“El PRI se convirtió en un taxi que recogía delincuentes” Manlio Fabio Beltrones

Las señales que venía mandando el presidente Enrique Peña Nieto a través de su representante en el CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza, habían sido bien interpretadas por el priismo tradicional –que se alinea ante lo que le pida– y ya se disponía a romper otro candado en la próximo asamblea nacional, consistente en aprobar que el tricolor lleve como candidato a la Presidencia de México a un independiente, con lo que estaría mandando la clara señal de que el elegido por el dedo era el Secretario de Hacienda, José Antonio Meade, quien carece de pasado partidista.

Pero, al parecer, el gozo se fue al pozo con la reaparición de Manlio Fabio Beltrones, después de una ausencia en la prensa, más no en la actividad política.

Su más reciente responsabilidad fue dirigir al PRI en la desastrosa campaña en la que perdió los gobiernos estatales de Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Puebla, Quintana Roo, Tamaulipas y Veracruz. Se avecina la asamblea nacional del partido y quiere ser protagonista en los tiempos que vienen, si fuera posible como candidato presidencial. Abrió el fuego con una frase que resonó en las redes sociales: El PRI ‘‘salió raspado’’ al convertirse ‘‘en un taxi que recogía delincuentes’’, dijo Beltrones en una entrevista con el diario Reforma, refiriéndose a los gobernadores del pillaje. Irreverentes como son los tuiteros, inmediatamente alguien le preguntó: ‘‘¿Y quiénes son los dueños de los sitios de taxis?’’

Pero bueno, lo importante de esta repentina reaparición de Manlio es la advertencia que hizo en el sentido de que, en la próxima Asamblea Nacional, los priistas cometerían un error si concentran sus energías en revisar estatutos y añadir o eliminar candados para la elección del abanderado presidencial, en vez de articular propuestas para el futuro de la Nación… !Sopas! con Enrique Peña.

Manlio, que es un político de la vieja guardia, de los que saben hacer política profesional de grandes ligas, debe tener seguidores en el PRI, no en balde apoya la precandidatura del doctor José Narro Robles, y ese será su objetivo de ahora en adelante, ya lo veremos manejarse en medios, en redes y en los espacios donde sabe que debe intervenir para ser escuchado y atendido.

Pero tampoco el presidente Enrique Peña se va a quedar así, sobándose la pedrada que la lanzó el político sonorense; ya veremos si no se abre el candado en la próxima asamblea nacional tricolor, a qué estrategias más recurre el priismo de Los Pinos para meter, aunque sea con calzador, al Secretario Meade como candidato de una coalición de partidos.

Tocan a mi puerta los delincuentes

Cuando tu vecino te llama de madrugada para que los ayudes porque alguien está dentro de su casa, poniendo en riesgo la vida de toda la familia, es cuando te das cuenta que los comentarios que haces sobre la terrible ola de violencia que afecta a todos, los hechos que te narran de extorsiones, secuestros, desapariciones, robos de autos, a casas habitación, están presentes en tu vida, a tu lado.

Y qué madres puedes hacer ante el llamado angustiante de tu vecino pidiendo ayuda, si no tienes a la mano un arma y si la tuvieras no sabes usarla, si sabes que los ladrones no actúan nunca solos y menos desarmados, a llamar al 911 porque es lo único útil que funciona.

-¿Cuál es su emergencia?, nos pregunta una voz femenina.

-A mi vecino se le metieron unos cacos y necesitamos ayuda.

-¿De dónde llama?

-Aquí de la colonia Pumar.

-¿Me da su nombre completo?

-Y se lo sueltas rapidito, porque esas burocracias en momentos así como que molestan.

-¿Su domicilio cuál es?

-Oiga que no es mejor que le diga el de mi vecino para que vengan pronto a ayudarlo?

-Sí pero primero necesito el de usted. -Se lo das y la apuras: -¿Con eso señorita, ya le puedo decir dónde están robando?

-A ver, ¿dónde es?

-Aquí junto a mi casa, perdón en la calle (tal, número tal), ¡pero apúrense!

-Si pero necesito saber cómo es la casa donde se requiere el auxilio, el color de la fachada, de cuántos pisos es, características generales, esos datos son indispensables.

En ese momento, por los nervios y la angustia que te entra, se te borra el disco duro. ¿De qué color es la puta fachada, cómo es la entrada?, ¿de qué lado está la puerta?, porque si la ves de frente está a la derecha y de dentro de la casa te la cambian a la izquierda; tú mismo pierdes segundos valiosísimos por los chingaos nervios. Como puedes, proporcionas los datos generales, y vuelves a exigir.

-No se preocupe -dicen con parsimonia-, ya va para allá el apoyo, en un momento llega.

Cuelgas y te asomas entre las cortinas de la ventana a ver qué madres está pasando y te encuentras con las caras de los vecinos de enfrente que están haciendo exactamente lo mismo que tú, detrás de las ventanas, asustados, impotentes, sufriendo porque les pasa lo mismo que a ti, quieren ayudar pero no saben cómo, luego te enteras que también llamaron por teléfono a los polis, y les pasó exactamente lo mismo que a ti.

Pasan los minutos y por fin alguien se anima a salir, nos sumamos y al menos ya somos seis vecinos quienes cruzamos la acera para “entrar en acción”. Le gritamos al amigo: “¡Matías, ¿cómo están?!”, y sale con un bat en la mano, nos hace pasar a la sala donde está su esposa y dos hijitas espantados, nos comenta: “No sé si ya huyeron o están escondidos en el patio, no he querido salir, mi hija vio a uno cruzar por aquí y corrió a mi recámara para avisar, me paré y fui por mi otra niña y nos escondimos con mi mujer en la recámara, de ahí les marqué, eso ya tiene media hora y no se oyen ruidos ni nada, si me ayudan vamos a revisar toda la casa”.

Y como dice el dicho “no somos machos pero somos muchos” (muchos ¡eh!), armados de valor, palos y cuchillos cebolleros recorrimos la casa, de la azotea escuchamos cómo brincaron a un terreno baldío, seguimos los pasos hasta que dejaron de escucharse y, ¡uf!, suerte, no encontramos ya nada.

Llegaron las patrullas con las torretas y las sirenas encendidas, a todo volumen para que todos sintiéramos la presencia policiaca; unos diez elementos fuertemente armados descendieron de ellas y rodearon la casa de inmediato, el comandante con la fusca en la mano llamaba a gritos a Matías, mi vecino, quien de inmediato fue al encuentro, le platicó lo que había pasado, los polis entraron de inmediato al inmueble (pidieron permiso, eso sí) y listos para rafaguear a las sombras porque ya no había nada, volvieron a recorrer la casa, centímetro a centímetro, y tras cerciorarse de que no había nada invitaron al vecino a acudir al MP a poner la denuncia.

Por lo que nos contó después Matías, de lo que le tocó vivir toda una mañana, está cañón, tanto que dice que si hubiera sabido mejor ni va, aunque teme que lo obligaran a hacerlo. Perdió el tiempo y la poca tranquilidad que le quedaba.

En ese tenor estamos, con la delincuencia tocando las puertas de nuestras casas.

Reflexión

¿Será cierto que es parte de la estrategia para quedarse con todo lo robado? Hablamos de la versión que circula en el sentido de que Karime Macías, esposa de Javier Duarte de Ochoa, inició los trámites de divorcio del político preso en Guatemala. Es posible. Estando aquí, Javier tendrá de sobra para las visitas conyugales, acuérdense del emblema de la administración duartista, una reata con los colores de la bandera gay. Escríbanos a mrossete@nullyahoo.com.mx formatosiete@nullgmail.comwww.formato7.com/columnistas