“Siempre me he sentido fascinado por el personaje de Burroughs, porque es el antihéroe perfecto”, dijo Bernardo Fernández, Bef, sobre el protagonista de su novela gráfica Uncle Bill, al presentarla en la XXVI Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil, acompañado por el legendario caricaturista Helioflores.

El público conoció, de viva voz del autor, su fascinación por un personaje complejo como William Seward Burroughs y que saber que había vivido en México, fueron la fórmula que derivó en la decisión contundente de hacer un libro, que Sexto Piso publicó en 2014.

Sobre la obra, el caricaturista Helioflores, ganador del Grand Prix del Salón Internacional de la Caricatura de Montreal en 1971 y del Premio Nacional de Periodismo en 1986, opinó que “es un dibujo sencillo y muy eficaz, que adentra en la historia, en la vida y amistades del personaje, cuyo planteamiento como historieta es muy atractivo”.

Uncle Bill aborda la época de 1949, “cuando Burroughs llega a una Ciudad de México efervescente, al mismo tiempo en que Salvador Novo está dirigiendo actividades de teatro en Bellas Artes, Ignacio López tomando sus fotos y Renato Leduc al frente del Excélsior, lo que no le interesa al escritor norteamericano. Él pasa como un turista a quien sólo le interesan el alcohol, las drogas y la prostitución”, explicó Bef.

En ese sentido, relató, “soy un entomólogo frustrado. Todos los arácnidos me producen mucha fascinación, pero también mucho asco y repugnancia, por eso me parece que es una gran imagen pensar en Burroughs como refirió una mujer que lo conoció, ella decía que sentarse a cenar con él era como estar con una araña gigante.

Era un bicho asqueroso al que veo con mucha simpatía, pero no deja de ser asqueroso”, continuó el historietista y diseñador gráfico, autor de Hielo Negro (Premio Internacional de Novela Grijalbo 2011), sobre el escritor norteamericano, una figura importante de la Generación Beat y autor de Queer, novela escrita en los años 50 y publicada en 1985.

Aunque el tema le ha interesado desde los noventas, pasó menos tiempo entre la gestación y término de Uncle Bill; “desde que hice el primer trazo hasta que dibujé el último cuadro, pasaron cinco años”, comentó en entrevista poco antes de la presentación editorial.

“Uno de los temas de la novela aborda cómo un lector se puede conectar emotivamente con un escritor al que nunca conocen, por eso me coloqué a mí, como personaje en la obra, haciendo que ésta se volviera más autobiográfica de lo que nunca he publicado, aunque no era mi intención”.

Sin embargo, “hay una juego de ficción que no es evidente, hay unas cosas que no son reales y las reales son las más extrañas, pero dejo ese juego al criterio del lector”, ahondó más adelante el autor de otras obras como Tiempo de alacranes (Premios Una vuelta de Tuerca 2005 y Memorial Silverio Cañada 2006).