-Si tú vas a cualquier seminario de superación personal, casi todo gira en volver a ser niño, tener la libertad emocional que tenías (…); en la música es igual, el objetivo es darle la vuelta y lograr una naturalidad innatural, y para lograrlo tienes que pasar por el proceso de exponerte, dice Óscar Terán en esta entrega final en la que hace una serie de reflexiones sobre la formación y el hacer del jazzista.

Le di en el Blanco

Picos es una de las personas con las que me hubiera gustado tocar más, toqué algunas veces con el Ensamble Latino, con Renegado y algunas otras cosas pero nunca en proyectos formales.

Óscar Terán, Alonso Blanco
Óscar Terán, Alonso Blanco

Uno de mis mentores en lo latino es Alonso (Blanco). Un día me puse a tocar con él en la facultad y me dijo:
-Sí tienes tumbado
Alonso era el que entendía y sabía de eso y en esos tiempos tenía el Son Sur y con ellos llegué a echarme algunas cosas en La Ermita. Nunca me dijo mira, la clave es así, pero constantemente analizaba, hacía comentarios, escuchaba un disco y así fui entrándole.
Alonso yo tenemos una historia; con él crecí musicalmente, estuvimos en la facultad juntos, vivimos juntos, compartimos casa en los momentos de peor conflicto en mi vida personal y la del él; si yo andaba bajón él decía:
-No, perro (porque así nos decimos), esto y esto
Y viceversa, y musicalmente igual, llegábamos de la Popular hartos, a las tres de la mañana y poníamos videos de timba y a las cuatro de la mañana ya estábamos tocando bien prendidos. Nuestra vida, nuestra approach en la escuela llegó a ser así, parecido, que estábamos tocando esto y lo otro y así tres, cuatro días antes de ponernos a estudiar y aprendimos que así funcionábamos y que el examen siempre lo íbamos a hacer así, bajo presión; entonces hay una historia, es mi carnalito musical, independientemente de que más adelante cada quien ya hizo sus proyectos.

¿Pasado de pesado?

Mike Moreno, Melissa Aldana, Óscar Terán, Vladimir Coronel
Mike Moreno, Melissa Aldana, Óscar Terán, Vladimir Coronel

Mi personalidad es, no sé cómo podría llamarla, si pesada o cómo pero no soy de pertenecer como a comunidades, incluso en la escuela de mi hijo, en el fútbol están los padres de familia y hago lo que tengo que hacer y me voy. Mi historia en JazzUV ha sido un poquito así, ahí doy clases, tengo pocas horas porque son como complemento de carga de ellos, pero voy a mi clase y me retiro y nunca me he involucrado más, aunque afortunadamente los alumnos que tengo me han buscado, quieren tomar clases conmigo.
Por otro lado también ahí ha habido mucho aprendizaje porque he tenido la fortuna de que me invitan a tocar cuando viene gente importante y ahí es donde más aprendes, en la experiencia con gente que está muy por encima de ti, son las cosas que te hacen crecer; a lo mejor nunca vas a tocar con perengano, pero si te toca subirte a una jam con él, seguramente ese trancazo te va a dejar algo.

Al son que me toquen bailo

Un día Óscar Millán me invitó a Zarambeque, yo fui muy claro:
-El son es una música que yo respeto y creo que está malentendido pensar que tocar son es tocar 6 × 8, como está malentendido que tocar bulería es tocar 1-2, 1-2-3-4-5-6-7-8-9-10, 1-2, 1-2-3…eso no es bulería, ni el son es tocar seis octavos, ni el jazz es chin chin chin chin-chirín… Yo respeto todo y no me voy a poner a operar si no soy cirujano
-No, yo no quiero un bajista que toque son
Estuve en Zarambeque y se hicieron algunas cosas.

Laura Rebolloso
Laura Rebolloso

Después vino lo de Laura (Rebolloso). Laura ha sido también un centro importante de formación de jóvenes desde su taller de la escuela Xallitic. Gerónimo González, Helio Martín del Campo y muchos músicos aprendieron con ella.
El trabajo con ella también fue de esas cosas que te escogen, un día me habló Alonso:
Oye, perro, ¿puedes venir a la casa?, estoy con Laura
-Ahorita tengo que hacer tal cosa pero sí, al rato te caigo
Ellos estaban montando un material para no me acuerdo qué; me llevé el bajo, empezamos a tocar y a Laura le gustó y me invitó al Ensamble Marinero. Claro que ella estaba consciente de no toco son. Ha habido choques, por supuesto, es su proyecto y lo defiende.

Óscar Terán, Alonso Blanco, Laura Rebolloso
Óscar Terán, Alonso Blanco, Laura Rebolloso

La cosa bonita de ese proyecto es que cada quien trae una formación distinta y eso ha generado, para mí, un aprendizaje tremendo, pero siempre he tratado de claro, primero conmigo y después con ella:
-Mira, no toco son, me puedo documentar, trato de transcribir, pero no me pongo a tratar de tocar son porque no lo sé hacer.
Siempre trato de hacer lo que yo sé hacer y trato de hacerlo lo mejor que puedo, un modelo para mí en eso es Jack DeJohnette, toca con Danilo (Pérez) y no toca cáscara, no es un músico de latino pero lo entiende y trata de meterse en lo que está escuchando y de hacer que eso funcione aunque no toque la cáscara, y así es con Chano Domínguez. Es un ejercicio de honestidad porque es peor cuando quieres hacer lo que no sabes. Es como si vas a Estados Unidos te pones a hablar con los morenos, Yes, man y llegas con tus cadenas y tu gorra; te ves mal, es mejor si, con el poco inglés que sabes, eres quien eres y puedes resolver la situación.
Como te decía, la cuestión con Alonso es muy natural, entonces a Laura lo que le gusta es que tiene una plataforma aunque no sea son, porque creo que ella tampoco quiere ya tocar son, quiere hacer sus

Ensamble Marinero
Ensamble Marinero

composiciones.
Tuvimos una experiencia con el Toro Sacamandú, que uno de esos sones difíciles porque la mecánica rítmica no es que sea diferente, sino que uno lo ve desde un lado y el músico tradicional lo ve desde el otro, entonces uno lo puede acompañar y no hay problema, pero a la hora que hay cortes, si uno no entiende la mecánica, cómo trabaja rítmicamente, no suena. Yo me puse a transcribir y decía, ¿por qué la voz así?, ¿por qué entra aquí?, y estuve con eso hasta que lo caché y lo entendí, entonces cuando fuimos a grabar al DF ya llegué preparado. Estaba un percusionista peruano que toca con Tania Libertad, Juanchi, y Alonso se pasó dos horas discutiendo con él que el uno no estaba o sí estaba ahí.
Ahora que con el Orbis nos presentamos con Tlayoltillane yo tenía esa experiencia y aunque el son huasteco se hace de distinta manera, entre comillas, la mecánica rítmica es la misma y eso me facilitó muchísimo.
No me considero un bajista de son, pero sí, al son que me toquen bailo.

Al son que yo toque, bailen

Mercurio_PortadaHe participado en varios discos; uno con Alicia Pacheco, dos con los Jugosos Dividendos. Con Alejandro Corona hay tres o cuatro, están los dos de jazz y está el Génesis. Con Laura hay dos; uno con Zarambeque, también Zurisadai Sastré hizo uno con su orquesta y me invitó. Me parece que hay unos 12 o 13
Tengo temas suficientes para hacer un disco pero no me he atrevido; una, porque me parece que son cosas en las que tienes que tienes que decir: esta gente, esta gente, sobre todo en el primero que, bueno, no es la regla pero personalmente sí me gustaría tener un personal que sea el adecuado, sin demeritar a todos los buenos músicos que no son ni menos ni más pero, a final de cuentas piensas cómo piensa la música tal y tal músicos; cómo piensa la música el baterista, cómo piensa la música cada uno, eso es fundamental, más allá de las capacidades técnicas y musicales.
Se dice que el jazz es la música más democrática del mundo, yo creo que precisamente la frase tiene mil interpretaciones, pero para mí el punto fundamental de eso es la voz de con quién estás tocando, claro, tiene que haber algo que permita que la música funcione, pero si existe eso, todos tienen el derecho a tocar como tocan; a veces a la hora de tocar somos muy dados al fuchi; volteamos a ver al baterista y fuchi, volteamos a ver al trompetista, al trombonista, al saxofonista, al bajista, oímos los solos, y fuchi.

El riego de los Cronopios

Como te daba el ejemplo de Cortázar, con el clásico y con el jazz es una cuestión de obligarte un poquito, exponerte, y te tienes que abrir, y en un principio tienes que, a lo mejor, hasta fingir el gusto, y te acabas volviendo loco.Dedos
Dave Holland dice que cuando estás estudiando a tal bajista, cuando lo transcribes, cuando lo tocas, tienes que hacer el proceso de imitación-asimilación-innovación. Dice que cuando no es tuyo lo de Ray Brown, te tienes que poner en su disfraz aunque lo imites, aunque en un principio lo finjas; no es tuyo hasta que dejas de fingirlo y se vuelve parte se tu sonido.
De alguna manera es como dar la vuelta; si tú vas a cualquier seminario de superación personal, casi todo gira en volver a ser niño, tener la libertad emocional que tenías, digo, los que tuvimos la fortuna de tener una niñez normal, entre comillas porque no existe una niñez normal, pero los que no estamos en el caso de los niños en Siria o de Haití o los de aquí mismo que están en circunstancia de violencia, de violación, de violencia de todo tipo, los que tuvimos una infancia más o menos normal. En la música es igual, el objetivo es darle la vuelta y lograr una naturalidad innatural, y para lograrlo tienes que pasar por el proceso de exponerte. Tú vez a Roy Haynes y es increíble cómo un señor de prácticamente 90 años tiene esa libertad: entra, sale, corre, se queda, pero tú no puedes escucharlo y partir de ahí, tienes que pasar todo el proceso como lo pasó él y como lo pasaron todos los grandes.

Si me hubieras entrevistado cuando terminé la carrera, hace cuatro o cinco años, te hubiera dicho: estudió diez años en la Facultad de Música; esa sería mi biografía, pero de alguna manera he participado del jazz, del folclor, del pop y final de cuentas creo que dentro del desorden de mi vida ha habido un cierto balance.

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