Finalmente, Raúl Gutiérrez llegó a Xalapa en donde ha sido docente de JazzUV y fundador de la Sonora Jazzuv y de la Big Band Jazzuv. Actualmente continúa dando clases; tiene su grupo, Raúl Gutiérrez y sus Siete Hermanos, y dirige la Xalli Big Band de la Universidad Veracruzana.
Raúl Gutiérrez y Ken Wood_ Maztlán 2008
Raúl Gutiérrez y Ken Wood_ Maztlán 2008

Mazatlán, ay, mi Mazatlán, perlita divina…

Después vinimos de gira a México, y decidí probar suerte aquí; me quedé en Mazatlán y me pusieron de director artístico del primer festival, chiquitico, de jazz de Mazatlán, se llamó Chilo Morán. Yo no conocía músicos en México y le pedí a mi amigo Luc Delannoy que me recomendara un pianista para tocar; me habló de Édgar Dorantes, me conectó con él e invitamos a Aleph Castañeda y a Édgar Dorantes.

Se alegra mi saxofón, en tus calles empinadas…

l Gutiérrez y sus Siete Hermanos_
l Gutiérrez y sus Siete Hermanos_

Édgar me invitó a Xalapa, a formar parte del JazzUV. Estando ahí, formé la Sonora de Jazzuv y la Big Band de Jazzuv. A mí me gusta mucho siempre incluir a los jóvenes, yo pienso que la música y las generaciones se tienen que reciclar; además, esa felicidad que tuve yo de formar parte, por poquito tiempo, de la Big Band de Tito Puente; esa felicidad de estar sentado en la sección de una big band, quiero compartirla con todos los jóvenes que se interesen por eso, es muy bonito. También formé, con los maestros de JazzUV, mi proyecto personal. ¿Recuerdas a aquel diseñador de seda de Lyon, saxofonista amateur, que tenía su grupo que se llamaba Raoul Breucker y sus Siete Hermanos?, bueno, pues yo me llamo Raúl, así que le puse Raúl Gutiérrez y sus Siete Hermanos, y tocamos su mismo repertorio, las mismas piezas. El grupo está formado por Aleph Castañeda en el bajo, Paquito Cruz en el piano, Cubo Dedina en el trombón, Alfonso Gutiérrez en el saxo alto, Alejandro Bustos en el tenor, Beto Jiménez en la guitarra, Tavo Bureau en la batería y Frank Forke cantando

Estudiante, no hay camino, se hace camino al jazzear

Leo Corona, Raúl Gutiérrez
Leo Corona, Raúl Gutiérrez

Yo veo que, a pesar de que hay muchos músicos, a pesar de que hay una tradición, a pesar de que hay algunos espacios, Xalapa sigue teniendo un aura provinciana. ¿Por qué digo esto?, porque no es lo mismo la trayectoria natural de los acontecimientos dentro de un contexto sociopolítico, como lo que te expliqué, grosso modo, que me sucedió con respecto a la guerra de Vietnam, con respecto a mi estadía en París, a mi estadía en Barcelona, a mi relación con los músicos en Chile cuando recién empecé, a mi relación con los músicos en una población conservadora, militar, en la que estudiaba en un colegio de curas, etc.; todos eventos que me llevaron a aprender -algunas veces temprano, algunas veces más tarde- y que marcan el proceso de maduración en la vida de un músico; no es lo mismo eso a ser un alumno que mira hacia el norte, que lo único que hace es abrir los brazos para recibir en su regazo lo que plantea la Berklee School of Music, como el único faro vigía.
Tener eso es bueno por un lado, pero muy delicado por otro, porque Leo Corona no tuvo nada de eso y Leo Corona, desde el punto de vista musical, es culto, muy culto. Los muchachos, no, los muchachos copian la tarea y tocan la canción que les piden; o sea, siguen una fórmula, y yo pienso que deben conjugar esa fórmula, porque sin fórmula obviamente que no podemos tener un programa de estudios, con su desarrollo en un contexto sociopolítico.
Eso es lo que yo veo que pasa en Xalapa.

That is the question

Central Park, NY
Central Park, NY

Todo mundo se quiere ir a vivir a Nueva York. Alguna vez le hice dos preguntas a Héctor Martignon. La primera fue: “¿es absolutamente necesario, para un músico, vivir en Nueva York?”. La segunda, ¿qué es ser músico de jazz en América Latina? Héctor Martignon me respondió: “es importante ir a Nueva York porque allá te encuentras con muchos músicos, es un trampolín, etc., pero no es absolutamente necesario; tú puedes ser una persona que no quiere estar en esa batalla del cotidiano vivir tan agitado, y prefieres vivir como, no sé, como los músicos que viven en el campo, o que viven en Barcelona, o que son más bien alternativos y no quieren hacer cola para tocar en el Village Vanguard”. A la segunda pregunta respondió: “ser músico de jazz en América Latina lo determina lo siguiente: haber estudiado en la Berklee, vivir en tu país de origen, y ser amigo de los que determinan qué es jazz”; claro, si tú estudiaste en la Berklee, es una a favor; si estudiaste en Estados Unidos pero vives en México o vives en Santiago de Chile, y eres amigo de los obispos del jazz que determinan: este toca, este no toca, este toca, este no toca; ya tienes todo a tu favor; pero si no estudiaste en la Berklee, si no vives en tu país de origen, y no eres amigo de esos, tienes muy pocas posibilidades de ser considerado músico de jazz. Por cierto, habría que definir qué es jazz, por ahí ya hay problemas.
Eso es lo que yo veo que pasa en Xalapa.

Para hacer unas murajazz, tráiganme todas las manos…

Ensamble JazzUV
Ensamble JazzUV

Yo creo que el jazz debe ser incluyente, no excluyente, y hay que tener mucho cuidado porque, a veces, tras un muchacho que tiene dificultades, que no es bueno, que tú lo ves que no perfila, que no proyecta y piensas que no va a tener un gran futuro; a veces, detrás de ese panorama que dictaminas a primera vista, mediante un juicio de valores, está escondido un león. Tú no te das cuenta qué sucede en la vida de un músico que hace que, de repente, se convierta en un gran músico, ¿entiendes?; por eso a mí no me gusta descalificar a nadie.
Cuando tú excluyes de un festival a una parte de la comunidad, creo que cometes un error porque un festival de jazz dura 5 días, máximo, pero durante todo el año tienes una comunidad de músicos, desde los muy buenos o geniales, hasta los malos; pero el malo y el bueno forman parte de la familia. Si tú consideras que tal músico es malo, pero durante todo el año te apoyó, asistiendo a los conciertos, regando la bola, comprando discos, oyendo el programa, y porque es “malo” (el término no me gusta porque, ¿qué significa?, no significa nada) cuando llega el momento lo excluyes, eres como aquel alcalde de un pueblo, que cuando vienen las autoridades de la capital les hace una fiesta grande a la que solamente invita a los importantes, y deja fuera al jardinero, a la nana, al chofer, al que trae el diario, al que trae la leche, al carpintero, etc., etc. El alcalde inteligente hace una gran fiesta y pone varias mesas; una mesa para las autoridades, su familia y los ricos; y otras mesas a donde pone a los pobres de la tierra, que se van a sentir parte, se van a sentir orgullosos, van a decir, “oye, me invitó el alcalde, estoy invitado a la fiesta con mi familia”, se van a sentir muy bien; esa es la persona hábil. Si tú consideras que tal músico es malo, ponlo a mediodía, en los lagos o en las plazas públicas. Esos músicos van a ir de gratis, y se van a sentir parte de un festival, de una fiesta. Eso yo lo he criticado y me ha traído problemas haberlo dicho.

 

Agua en la arena

Cuando a un ministro de educación, a un ministro de cultura, o lo que sea, lo llama el presidente y le dice: “oye te felicito por tu trabajo; te voy a entregar las cartas credenciales porque te voy a mandar de embajador a Burundia”, en el fondo lo está castigando, ¿no? Yo hice algunas críticas al festival y de repente algo pasó, que me propusieron dejar JazzUV y hacerme cargo de la Xalli Big Band; ya voy para cuatro años ahí.
La orquesta no se llamaba así, fue una propuesta mía al consejo técnico. Yo tengo una canción que se llama Agua y arena; yo no sabía que Xalapa significaba algo de arena con agua, pero buscaba un nombre indígena y de ahí salió Xalli, que quiere decir más o menos eso.

Xalli Big Band
Xalli Big Band

Esa era una orquesta para entretener a las autoridades y yo la he ido cambiando, de a poquito, pero ha sido difícil, no te creas. Al principio tenía ciertas reticencias porque a muchos músicos populares que no improvisan, les cae mal el jazz; pero no es que les caiga mal el jazz, les caen mal los jazzistas, porque muchos, cuando improvisan se creen como que nacieron con un tercer ojo, y se ponen muy pesados, muy arrogantes; entonces, en vez de producirse el acercamiento, los músicos que no improvisan, ellos mismos se sienten como de segunda, y los otros se sienten como de primera. Yo quise eliminar eso y les dije algo muy importante, les dije: “yo conozco a un trompetista, con el cual toqué, que está en todos los diccionarios de jazz y no toca ni un blues, y no improvisa nada: Al Porcino, leader trumpet de Count Bassie, de Stan Kenton, de Frank Sinatra, de Buddy Rich, de Woody Allen, y no improvisaba porque era primer trompeta; en las big band los primer trompeta no improvisan, porque después de los solos viene la sección de orquesta y hay que estar fresco de los labios. No todos improvisan en una big band, no conozco ningún solo de Freddie Green, el guitarrista de la orquesta de Count Bassie.” Y así, de a poquito, pero ya estamos tocando jazz, estamos tocando latin, y boleros. En el fondo, la Xalli Big Band representa mis gustos musicales, la música que a mí me gusta; desde la salsa y el bolero, hasta el latin jazz, el swing, el dixilan y la música brasilera. Por cierto, tengo una hija saxofonista que estudió en Río, ella me contactó con orquestadores brasileiros y me empezó a mandar arreglos; en la FILU tocamos un homenaje al país invitado, que fue Brasil; tocamos pura música brasileira.
Una orquesta así es un regalo divino para la comunidad y muchos músicos no tienen conciencia de ello. En la actualidad, en el mundo entero, no existe una big band estable, con sueldos fijos, en la que le paguen a los músicos por ir a ensayar y a tocar; eso solamente en la Big Band de la Radio de Colonia, en el norte de Alemania; quizá en alguna de Las Vegas, quizá, no estoy ni seguro; en Inglaterra no hay algo así, en Holanda tampoco, en España tampoco; en Francia está la del Moulin Rouge, pero ya no es big band, es noneto. Somos muy afortunados.

De eso me acuerdo; más, no me acuerdo


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