico con una convicción bastante grande. Yo ya tenía como 17 años que, para empezar en la música, es una edad bastante grande pues normalmente los niños empiezan a los 12 años y a los 13 ya están tocando.

Atrapado en los clásicos

Alain Derbez
Alain Derbez

En ese tiempo me metí a trabajar en un restaurante de comida española que estaba en Banderilla, se llamaba El Azafrán; chambeando ahí y con apoyo de mis papás pude conseguir mi primer saxofón, que fue un sax alto. Lo importante de este restaurante es que, cuando yo trabajaba ahí, Alain Derbez y Emiliano Marentes iban a tocar jazz y para mí era algo bien padre, ese fue mi primer acercamiento con el jazz. Alguna vez me acerqué con Alain y le dije:
-Oye, yo también soy saxofonista, quiero estudiar, quiero aprender.

Abel Pérez Pitón
Abel Pérez Pitón

Alain me prestó su sax, un soprano Yanagisawa. Yo no tenía más herramientas que el año que es estuve en la banda musical y no tocaba ningún otro repertorio ni nada pero intenté echarme un solo porque sí me llamaba mucho la atención el jazz; le agradó y me dijo:
-¿Quieres aprender a tocar bien?
-Sí
Y me contactó con el que sería mi primer maestro en forma, Abel Pérez Pitón
Fui a buscar a Abel y estuve estudiando con él aproximadamente un año, después enteré al Instituto Superior de Música, pero la verdad es que en el sax clásico no me fue nada bien, sin embargo agradezco todo lo que aprendí de Abel en cuestiones de técnica, de sonido; es una cosa muy distinta a la del jazz pero me dio cimientos bastante sólidos aunque, cuando me ponía interpretar repertorio, la verdad es que se me dificultaba porque a mí no se me da eso de estar haciendo las cosas exactamente como te las pide alguien. En algún momento Abel me dijo:
-Tienes muy buen sonido pero quizá lo tuyo no está aquí, a lo mejor lo tuyo es el jazz
Y me dio el teléfono de Édgar Dorantes.

Marco de referencia

Marco Pignataro
Marco Pignataro

Para esto, cuando estaba en el último año de la prepa un día vi un cartel del Jazz Fest, creo que fue el del 2007. Con la poca lana que tenía compré un boleto y fui al Teatro del Estado. Ese día le dieron la medalla Juan José Calatayud a Antonio Sánchez; tocaron Eugenio Toussaint, Agustín Bernal y el que más me impresionó de todos fue Marco Pignataro entonces, la primera vez que fui a un concierto de jazz me tocó escuchar a Marco Pignataro con Eddie Gómez y para mí fue impresionante ese sonido tan grande, tan presente. Me acuerdo que el teatro estaba lleno, yo estaba hasta arriba con un cuate que me acompañó, su mamá le compró el boleto y lo mandó conmigo, y sonaba impresionante.

Antonio Sánchez
Antonio Sánchez

Fue muy importante para mí escucharlos, yo dije sí quiero ver lo que es el jazz, lo que es esto. En esa época en TV Más transmitían todos los programas de Jazz Fest y me empezó a interesar cada vez más y más y más. Todavía estaba con Abel pero ya me inclinaba un poco más hacia el jazz. Estuve un semestre más en el Instituto pero tampoco me fue muy bien. En el sax clásico simplemente iba a ser uno más del montón y decidí salirme.
Entré a la Licenciatura en Derecho en la UV por esa cuestión de cumplir con los padres, mi mamá sentía que la música no me iba a dar las herramientas para sobrevivir y decidí llevar otra carrera paralela a la de la música. Era difícil llevar las dos cosas porque en ambos lugares me pedían que estuviera al 100%. De derecho me salí en el tercer semestre porque me decepcionó el ambiente que se genera en esa facultad, las elecciones para jefe de grupo son como si fueran para gobernador, se pelean entre cuates y todo es grilla desde que estás en primer semestre. Dije no, aquí no tengo nada que hacer, y lo dejé.

Estos son/ los jazzesitos/ que tocaba/ el Rey David

Rey David Alejandre
Rey David Alejandre

Cuando Abel me dio el contacto de Édgar Dorantes, le llamé:
-Oiga, mire, quiero aprender a tocar jazz
-Ah, pues vamos abrir un diplomado dentro de poquito
Me cayó como anillo al dedo porque en ese entonces el único camino para ser músico profesional era entrar a la Facultad de Música o al Instituto y yo no sabía que se podía llegar de otras maneras, entonces para mí dejar el Instituto era como un fracaso, como si ya estuviera perdiendo mi carrera en la música y cuando Édgar me dijo que había un diplomado dije bueno, pues aquí está. Me salí del Instituto y entré al diplomado de jazz. Entré en ceros, yo decía que sabía improvisar pero tocaba cualquier cosa, la verdad es que estaba muy lejos de hacer algo coherente. En el diplomado me encontré con gente muy grande, tuve como maestros a Rey David Alejandre, Agustín Bernal, Gabriel Puentes que me daba Historia del Jazz; era muy padre aprender de ellos. Al que me pegué más fue a Rey David Alejandre; terminábamos la clase de Improvisación y nos íbamos a echar una chela a un lugarcito que estaba a la vuelta de la escuela, se llamaba La Buhardilla. Aunque fue poco el tiempo que estuvo aquí en Xalapa, yo aprecio bastante todo lo que aprendí de él; te enseña de una manera muy rápida y tú dices ¿qué me está diciendo?, pero sí aprendí bastantes cosas.

Juan Carlos Sardaneta, El Chane
Juan Carlos Sardaneta, El Chane

El diplomado no solamente me representó el hecho de aprender sino también me dio la oportunidad de conocer a muchos músicos, éramos muchos chavos con las mismas intenciones, además había muchos amigos. Es bien interesante que del COVAEB salió una generación de músicos; Juan Carlos Sardaneta, tres integrantes de los Sonex, algunos de los Aguas-Aguas. El COBA sí representó una semillita importante.
Desde que estaba en el Instituto pensaba que no quería estar estudiando nada más, sino que quería tener un grupo donde estar practicando y, sobre todo donde estar tocando, presentándome y compartiendo con los amigos, y formé un grupo de reggae que se llamaba Mal de ojo, junto con un pianista que se llama Alberto Miranda, muy bueno, que toca el clásico y el jazz impresionante; estaban Juan Carlos en el bajo, Gaby Moncayo que es la que está cantando ahorita con Guacamole, y ya no me acuerdo quién más; sonaba muy bien ese grupo. Cuando estaba en el diplomado se dieron las condiciones para formar un grupo que se llamó Jazz LP.

(CONTINUARÁ)

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