Desde la Colonia a fines del Siglo XVII, el fandango veracruzano quedó registrado como una manifestación colectiva de música popular. Transmitido familiarmente, de generación en generación, el son jarocho es una expresión centenaria de la cultura regional del Sotavento, aún vigente en las comunidades tlacotalpeñas de la ribera del río Papaloapan y en sus diferentes afluentes.

Por ello se conforma como un bien patrimonial nacional y universal, importancia que recopila y promueve Ríos de son, proyecto beneficiado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) y que este sábado 19 de diciembre, a las 18:00 horas, será presentado en el recinto sede del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC).

La investigación documental y el registro fotográfico estuvieron a cargo de Rafael de Jesús Vázquez Marcelo y Salvador Flores Gastambide, en las localidades El Marqués y El Súchil, del municipio de Tlacotalpan, así como La Carbonera, en Amatitlán, ubicadas en las márgenes fluviales del Sotavento veracruzano.

La presentación consta de tres actividades simultáneas, inicialmente con un conversatorio denominado Ríos de son. El son jarocho rural en la cuenca del Papaloapan, con la participación de Salvador Flores y Rafael Vázquez, coordinadores del proyecto, además de Enrique Vidaña y Orlando Herrera, músicos campesinos de las comunidades 6 de Enero y El Marqués, respectivamente.

Posteriormente, será la inauguración de la muestra fotográfica Ríos de son, registro documental de Salvador Flores, y concluye con la realización de un fandango veracruzano por los músicos rurales de las poblaciones estudiadas, integrantes del grupo Estanzuela y el taller de Son Jarocho de Manuel Campechano.

Ríos de son es un proyecto iniciado hace más de una década, en las rancherías y congregaciones del río San Juan, en Tlacotalpan, auspiciado por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias. En dicha zona se efectuó un primer evento de conversaciones con músicos rurales, lo que permitió la ubicación y registro de acordes, sones y contextos festivos del fandango.

Presente en bodas, bautizos, velorios, fiestas religiosas y tradicionales, el son jarocho conforma una unidad identitaria y organizacional para las comunidades y asentamientos en el área rural. Los sones jarochos y el fandango conforman el imaginario de una vasta franja de población en el sureste de Veracruz, Oaxaca y Tabasco.

Resguardados entre el fervor y lo festivo, los sones y manifestaciones fandangueras se conservan desde hace medio siglo, en los años 60 del Siglo XX; como una forma de convivencia e interacción entre los pobladores rurales. Aspectos que Rafael Vázquez Marcelo, músico tradicional de este género, recrea y rastrea en la investigación realizada a lo largo del año, de enero a noviembre de 2015.