Desde el crimen del cardenal Jesús Posadas Ocampo, México se ha convertido en un país de alto riesgo para el sacerdocio, en tanto que Veracruz es una de las entidades con el mayor número de agresiones, donde el denunciar la inseguridad o defender los derechos humanos es motivo suficiente para arriesgar la vida.

Eduardo Patiño Leal, primer Obispo de Córdoba, lamentó la violencia generalizada en Catemaco, hechos en los que no descartó la intromisión de gente ajena al reclamo de rescatar al sacerdote José Luis Sánchez Ruiz, para propiciar síntomas de «ingobernabilidad».

Monseñor Patiño Leal pidió a las autoridades estatales salientes redoblar esfuerzos en estos 16 días que les quedan al frente del Gobierno estatal y a la Fiscalía esclarecer el motivo del secuestro y tortura al párroco de Catemaco.

«La verdad, se desconoce realmente quiénes son los actores culpables del secuestro y tortura de este sacerdote, según lo que nos comunicaron, estuvo haciendo alguna manifestación pacífica en favor de que la gente para que no se le hicieran cobros injustificados de luz, también en el sentido que había mucha violencia e inseguridad en las familias que también sufrían algo parecido y no sabemos realmente quién haya perpetrado esto, hasta dónde era por simplemente callarlo o amedrentarlo, hasta dónde robarle pero al parecer no se le quito nada», expresó.

El entrevistado lamentó que se haya presentado un tercer caso de atentado en contra de un sacerdote, pues recientemente se presentó el caso de dos padres de Poza Rica, sin embargo, al ser cuestionados sobre si en los sacerdotes de la Diócesis de Córdoba existía el temor a sufrir algún ataque respondió:

“Pues los sacerdotes tienen prudencia en la manera de actuar pero tratamos de ser lo más congruente posible, tratamos de fomentar el bien, condenamos todo lo que ocurrió en Catemaco, ya hemos hecho oración para que regrese la justicia, concordia y armonía para los pobladores de aquel lugar y que en todo Veracruz tengamos paz y seguridad”.

En este sentido, también dijo que es lamentable que la Sedena califique a la zona centro como de alta incidencia delictiva, por lo que se pide a las autoridades encargadas de la seguridad actuar, pero también se sabe que están “fluctuando” por encontrarse en periodo de transición.

Negó que existan vacíos de poder en la zona, pero en Catemaco sí fue notorio cuando autoridades quedaron lejos de impedir que se hicieran desmanes, aunque también debían ser prudentes para no causar un problema mayor, no obstante se espera de las autoridades un mayor control para buscar el bien y que nadie salga dañado.

El obispo clausuró este domingo con una Catedral repleta de feligreses el año de la Misericordia, mientras que el 20 de noviembre se espera la fiesta de Cristo Rey que es el final del año litúrgico y el Papa Francisco va a clausurar el año Jubilar en San Pedro.

“Entonces por eso se pidió la presencia de delegados de los decanatos, una delegada de los jóvenes de vida consagrada y del seminario, cómo vivieron ellos este año jubilar, hay muchas experiencias variadas que escuchamos, fue largo pero todas valiosas, hay muchas de ellas que quedan en el corazón de cada persona”, indico.

El año de la Misericordia, dijo, fue un año para confiar más en Dios, porque ni el mayor pecado que se puede “cargar”, apartaría del amor y del perdón de Dios, sobre todo si se están sinceramente arrepentidos y quieren convertirse.

“Dios sigue esperando a quienes por alguna razón nos hemos alejado de él, continúa el compromiso y testimonio de los católicos para hacer de nosotros ese mandato e invitación de Jesús, ser misericordiosos como el padre celestial”, apuntó.

Zaida Salas/AVC