CIUDAD DE MÉXICO.- Las personas que perforaron un túnel de 1.5 kilómetros, a una profundidad de 19 metros, en los terrenos perimetrales del penal federal Altiplano, lograron burlar un sistema de sensores de movimiento, instalados como parte de una red de seguridad del penal.

La función de estos equipos, un radar de penetración terrestre y un equipo de tomografía eléctrica, fueron instalados para detectar cualquier tipo de movimiento anormal en los terrenos, tanto en la superficie como en el subsuelo.

Otros mecanismos de seguridad que hacen la diferencia en un penal de “máxima seguridad” es el complejo esquema de videovigilancia en el interior y exterior de sus instalaciones.

El Centro Federal de Readaptación Social (Cefereso) número 1, ubicado en el municipio de Almoloya de Juárez, en el Estado de México, cuenta con una red de 750 cámaras.

Como parte del esquema de seguridad, este sistema de videovigilancia realiza labores de monitoreo las 24 horas del día en puntos de revisión, ingreso, aduanas, comedores y módulos de aislamiento para internos de alta peligrosidad.

En atención a las medidas de respeto a las garantías individuales, establecidas en convenios internacionales, únicamente hay dos zonas que no pueden ser observadas por los encargados del monitoreo: los baños y las celdas de visita íntima.

El Cefereso 1 está rodeado por bardas perimetrales, aduanas peatonales y para vehículos; otro esquema de vigilancia a partir de torres de vigilancia internas y externas.

Son 26 filtros

Trabajadores, internos y visitas deben librar 26 filtros, entre puertas y controles desde el área de aduana hasta la de tratamientos especiales, en donde permanecen las personas clasificadas como de alta peligrosidad.

Las visitas con sometidas a revisiones corporales físicas y a través de un equipo de escáner corporal, así como de un detector de partículas, los que permiten prevenir el ingreso de armas y drogas.

El secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, informó ayer que este penal es certificado cada cuatro años por la Asociación de Correccionales de América (ACA).

En la certificación realizada en 2011 se estableció que el Cefereso 1 cuenta con las condiciones físicas, de operación y servicios, y en este año se esperan los resultados de la revisión más reciente.

La ACA es el organismo internacional encargado en la certificación de servicios penitenciarios y, entre otros países afiliados están Estados Unidos y Canadá.

Tras la reaprehensión de Guzmán Loera, realizada el 22 de febrero de 2014 en Maza-tlán, Sinaloa, y al determinarse que sería reingresado a un penal federal, las autoridades determinaron que sería el de Almoloya de Juárez.

Ante esta medida, explicó Osorio Chong, se dispuso de una guardia extra en el exterior del penal, integrada por elementos del Ejército mexicano y de la Policía Federal.

Además a Guzmán Loera se le colocó un brazalete preventivo para su localización dentro del penal, el que se arrancó y dejó abandonado en el piso del baño para huir por el túnel de 1.5 kilómetros.

La CNDH alertó sobre custodios de la cárcel

La organización civil México Evalúa aseveró que la segunda fuga del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera de un penal de máxima seguridad manda una señal de los problemas que tiene el Estado mexicano en su capacidad para sancionar a quienes cometen delitos de alto impacto social.

Afirmó que los problemas que padece el sistema carcelario del país no eran desconocidos.

Pese a ello, dijo, en su Diagnóstico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2013, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) valoró con  calificación de diez la capacitación del personal del penal de alta seguridad de Almoloya de Juárez, Estado de México, donde se registró la fuga.

Pero también señaló las debilidades que debieron resarcirse: el personal de seguridad y custodia era a todas luces insuficiente (calificación de 0) y los internos podían ejercer violencia o control sobre el resto de la población (calificación de 0).

Por su parte,  la Secretaría de Gobernación ha indicado en sus estadísticas penitenciarias para los primeros meses de 2015 que la sobrepoblación en el Cefereso 1 supera 28%.

David Vicenteño/ Excelsior