Nace una escuela

Una vez toqué con Paquito D’Rivera; después conocí a Raúl Arias, que era rector de ese momento, y me dijo: “Yo te admiro mucho, vi tu concierto con Paquito D’Rivera y me encantó, cuando necesites algo, avísame”.

Jeff “Tain” Watts, Ray Drummond, Joe Lovano, Edgar Dorantes
Jeff “Tain” Watts, Ray Drummond, Joe Lovano, Edgar Dorantes

En 2007 se volvió imposible que yo fuera el único profesor de jazz; ya había dado las bases a todos pero hacían falta maestros de instrumento que enseñaran a tocar bien el trombón, bien la trompeta, bien el saxofón, bien la batería, bien el contrabajo, bien la guitarra, bien el canto, etc., y entonces me acordé de lo que me había dicho el rector, fui a verlo y le propuse hacer un diplomado; le expliqué que desde 2003 había regado la información por todos lados y que ya había un movimiento muy fuerte, por lo que si abríamos el diplomado, sería todo un éxito. Y así fue, él me apoyó y se vino la historia de JazzUV y del Festival Internacional, que también rompió muchos mitos de la música en México; pero de esa historia platicaremos en otra ocasión.

Tres años después de haber iniciado con la escuela, me invitaron a trabajar en el Área de Artes de la UV donde estuve 10 meses, después de los cuales ya no pude más, renuncié y ya no quise volver a la dirección de JazzUV, volví solo de profesor. Ahora sigo dando clases en JazzUV y en la facultad, me gusta dar clases.

Ya soy quien soy y no me parezco a nadie

Desde que renuncié al trabajo en el Área de Artes, empecé a pensar más en mis cosas como músico; había dejado muchas cosas personales porque tenía que dedicar mucho tiempo a los asuntos de administración, de cuestiones sociales y de política en la Universidad Veracruzana, para que la escuela pudiera avanzar. Entonces, desde hace casi tres años me he dedicado a estudiar como lo hacía antes de empezar JazzUV. Yo siempre estudié mucho, mucho, era lo que más me gustaba. Ahora he empezado un proceso personal muy intenso; estoy muy cerca de amigos que son muy importantes para mí, tanto en lo personal como en la música, como Francisco Mela,

Francisco Mela, Edgar Dorantes
Francisco Mela, Edgar Dorantes

con quien estoy siempre en contacto, y Guillermo Cuevas, que para mí es un sabio; me he puesto a estudiar con él intensamente en los últimos dos años, empezamos a explorar la música a fondo, a fondo, a fondo, y he aprendido mucho. También he interactuado con nuevos amigos como Arturo Caraza, un saxofonista que trae mucho empuje; Emiliano Coronel, un contrabajista excelente; con su hermano, Vladimir Coronel, baterista, y también con Rafael Alcalá que se vino a vivir a Xalapa hace más de un año, un excelente pianista mexicano que yo traje a todos los festivales. Estoy feliz con este nuevo ambiente musical que me he hecho, estoy aprendiendo mucho y tiene dos años que empecé a trabajar con un nuevo trío, con Emiliano y Vladimir Coronel. En esta etapa tengo una visión mucho más clara de lo que es la música y este trío tiene, creo, bastante calidad; el año pasado grabamos un disco que se llama Remembranza, lo grabamos en agosto y lo sacamos en septiembre, y hace 15 días nos acabamos de meter al estudio en la Ciudad de México y, en dos días y medio, grabamos 23 temas para sacar dos discos nuevos, que espero que salgan en un par de meses.

Con este este trío ya no ensayo, a veces damos una vuelta a algunos temas nuevos, pero más bien les mando una lista de unas 400 o 500 piezas de jazz; Emiliano y Vladimir llegan y me dicen: “nos sabemos estos 30 temas nuevos”, y los tocamos sin partituras, vamos directo a la música como aprendí en Estados Unidos.

Cada vez que nos presentamos me pongo un reto, salgo como si fuera a tocar con Louis Hayes y Ray Drummond otra vez, porque mis metas son muy altas.

Emiliano Coronel, Edgar Dorantes, Vladimir Coronel
Emiliano Coronel, Edgar Dorantes, Vladimir Coronel

Lo que me gusta con este trío es que lo que tocamos es el resultado de lo que somos, no es el resultado de lo que estudiamos; es decir, lo que estudiamos y lo que vivimos lo metemos a nuestro cuerpo, lo compenetramos y se convierte en una forma de ser, y cuando tocamos, somos. Por eso el trío está sonando bastante bien. Esa es mi intención, porque cuando yo oigo a Louis Armstrong, yo oigo a Louis Armstrong, no oigo las notitas que se aprendió Louis Armstrong, oigo la vida de Louis Armstrong, o sea, oigo el resultado musical de un músico tremendo, de un proceso durísimo de disciplina, de creatividad, de inventiva; y cuando oigo a Duke Ellington es lo mismo, y a Charlie Parker y a Sonny Rollins, y digo: esto es lo que yo quiero hacer. Entonces, ahorita estoy muy contento con mi vida porque, a mis 42 años, encontré lo que quiero ser como músico y eso es lo que estoy haciendo.



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