Carne, deseo, cultura es el título del libro bajo el sello editorial del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC), en su colección Voces de la tierra, que presentará Rosío Córdova Plaza, este miércoles 28 de septiembre a las 19:00 horas en el Centro Cultural Atarazanas de esta ciudad.

En este texto, presenta el trabajo desarrollado durante 20 años de observación, de estudio, de investigación, sobre las conductas, actitudes y significados de prácticas sexuales concretas que tienen lugar en algunos espacios del estado de Veracruz.

Rocío Córdova Plaza, quien estará acompañada en la presentación de su libro por Silvia Ouviert y Daniel Domínguez Cuenca, es investigadora de tiempo completo del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana (UV); realizó la maestría y el doctorado en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y es miembro del Sistema Nacional de Investigadores.

Además es integrante de la Academia Mexicana de Ciencias; miembro-fundador de la Asociación Mexicana de Historia Oral, y Consejera Asesora de la Coordinación de la Unidad de Género de la UV y el Conversatorio sobre Mujeres y Género de la Universidad de Murcia, España.

En su obra, intenta dar respuesta a interrogantes como: ¿Es la sexualidad un ámbito natural, instintivo, reconocible en todos los seres humanos?, ¿Hasta dónde nuestras formas de ejercer la sexualidad se hallan configuradas por imperativos culturales que poco tienen que ver con impulsos biológicos? Es mediante el análisis de aspectos teóricos, metodológicos y empíricos de la sexualidad que va abordando esa temática.

El texto está conformado por un conjunto de ensayos publicados en diferentes medios a lo largo de 20 años. En el volumen, se analizan temas como la sexualidad femenina, el aborto, el cuerpo transgresor, la magia erótica, la transgeneridad o el trabajo sexual masculino, todo bajo una óptica que pone el acento en el sustrato cultural que produce deseos y placeres, fobias y estigmas.

Con un corpus conceptual antropológico, pero sin desdeñar las lecciones de la historia, la sociología, la pedagogía y la crítica feminista, se examinan conductas, actitudes y significados de prácticas sexuales concretas que tienen lugar en algunos espacios de la entidad.

Tales prácticas no tienen sentido si no se vinculan con las concepciones sobre el cuerpo -sus usos, sus fronteras, sus condicionamientos- y sobre el género y las diferencias naturalizadas y simbólicas entre hombres y mujeres, u otras posibilidades de posiciones de género.

Este enfoque avala la proposición de que “el sexo es construido socialmente y cargado de significaciones socialmente compartidas”, las cuales, en interacción, alimentan un régimen particular de sexualidad, con toda su carga ética y normativa.