José Miguel Flores, pianista durante 19 años y actual director del grupo Orbis Tertius, nos narra su historia

 Mi ciudad es chinampa en un lago escondido

Nací en la Ciudad de México en enero de 1966. Mi abuelo materno era de Zacatecas y la familia de mi papá, de Michoacán.
Mi abuelo paterno tocaba el clarinete y mi papá no era músico profesional pero le gustaba tocar la guitarra y cantar, y no lo hacía mal; cantaba canciones de Agustín Lara, huapangos, boleros; le gustaba la música popular.Reforma-y-Bucarelli-Años-sesenta
A mis hermanos y a mí desde chicos nos gustó la música, y no había problema, pero a mi papá no le gustaba mucho la idea de que yo estudiara música; él era arquitecto y decía que yo tenía más talento para la arquitectura, y quería que me dedicara a eso, pero a mí nunca me gustó la idea; siempre quise estudiar música y como él no estaba de acuerdo, no hubo mucho apoyo de su parte.
En la primaria, un amigo me prestaba su guitarra y empecé a tocarla; tocábamos canciones sencillas, de dos o tres tonos, y nos gustaba cantar canciones populares, pero era como un pasatiempo; luego mi papá le compró una guitarra a mi hermano y yo la agarraba. Empecé a estudiar guitarra, pero siempre me llamó la atención el piano.

Toco charango y bombo, carnavalito, pa’ camionearInstrumentos andinos

En la secundaria empecé a tocar música andina; tocaba la quena, la guitarra y un poquito el charango. En la prepa entré a un grupo de música folclórica; tocábamos música latinoamericana en peñas y, cuando podíamos, nos íbamos a “camionear” en la ciudad de México; así compramos nuestros primeros instrumentos. Con lo que ganaba de ahí, compré mi primer teclado eléctrico, me costó cincuenta pesos. Era un Casio, de esos que suenan mal porque no tienen sensibilidad pero, bueno, para mí era lo máximo tener un teclado.

Piano llorón, doliente piano…

Un día, por azares del destino, llegó un piano acústico, todo destartalado, a la casa. El hermano mayor de mi papá era compositor, era el más profesional de la familia; mi papá decía que componía muy bien, pero su música se perdió, no sé dónde quedaron sus partituras cuando falleció. Piano viejoUno de mis primos heredó su piano y, cuando se fue a estudiar a otro lado, le pidió a mi papá que se lo guardara, y así llegó a mi casa. Le faltaban cuerdas, le faltaba afinación y ajuste a toda la maquinaria; había teclas que se quedaban pegadas, pero para mí, el contacto con un piano acústico, era como un sueño. Desde niño, siempre me veía tocando el piano, pero era difícil porque es un instrumento muy caro.
Empecé a estudiar en ese piano, a hacer ejercicios y a conocerlo.

Duro en el Seguro que, al final, me voy a la Nacional

Después me metí a estudiar piano en los talleres del Seguro Social; por cierto, el maestro era cantante tenor y había pertenecido al Coro de la Universidad Veracruzana, e iba llegando de aquí, de Xalapa; se llama (creo que aún vive) Ignacio Aceves Sánchez. Ese maestro me impulsaba mucho, me daba muchos ánimos y me prestaba su piano; iba a estudiar a su casa y, gracias a lo que me enseñó, pude pasar el examen para entrar a la Escuela Nacional de Música.José Miguel
Ahí empecé a estudiar la carrera de piano; no terminé porque no tenía el instrumento y fue muy difícil seguir. A veces entrábamos a las 8 de la mañana, y a veces a las 9, pero la escuela la abrían desde las 7; entonces yo me iba temprano para estudiar. Al salir de clases buscaba algún salón para seguir estudiando, pero no siempre había. Estudié tres años y después fue muy difícil seguir, porque los maestros ya me exigían mucho y, sin instrumento, no podía avanzar.
Me salí de la Escuela Nacional de Música y entré a la Superior, en Coyoacán, a estudiar con el maestro Francisco Téllez, que había abierto un taller de jazz. En aquel entonces comenzaba el movimiento del jazz y no lo aceptaban; hubo muchas huelgas de estudiantes; tomaban el edificio para que permitieran el jazz en la Escuela Superior de Música. Finalmente lo aceptaron y yo estuve ahí durante un año.

Azúcarrrrrrrrrrr

Después me dediqué a la música popular. Con el teclado Casio que te comenté, empecé a tocar en varios lugares; en peñas, en bares, en lugares así. En ese entonces me gustaba mucho la salsa y comencé a tocar con unos amigos en el Bar León, un lugar donde se tocaba salsa.Salsa
Cuando estaba tocando ahí, un amigo se vino a vivir a Xalapa y conoció a Leonardo Ortiz; él le comentó que hacía falta un pianista para el Combo Ninguno. Yo ya no quería vivir en México y me pareció buena idea venir a Xalapa, por la Facultad de Música. Pensé que podía entrar a estudiar y me vine para acá; eso fue como en el 90 o 91. Para ese entonces yo ya me había comprado un teclado mejor, con el trabajo de las peñas y los bares.

Eh!, Meu amigo Charly

Estuve poco tiempo con el Combo porque, a la tercera semana de estar aquí, fui a México con mi piano y me lo hicieron perdedizo en el ADO. Charly ArandaPara mí fue muy duro quedarme sin instrumento; afortunadamente conocí a Carlos Aranda, un flautista que tocaba en la Orquesta de Música Popular, el famoso Charly Flautas. Charly tenía mucho trabajo huesero, tenía su big band para amenizar fiestas; tocaba música de la época del swing, danzones y música para bailar. Aparte de eso, tenía eventos (sic) en el Hotel Xalapa: acompañaba cantantes o cómicos que llegaban, y como en el Hotel Xalapa había piano, pues fue perfecto para mí. Con ese trabajo pude comprarme otro teclado.
Estuve con Charly como tres o cuatro años, y después toqué en varios grupos: volví al Combo Ninguno, estuve un tiempo con Rico Melao, que dirigía Javier Flores; formamos un grupo de música popular, en fin, anduve buscándole por aquí y por allá.

Encuentros Picudos de varios tipos

Sergio Martínez, El Picos
Sergio Martínez, El Picos

En Rico Melao conocí a Sergio Martínez, El Picos. Él me impulsó mucho, siempre me daba ánimos y, cuando entró de director a la Orquesta de Música Popular, me invitó a tocar, para foguearme; no había dinero, pero para mí era bastante bueno enfrentarme a las partituras de ese repertorio, pues realmente hay cosas muy difíciles. Estuve como 6 meses, más o menos, en la orquesta y aprendí mucho; eso fue en el 94, si no me equivoco.

Cuando tocaba con Charly, conocí a Ángel Luis Guerrero, bajista. Aunque no éramos jazzistas, nos gustaba el jazz y nos juntábamos a tocar; ahí se formó el grupo Enlace; lo iniciamos, Ángel Luis, Paco Balbuena, Iván Martínez y yo. Estuve como un año tocando ahí.
También toqué en el grupo Jazzimiento, con Cecilia Ladrón de Guevara, Alci Rebolledo, Franco Bonzagni, Ángel Luis Guerrero, el Picos, Arlan Harris e Iván Martínez.

(Continuará)


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