Durante la época prehispánica, el territorio que hoy ocupa la ciudad de Xalapa se componía por los señoríos de Xallapan (hoy plaza Lerdo), Xallitic, Tecuanapan (hoy barrio de El Dique), Tlalmecapan (salida de Úrsulo Galván hacia Coatepec, cuyo centro fue posteriormente la iglesia de Santiaguito) y Techacapan (hoy barrio de San José).

Todos estaban localizados al norte del cerro de Macuiltépetl, donde prosperaba uno de los asentamientos más antiguos de la zona: Macuilxochitlán, pueblo dedicado al dios Macuilxóchitl (en la mitología mexica: dios del amor, los juegos, la belleza, la danza, las flores, el maíz, el placer, las artes y las canciones). Siguiendo esta étimo y esta consagración, diríamos que desde el siglo XIV –por lo menos– el territorio de la actual capital de Veracruz ha honrado y estimulado el cultivo de las flores, las artes y la belleza. Como si hubiese un destino xalapeño que nos determina.

Tras la caída de Tenochtitlán, los conquistadores españoles trazaron asentamientos poblacionales siguiendo la cuadrícula arquitectónica de la península ibérica en todo el territorio novohispano. En este sentido y por considerarse punto estratégico, sobre el barrio de Xallapan, en lo que hoy es el parque Juárez, se erigió el convento de San Francisco, primer convento del Golfo de México; una Plaza Mayor (actualmente Plaza Lerdo), una Casa de la Justicia Española, un hospital (en el terreno del actual Palacio de Gobierno) y una calle real (las actuales calles Xalapeños Ilustres, Enríquez y Revolución), que venía desde el puerto de Veracruz y  atravesaba el pueblo para conectar con el camino real México-Veracruz.

Xalapa fue el centro comercial más importante del virreinato de la Nueva España durante un periodo. De 1720 a 1778 fue sede, mediante real cédula, de la celebrada feria comercial donde se mercaban los productos traídos desde Asia (vía Filipinas-Acapulco por la Nao de China) y de Europa (vía Cádiz-Veracruz). Cada dos años, la feria convocaba a los comerciantes del altiplano y de todas las regiones de la Nueva España para el intercambio comercial de las mercancías traídas por la Flota. Es entonces cuando se denomina a Xalapa, «la Ciudad de las Ferias».

Desde el siglo XIX, Xalapa es conocida como Ciudad de las Flores apelativo acuñado por el célebre científico viajero Alexander von Humboldt y ratificado después de la Independencia por madame Calderón de la Barca al pasear por esta magnífica villa pletórica de balcones con buganvilias, orquídeas y árboles como liquidámbares y eucaliptos, propios del bosque de niebla distintivo de la región.

En 1824, Xalapa se designa capital del estado de Veracruz, merced a lo cual regresan hijos pródigos formados y cultivados en Europa en profesiones liberales y oficios como abogados, médicos, historiadores, políticos, militares y artistas. En 1843, uno de ellos, don Antonio María de Rivera, funda uno de los primeros colegios preparatorios en la República mexicana para educar a las siguientes generaciones.

Desde este momento se forjó el gran proyecto de la elite xalapeña para hacer de Xalapa una ciudad burguesa con aspiraciones a ejercer un estilo de vida culto y refinado, lo que se cumplió con la construcción de la primera universidad para maestros de todo el país: la Escuela Normal Veracruzana, inaugurada en 1886 en el antiguo convento jesuita de San Ignacio, la actual escuela Enrique  C. Rébsamen.

En las postrimerías del siglo XIX, Xalapa, como muchas ciudades latinoamericanas, experimentó cambios, ilusionada con la idea del progreso que imbuían las nuevas comunicaciones –ferrocarriles, barcos más seguros, nuevos caminos. Las ciudades que prosperaron gracias al comercio fueron México y su puerto de entrada de la riqueza, Veracruz. De pueblo agrícola y comercial, Xalapa pasó a un vertiginoso desarrollo industrial que promovió la prosperidad y, aunque conservó su aire provinciano, hasta la década de los veinte ocurrió una transformación de la sociedad. Apareció la obsesión –y la ilusión– de crear un estilo de vida cosmopolita o, para decirlo más estrictamente, europeo.

(Continuará)