Si Javier Duarte de Ochoa, como político, no hubiera salido muy buen gavilán y sólo se la pasara chillando, el mandatario veracruzano no habría llegado tan joven a la gubernatura y de plano hasta hubiera entregado anticipadamente el poder con todas las calamidades que le tocó afrontar a finales de la administración de Felipe Calderón Hinojosa, el último Presidente de la República de extracción panista que siempre lo tuvo en la mira.

Sin embargo, desde niño, Duarte de Ochoa se curtió con las adversidades de la vida. El primer golpe duro fue la sorpresiva muerte de su padre en el terremoto de la ciudad de México, el 19 septiembre de 1985, justo en la fecha de su décimo segundo cumpleaños que, a partir de entonces, dejó de celebrar.

El sexenio pasado tampoco le debió resultar fácil servir como subsecretario y secretario de Finanzas a un gobernante como Fidel Herrera Beltrán, quien a pesar de contar con otros colaboradores de mayor experiencia política con los que además mantenía fuertes compromisos personales y una añeja amistad, terminó delegándole su confianza al diputado federal cordobés para sucederlo en el poder.

Aún en plena campaña por la gubernatura, Javier Duarte tuvo que apechugar algunas expresiones denigrantes del ex gobernador, cuyas conversaciones telefónicas privadas fueron grabadas clandestinamente y filtradas a los medios de comunicación por sus enemigos políticos.

Pero los calificativos de Herrera Beltrán en realidad no sorprendieron a nadie porque en su sexenio así trató a todos sus subalternos, a los cuales impuso diversos motes sin importar edades, jerarquías ni prestigios académicos: “El Perico”, “Cabeza de Lata”, “La Barbie Constructora”, “La Esmeralda”, “El Fabiruchis”, “El Doctor Simi”, etcétera.

Por eso el viernes pasado que el procurador general de Justicia del estado, Luis Ángel Bravo Contreras, quiso intimidar ¡en presencia del gobernador! a un columnista por un texto que publicó en febrero de este año en el que reseñó un penoso incidente que el sexenio anterior protagonizó el ahora fiscal en una cantina cordobesa llamada “La Jaiba Loca”, Duarte de Ochoa, delante de otros secretarios de despacho y periodistas presentes en una comida ofrecida en Casa Veracruz, tuvo que poner públicamente en su lugar al ex consejero presidente del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información (IVAI), recordándole que constitucionalmente el único responsable de aplicar la ley en Veracruz era él, como jefe del Poder Ejecutivo.

Vaya “papelito” el de Bravo Contreras, como si el gobernador no tuviera tantos problemas encima.

Audirac: ¡A pagar!

Si el caso de la desesperada alcaldesa priista de Juan Rodríguez Clara, Amanda Gasperín Bulbarela, se repite en la mayoría de los municipios gobernados por los de casa –o séase los del partido tricolor–, entonces es entendible que Fernando Charleston Hernández se haya “enfermado” repentinamente y decidiera tirar el arpa de la Secretaría de Finanzas y Planeación.

Y es que la munícipe sureña le está reclamando públicamente al nuevo titular de la Sefiplan, Mauricio Audirac Murillo, que le “suelte” los 100 millones de pesos que desde el pasado mes de abril le han sido retenidos al Ayuntamiento que preside, no obstante que son recursos federales que venían etiquetados para obras y acciones de seguridad pública, agua potable, drenaje sanitario y apoyo a la cultura y el deporte, entre otros rubros.

Habrá quienes de “mala leche” buscarán desvirtuar este airado pero justo reclamo, atribuyéndolo al aparente despecho de la alcaldesa de Rodríguez Clara por la incorporación a la administración estatal de su rival política y de amores: Xóchitl Tress Rodríguez, ex candidata del PAN y ex amante de su esposo, el ex diputado federal priista Rafael Rodríguez González, la cual acaba de ser designada en marzo de este año por el gobernador Javier Duarte como directora del Instituto de Espacios Educativos del Estado de Veracruz.

Sin embargo, lo cierto es que luego de casi cuatro meses de no recibir estos recursos federales, la alcaldesa Gasperín Bulbarela advirtió que esta situación pone en riesgo de insolvencia al Ayuntamiento que encabeza, lo que en breve podría derivar en la paralización de algunos servicios municipales como los de Limpia Pública y de seguridad.

“Lo que yo exijo es que haya mayor prontitud, mayor agilidad y mayor consideración a los alcaldes que somos los que finalmente damos la cara de manera frontal con la ciudadanía. Se trata de recursos ya etiquetados en el Presupuesto de Egresos de la Federación, pero no quiero sospechar nada, simplemente se trata de trabas burocráticas, no creo que estén malversando el recurso, entendemos que cada dependencia tiene su propio proceso y somos conscientes”, declaró ayer la edil sureña, quien no obstante urgió al nuevo titular de la Sefiplan a entregarle esos recursos ya que, dijo, “nosotros vivimos día a día en el palacio municipal” y “no podemos dejar de pagar la nómina, por ejemplo, ni podemos dejar de pagar los recibos de la luz.”

Descanso necesario

A partir de este viernes 25 esta columna política y su autor se van de vacaciones, que como bien suele decir el periodista Joaquín López Dóriga, quizá no sean merecidas pero sí necesarias. Nos vemos el lunes 4 de agosto próximo.

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