En su prólogo a la Estampida de poemínimos, Efraín Huerta habla de la percepción que tuvieron del género su hija Raquel, de 8 años, y Octavio Paz, de 58; concluye diciendo: “Me alegró en extremo que, separados por medio siglo de experiencias y cultura, Raquelito y Octavio hubieran coincidido”.
Con tres días de diferencia, platiqué con Franco Bonzagni, saxofonista que, tras cuatro décadas de intensa carrera, se ha retirado de la música, y con Valentina Marentes, una novel cantante de apenas 12 años de edad: dos jazzistas “separados por medio siglo de experiencias y cultura”. A ninguno le pregunté por qué eligió el jazz; ambos, de manera espontánea, abordaron el tema:

Franco Bonzagni:

“A mí el jazz me gusta más que el clásico, porque va más con mi carácter, me gusta la libertad, me gusta crear y esas son cosas te da el jazz, el clásico no; en el clásico sí estás interpretando, pero estás repitiendo las notas que otro compositor escribió”

Valentina Marentes:Comic 4

“Elegí la música de jazz porque creo que en otros estilos de música nada más hay que seguir la melodía y todo lo que ya está, y a veces las melodías pueden ser hermosas y la letra también, y lo que quieras, pero en el jazz hay un lenguaje en el cual tú puedes crear lo que tú quieras por medio de la improvisación y entonces puedes expresar también lo que tú sientes, aparte de la melodía; eso es muy importante porque, como cantante, uno no puede nada más seguir cosas que hayan inventado los demás, aunque sean muy bonitas, yo creo que también tienes que expresar lo que tú sientes y el jazz te permite hacer eso”
Valentina nació en Xalapa en el año 2001, actualmente cursa el sexto año de primaria y lleva la mitad de su vida cantando.

Esa tarde vi jazzear, vi chavas cantar, y no estaba en JazzUV

Yo empecé con el rollo de la música desde muy chavita; digamos que me empezó a atraer desde los seis años el rollo del canto. Cuando tenía ocho años fui a un concierto de JazzUV, de puras cantantes que estudiaban la licenciatura, y me fascinó, y entonces fui a presentar examen para tomar los cursos preparatorios.

Navecita blanca, delgada, nerviosa

El día del examen llegué, toda chiquita y flaquita, con una camisa con notas musicales, muy acá, ya con mi look y toda emocionada, y oí a las otras chavas que cantaban en el examen; algunas sí cantaban muy bien, pero otras no les iba bien y yo decía “Dios mío, qué pasa si me va como a ellas”. Estaban de jueces Noila Carranzana y Leo Corona; entré y estaba un tecladista que se llamaba Nacho, no recuerdo el nombre completo, sólo me acuerdo de eso. Había estado tres días sin poder hablar; tenía la garganta lastimada, estaba ronquísima y estuve tres días sin hablar para que en el examen me fuera bien. Cuando entré, el tecladista me dijo: “¿qué nos vas a cantar?”, Satin Doll, le contesté. Empecé a cantarla con mi voz ronquita y de repente entró Tavo (Gustavo Bureau, baterista) con sus platillos y los puso y me empezó a acompañar. Yo salí llorando porque estaba muy nerviosa, nunca había estado en un examen como ese, tan acá. Llegué con mi mamá llorando, estaba muy conmovida. Mi papá es Emiliano Marentes, el guitarrista de jazz; a los pocos días del examen, Tavo le envió un correo y mi papá me lo reenvió, decía: “fíjate que ayer entré al examen de canto porque oí que estaba cantando una niñita con su voz lastimada, puse los platillos y me encantó que se presentara como Valentina Marentes”. Es una carta bien bonita que tengo por ahí, decía: “es la interpretación más honesta que he oído de Satin Doll”

Aprendí que puede un verso ser más grande y más profundo

Pasé el examen y empecé a estudiar en JazzUV, a los ocho años; estaba con puras chavas de 18, 21 años, así, yo era una chavita y entonces era como la ternurita del salón.

Valentina Marentes, Iraida Noriega
Valentina Marentes, Iraida Noriega

Me montaron varias canciones y salí bien en el examen, pero, pues no me habían enseñado técnica vocal ni nada; entonces no funcionaba porque me lastimaba la garganta, porque no sabía cómo cantar y entonces me metí con Paty Ivison, a los 9 años; estuve con ella como un año y medio, me enseñó técnica, estuvo padrísimo. Después empecé a tomar clases con Iraida Noriega, cuando iba al DF de vacaciones, también fue genial, me abrió la voz muchísimo. Hace unos meses volví con Paty Ivison y voy avanzando bastante.

Esos locos bajitos que se incorporan, con los ojos abiertos de jazz en jazz

El año pasado quería entrar a los preparatorios de JazzUV, presenté el examen y me aceptaron, pero estaban puros chavos de 25 años y yo me sentía muy desubicada; entonces Jordi, el director de JazzUV,

JazzUV niños
JazzUV niños

llegó y me dijo: “inscríbete a JazzUV niños, es un proyecto padrísimo y te vas a hallar muy bien”; me inscribí y es un proyecto en verdad padrísimo porque, en las mañanas, a las personas que ya tenemos más preparación en la música, nos enseñan teoría del jazz; nos enseñan por qué el be bop es be bop; nos enseñan los diferentes tipos de jazz, nos enseñan historia del jazz. También nos enseñan solfeo, nos enseñan a improvisar y cosas por el estilo; eso es de 9 a 11 y de 11 en adelante ya es como jam donde llegan los niñitos chiquititos y se ponen a cantar y a bailar y es muy divertido. Es los sábados y es obligatorio que vayan los papás, porque los papás también aprenden, mi mamá está aprendiendo qué es una corchea y qué es un pentagrama, en la clase de las nueve.

Hoy el blues vibra en mi ser, algún día hasta sus playas lejanas, tendré que acceder.Leyendas del Blues

Un día Beno, mi padrastro, iba a ir a Canadá y me dijo: “¿Qué quieres que te traiga de Canadá?”, Tráeme un libro, le dije; cuando llegó, me dio un librito así, mini (dibuja un pequeño rectángulo en el aire), se llama Leyendas del Blues; en cada página tiene un músico diferente del blues y vienen las caricaturas de todos, y aparte tiene un disquito atrás. Genial y, bueno, me enamoré del blues.

The Jazz I Love

Admiro muchísimo a Ella Fitzgerald, es mi cantante favorita, aunque también Billie Holiday es genial, pero hay algo en Ella Fitzgerald que me tiene impactada. También me encanta Sara Vaughan y, claro, Iraida Noriega; para mí, Iraida es genial, es como ahhhhhh, siempre que la oigo.
Me encantan los boleros de jazz tipo At Last, The Man I Love, cosas así.
De instrumentistas, el que más me gusta es mi papá (risas). Charlie Parker me gusta mucho y Miles Davis; conozco jazz actual, pero me atrae más el antiguo.

In my life, I love them more

No solamente escucho jazz; también me gusta mucho Mercedes Sosa y todo el rollo de Fito Páez. El rock me encanta, me gusta mucho Led Zepelin, y los Beatles me fascinan, son como mi amor.

Tres voces distintas y una sola cantante verdadera

Nunca he cantado de solista, apenas tengo doce años; me he presentado con el coro de JazzUV y de repente me echo palomazos con mi papá. Un día me encontré una aplicación en el IPhone que me salvó la vida, se llamaOBrother-12 GarageBand; ahí grabo y mezclo y todo.
Hay una película de los hermanos Coen que se llama, O Brother, Where Art Thou?; es de tres tipos que se escapan de la cárcel, se conocieron ahí pero ya son como hermanos y se quieren mucho. Se escapan y quieren llegar al pueblo donde vive su familia y les pasan un montón de cosas en el camino. Una de las cosas que les pasa es que se encuentran a tres sirenas que les empiezan a cantar y los seducen; les cantan una canción a tres voces que se llama Didn’t Leave Nobody But The Baby; es muy chistosa esa escena porque al final se terminan despertando y se dan cuenta de que convirtieron a uno de los tres hermanos en un sapito.
Yo tomé esa canción y la grabé en el GarageBand, a tres voces; primero grabé la voz de en medio, después grabé la voz baja y después la de arriba; canté con un metrónomo, para no perderme.

Yo quiero cantar. Tengo un aire apretado, un aire de pájaro cantar.

Quiero estudiar música, aunque también hay otras cosas que me atraen mucho, pero sí, lo que más me gusta es la música. Quiero hacer mi música, sí basándome mucho en el jazz, pero no como obligatoriamente, ¿me entiendes?

Ojos


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