Por Fernando Anguiano

Este martes 14, millones de estudiantes mexicanos en todo el país concluyeron su ciclo escolar; sin embargo, muchos de ellos también se han quedado en el camino. La deserción escolar no cede: casi un millón y medio de niños y adolescentes han abandonado sus estudios en México en el último año.

La eficiencia terminal se ha convertido en un verdadero desafío. Actualmente, solo uno de cada diez alumnos que egresan del nivel de primaria logra concluir sus estudios universitarios.

Por ello, a pesar de los avances en la universalización de la educación primaria y la atención a la primera infancia, México no cumplirá en 2015 cuatro de los seis objetivos planteados en Dakar, Senegal, en 2000, según revela el informe de seguimiento de Educación para Todos en el Mundo 2015. Educación para Todos 2000-2015. Logros y Desafíos.

La violencia familiar, una decisión personal o social pero, sobre todo, la pobreza, son las razones, entre otras, que llevaron a un millón 470 mil 718 niños y jóvenes a abandonar sus estudios; es un fenómeno que va a la alza, lo que significa un fuerte impacto económico que, de acuerdo a cifras de la Secretaria de Educación Pública, representó un costo de 34 mil millones de pesos para el país.

Las falta de condiciones óptimas de vida ocasiona el fenómeno de la deserción.
Las falta de condiciones óptimas de vida ocasiona el fenómeno de la deserción.

Además, cada nivel escolar tiene su propia complejidad. Según revela el Panorama de la Educación 2014 elaborado por la OCDE, en México persisten los altos niveles de deserción escolar en la educación media superior y superior, ya que cerca del 65% de los jóvenes entre los 15 y 29 años de edad no participó en la educación en 2012, sin contar que el 22% no estudiaba ni trabajaba.

De hecho, cada año en México terminan de la modalidad de educación primaria 4 millones y medio de alumnos con edad entre 12 a 14 años de las diferentes escuelas públicas y privadas, de los cuales solo 1.6 millones logran integrarse al nivel de educación secundaria llegando a terminar satisfactoriamente sus estudios en esta modalidad la cantidad de 1.4 millones.

Según cifras de la SEP, solo 850 mil siguen sus estudios en el nivel de educación media superior en las distintas escuelas públicas y privadas, y de ellos, sólo logran ingresar a la Universidad unos 650 mil alumnos a las diferentes licenciaturas (42 programas de licenciatura) que ofrecen las universidades y los institutos tecnológicos (164 universidades públicas y privadas, 96 institutos tecnológicos regionales, 40 escuelas normas y la universidad pedagógica) que ofrece el sistema de educación superior del país.

Al final, solo 425 mil alumnos lograrán titularse cada año.

Bachillerato, la trampa de la deserción

En la actualidad, el 40% de estudiantes de bachillerato en México deja de estudiar, “cifra que resulta la caída más brutal entre los países de América Latina”, de acuerdo a estadísticas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Además, solo 12% de quienes tienen entre 20 y 29 años cursan algún estudio, porcentaje que se reduce a 4% en el sector de 30 a 39 años.

El gran problema se centra sobre todo en los jóvenes de 15 años en adelante que, por tener carencias económicas, problemas familiares o de adicciones, abandonan la escuela sin haber alcanzado un nivel de educación mínimo para poder desenvolverse con facilidad en un mundo globalizado y conseguir una buena remuneración por su trabajo.

No culminan estudios.
No culminan estudios.

Los jóvenes y adolescentes que se ven más afectados son los que viven en las zonas rurales, ya que tomando como base los estudios del organismo internacional, la deserción escolar es mucho más frecuente en este sector, lo que genera una desigualdad de oportunidades en comparación con jóvenes y adolescentes que habitan en zonas urbanas.

De acuerdo a la pirámide de eficiencia terminal en México, se calcula que en nivel primaria, de los 13.6 millones de que comenzaron los cursos durante el ciclo escolar 2014-2015, 81 mil dejaron de estudiar; ya en secundaria sólo iniciaron el ciclo escolar 5.8 millones de jóvenes dentro de los que casi 310 mil no culminaron.

Muchos de ellos ya ni siquiera intentaron ingresar al bachillerato. En este nivel, la matrícula inicial fue de 3.3 millones de estudiantes, no obstante, el 14.5% de ellos abandonó los cursos. Fue en este nivel en que se registraron los niveles de deserción más altos. Finalmente, en educación superior, la SEP estimó que la tasa de deserción se ubicó en 7.6%, que equivale a más de 172 mil estudiantes de los 2.2 millones inscritos.

Analfabetismo y eficiencia terminal, metas incumplidas

En abril pasado, el periódico La Jornada dio cuenta de que México no cumplirá en 2015 cuatro de los seis objetivos planteados en Dakar, Senegal, en 2000, citando el informe de seguimiento de Educación para Todos en el Mundo 2015.

En el documento se señala el incumplimiento en reducir en 50 por ciento la tasa de analfabetismo en la población adulta, pues de 2000 a la fecha sólo avanzó 45 por ciento, mientras en la meta de satisfacer las necesidades de aprendizaje de jóvenes y adultos reportó que la tasa de asistencia escolar de jóvenes de entre 13 y 15 años fue de 86.4 por ciento, cuando la meta es de 94 puntos porcentuales.

Respecto de obtener la paridad e igualdad de género, el informe reportó que se logró en primaria, pero no en secundaria, en la que se detectó mayor matrícula y permanencia de las adolescentes. En cuanto a la mejora en la calidad educativa, si bien México se sumó a diversas evaluaciones internacionales en las que “se muestran avances significativos”, no alcanzó los resultados esperados.

No hay eficiencia en los estudiantes.
No hay eficiencia en los estudiantes.

Nuria Sanz, representante de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en México, reconoció que en tres metas “estamos muy cerca de alcanzar lo establecido en la capital de Senegal, pero son tareas que llevan tiempo”.

Durante la presentación oficial del informe en México, que integra un balance de los 15 años de esfuerzos para alcanzar los seis objetivos de Dakar, destacó los avances globales, como la inclusión de 84 millones de niños y adolescentes a las aulas, de los cuales 34 millones ya están en formación, así como la reducción de 39 por ciento de la mortandad infantil en el planeta y de 16 por ciento en la malnutrición.

En contraste, Carmen López, jefa de Educación del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), dijo que incluso los avances en cobertura, equidad y permanencia en el sistema educativo, “no son para todos” en México.

Indicó que tan solo la eficiencia terminal en secundaria revela que “1.3 millones de adolescentes no se matricula en este nivel, y otros 300 mil abandonan la secundaria sin concluirla”, y aseguró que la población indígena sigue “fuera de los logros” en la reducción de las tasas de mortalidad infantil que, a escala nacional, se reporta en 16 por ciento, pero “esconde disparidades”.

Chiapas, Guerrero, Puebla y Oaxaca, precisó, tienen tasas que superan 20 por ciento, a lo que se suma que los niños indígenas antes de cumplir un año de edad tienen el doble de posibilidades de fallecer que uno no indígena.

En desnutrición crónica de infantes, agregó, aunque nuestro país alcanza promedios inferiores a la media regional, “nuevamente se presentan enormes disparidades entre la región norte y sur del territorio, pues en los estados norteños la desnutrición puede alcanzar 8.9 por ciento, pero en algunos estados del sur estamos en 19.2. En zonas rurales casi tres de cada 10 niños presenta baja talla para su edad, es decir, 27.5 por ciento”.

Educación superior: mucha demanda, pocos egresados

La eficiencia terminal en educación superior tampoco supera 50 por ciento. Los avances no han sido muy significativos, ya que en la última década sólo la mitad de los estudiantes logra obtener un título. De cada 100 alumnos que inician una licenciatura, entre 50 y 60 concluyen cinco años después, solo dos egresados lo hacen entre los 24 y 25 años de edad, el resto entre los 27 y 60 años.

Hay rezago escolar en México.
Hay rezago escolar en México.

Lo anterior fue afirmado por fuentes de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES). Según sus cifras, aproximadamente 25 de cada 100 estudiantes abandona la carrera en el primer semestre, por lo que la deserción alcanza en el tercer semestre el 36 por ciento de los que ingresaron, cifra que se incrementa cada semestre hasta alcanzar el 46 por ciento a los cinco años.

Entre las causas de deserción figuran la deficiente orientación vocacional e insuficientes conocimientos y habilidades para enfrentar las exigencias del nivel superior; el rezago se presenta fundamentalmente en las Ciencias Básicas, Matemáticas y Metodología.

“Las tutorías, cuyo principal objetivo ha sido contribuir a mejorar las tasas de mejoramiento académico, de retención y eficiencia terminal, han tenido una trayectoria donde queda clara la voluntad de las instituciones de Educación Superior de impulsarla, pero faltan recursos, evaluación, reorientaciones que nos permitan ajustar el rumbo de manera permanente hacia el objetivo fundamental: la formación integral de nuestros estudiantes”, señaló la ANUIES.

Deserción escolar, el drama del sistema educativo

Uno de los mayores retos pendientes que se tienen en México en el ámbito de la educación es el relativo a la llamada “deserción escolar”, término que, en opinión de especialistas, debería ponerse en un contexto más adecuado. “Es tal la complejidad que está detrás de cada decisión de dejar de estudiar, que resultaría imprudente asumir que se trata de una actitud de “irresponsabilidad” o simple “abandono” de parte de las y los jóvenes que dejan de asistir a clases”, explica Mario Luis Fuentes.

Desde esta perspectiva, asegura, sería deseable que la Secretaría de Educación Pública (SEP) modificara el concepto ya que, “asumido de manera estricta, resulta incluso estigmatizante y discriminatorio para aquellas y aquellos jóvenes que se han visto obligados a no concluir los estudios de educación media superior”.

De acuerdo con los datos del Censo de Población y Vivienda 2010, en México había en ese año un total de 822 mil 563 adolescentes entre los 15 y los 17 años de edad. De ellos, no asistían a la escuela 269 mil 441, es decir, 30.5%.

Debe destacarse que la inasistencia al bachillerato es mayor entre los hombres que entre las mujeres, pues de los 443 mil 423 adolescentes del sexo masculino contabilizados en 2010, había 140 mil 850 que no estaban inscritos en el nivel de educación media superior, dato equivalente al 31.8% de ellos.

Hacen falta programas para evitar la deserción escolar.
Hacen falta programas para evitar la deserción escolar.

Por su parte, de las 439 mil 140 mujeres en edad de asistir al bachillerato, el Censo de 2010 contabilizó a 128 mil 591 que no tenían la oportunidad de hacerlo, cifra equivalente a 29.3% de las adolescentes en edad de estudiar la educación media superior. Hoy estas cifras apuntan a ser aún mayores.

En el año 2012 se presentaron los resultados de la Encuesta Nacional sobre deserción en el nivel medio superior. En ella se establece que hay al menos dos indicadores fuertemente relacionados con el de la deserción escolar: El primero relativo a la eficiencia terminal, es decir, el número de alumnas y alumnos que terminan el ciclo completo de la educación media superior, respecto del número que ingresaron en un determinado ciclo escolar.

En ese sentido, México tiene uno de los niveles más bajos de eficiencia terminal entre los países de la OCDE, en donde la media es de 68%; en contraste, para nuestro país el porcentaje alcanza únicamente 52%. Debe destacarse que la eficiencia terminal es mayor en las mujeres que entre los hombres, al registrarse una tasa de 55% para ellas, y de 48% para ellos.

El segundo indicador relacionado con la deserción es la tasa de graduación, es decir, el porcentaje de alumnas y alumnos que obtienen un documento que demuestra la finalización de sus estudios. En países de la OCDE como Finlandia, Japón o Alemania, se sitúa por arriba del 90%; en el nuestro, es de apenas 45%, muy por debajo del promedio general de los países miembros de este organismo, el cual se sitúa en 75%.

Para comprender la magnitud de la llamada deserción escolar a lo largo de la trayectoria que va de la primaria a la educación media superior, debe considerarse que de cada cien niñas y niños que ingresaron en 1999 a la primaria, únicamente 80 lograron egresar del sexto grado en la “edad normativa”.

Posteriormente, al finalizar el ciclo de la secundaria, de los cien que ingresaron a la primaria en 1999, sólo 66 lograron finalizar en tiempo y forma la secundaria, mientras que únicamente 36 lograron terminar la preparatoria o el bachillerato.

En este contexto, explica Mario Luis Fuentes, los datos de la SEP indican que ha habido una lenta disminución de la tasa de deserción escolar, la cual pasó de 18.8% en el ciclo 1990-1991, a una de 14.4% en el ciclo 2011-2012; esto significa una reducción de únicamente 4.4 puntos porcentuales, o bien una reducción de 23% en dos décadas.

Una tendencia similar se observa con la tasa de reprobación, la cual también está íntimamente vinculada con la tasa de deserción escolar. Esta tasa bajó de 44.2% en el ciclo escolar de 1990-1991, a 32.5% en el ciclo escolar 2011-2012. En este caso se trata de una reducción de apenas el 26.4% en dos décadas.

Según el especialistas en política social, en números absolutos las magnitudes son preocupantes, pues de los 4.18 millones de alumnas y alumnos que iniciaron el ciclo escolar 2010-2011, hubo 625 mil 142 que dejaron sus estudios, de los cuales, 282 mil 213 fueron mujeres y 342 mil 929 hombres.

En total, entre los ciclos escolares 2000-2001 y el 2010-2011, más de 6.5 millones de adolescente han tenido que dejar la escuela y, de acuerdo con el módulo especial de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, en relación con la educación media superior, más de 52% de ellos han tenido que hacerlo debido a dificultades económicas en sus hogares, mientras que un 23% dejó la escuela por embarazo, matrimonio o unión.

Con este escenario, hoy se inician las vacaciones de verano. Para muchos, el último que vivirán como estudiantes.