Al igual que sucede con las teorías sobre el origen del universo, donde el consenso general está a favor de la del Big Bang frente a otras propuestas alternativas, las teorías sobre el final del universo tienen una cabeza central que descolla sobre las demás: la del Big Freeze.

Esta hipótesis propone que un universo en constante expansión se enfría progresivamente, hasta alcanzar un estado de “muerte térmica”.

Si bien este escenario es para la mayoría de investigadores el más probable, no es el único. Existen otras teorías, como la del Big Crunch, básica para entender el concepto de universo oscilante ; o la del Big Rip, una de las propuestas más radicales, que ahora parece haberse fortalecido sobre las otras.

El responsable de este apoyo a la teoría es Marcelo Disconzi, profesor ayudante de Matemáticas de la Universidad Vanderbilt (EEUU) que, en colaboración con los físicos Thomas Kephart y Robert Scherrerm ha publicado  en la revista Physical Review D un estudio sobre la viscosidad de compresión que está presente en todo el universo.

Un tipo de viscosidad poco habitual

Hasta ahora, los estudios de viscosidad en el universo se centraban en la llamada viscosidad de tensión: aquella forma de viscosidad más habitual, que vemos reflejada a diario en sustancias como la mayonesa o el kétchup, y que mide la capacidad de los fluidos para pasar a través de pequeñas aberturas.

La viscosidad es un elemento necesario a la hora de estudiar las propiedades físicas del universo, pues los modelos con fluidos ideales (aquellos sin viscosidad) no se ajustan a la realidad; sin embargo, el trabajo con la viscosidad de tensión planteaba problemas con la teoría de la relatividad, pues los modelos hablaban de ciertas condiciones en que los fluidos superarían la velocidad de la luz… algo impensable según los trabajos de Einstein.

Es lo mismo que remarca Disconzi. “Es un error desastroso”, dice, “ya que está demostrado de manera experimental que nada puede viajar más rápido que la velocidad de la luz”.

El equipo de Disconzi, Kephart y Scherrer encontró una manera de solventar estas incongruencias: una forma diferente de viscosidad, la llamada viscosidad de compresión.

Esta, a diferencia de la viscosidad de tensión, se refiere a la capacidad de un fluido para expandirse y contraerse, y si bien no es habitual encontrarla en el día a día –dado que los fluidos con que más nos topamos no tienen un gran coeficiente de expansión ni compresión–, juega un papel fundamental en las supernovas y las estrellas de neutrones.

Jorge Lázaro/ Tendencias21