CIUDAD DE MÉXICO.- La noche del 11 de julio cuando escapó Joaquín El Chapo Guzmán Loera del Centro Federal de Readaptación número 1, El Altiplano, había menos de 50 elementos de custodia para la vigilancia de las instalaciones penitenciarias.

Fuentes del Gabinete de Seguridad del gobierno federal informaron que ese es otro de los problemas que está enfrentando el sistema penitenciario federal, con un déficit de más de cuatro mil elementos de custodia para los 21 centros carcelarios que lo integran.

Al momento de la fuga, en el interior del Cefereso 1 El Altiplano había una población de mil 74 internos, incluido todavía el líder del cártel del Pacífico, de acuerdo con cifras del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social.

“Lo deseable”

Los funcionarios consultados indicaron que durante una jornada normal de trabajo personal de custodia para el penal debe ser, por lo menos, de 100 elementos, y aún así no se cubre el total adecuado.

Explicaron que ante esa situación eran constantes las quejas del personal de custodia de la prisión federal, debido a que por esta falta de elementos, constantemente eran obligados a doblar o triplicar el turno.

Eso obligaba a que algunos vigilantes permanecieran hasta tres días seguidos en las instalaciones, cuando un turno oficial de trabajo es de 24 horas de labor por 48 de descanso.

Las quejas eran en contra de los funcionarios cesados, Valentín Cárdenas Lerma, exdirector de Cefereso1, y de Juan Ignacio Hernández Mora, excomisionado del Órgano Administrativo Desconcentrado de Prevención y Readaptación Social.

A ambos se les señala como quienes ordenaban la ampliación de los turnos de trabajo para los custodios, quienes únicamente eran removidos entre los diferentes espacios que se deben cubrir con elementos de seguridad penitenciaria.

Tras confirmarse la fuga de El Chapo Guzmán Loera, los custodios que se encontraban de turno fueron concentrados y aislados en un punto del penal, mientras que los elementos de la Policía Federal y de la Secretaría de la Defensa Nacional tomaron posiciones para mantener la seguridad.

También se reforzó la vigilancia en los filtros de ingreso y en el exterior del centro federal, con el apoyo de elementos de Ejército mexicano.

Hay micrófonos

Las fuentes consultadas explicaron que otro punto que se está investigando es si, al momento de la fuga, estaba operando un equipo de micrófonos y audio instalados en el penal, como parte de los sistemas de seguridad.

Indicaron que los micrófonos también están colocados en el Centro de Tratamientos Especiales, área en donde se encuentran los reos más peligrosos, y cuya función es escuchar cualquier sonido o plática en los pasillos de las instalaciones.

Al igual que las cámaras, en este caso, los “puntos sordos” son las salas de visita íntima y los locutorios, lugar en donde los internos se entrevistan con familiares y abogados, y que por ley no deben ser escuchados.

Se investiga si este equipo estaba operando recientemente y si hay registros que indicaran que en algún momento se detectó ruido relacionado con la construcción del boquete de salida en la celda de El Chapo.

Por lo que corresponde al sistema de audio, consiste en una serie de bocinas por donde se giran indicaciones al personal de custodia, o se llama la atención de los internos, en caso de que se detectara que estaban cometiendo una conducta prohibida, como intercambiar diálogos con otros reos.

Equipos de audio

Los equipos de audio y microfonía se suman a los de video, que son monitoreados por personal instalado en el interior del penal, pero también son registrados desde el centro de mando instalado en la sede de la Comisión Nacional de Seguridad, en Constituyentes.

Se indicó que las investigaciones buscan establecer las omisiones, y si fueron intencionales, para no reportar alguna irregularidad previo a la fuga de El Chapo, ocurrida a las 20:52 horas del pasado sábado 11 de julio.

David Vicenteño/ Excelsior