Tras 72 horas del fuerte sismo que golpeó el centro de México, proporcionar información de manera constante a las personas que esperan noticias sobre sus familiares bajo los escombros y evitar la difusión de datos falsos es clave para mitigar el impacto de la tragedia, afirma Médicos Sin Fronteras (MSF).

A la hora de atender a los familiares de víctimas, no todo se reduce a “necesidades de apoyo y soporte emocional”, sino también a las de información, organización y cuidados básicos, señala a Efe Carmen Rodríguez, responsable de Salud Mental en MSF México.

“Que tengan un lugar privilegiado en todo el dispositivo de búsqueda”, remarca.

La organización ha desplegado, tras el terremoto de magnitud 7.1 en la escala de Richter del pasado martes, varias misiones en Ciudad de México, Morelos y Estado de México para llegar a aquellas personas que requieren atención psicosocial.

Con ello, observaron que en algunos puntos hay, en este sentido, “cosas mejorables” y que derivan de este tipo de contextos, donde “el caos suele ser lo que más predomina”.

Rodríguez considera que las autoridades tienen que “enfatizar” el aspecto de dar información a los familiares, a través de elementos como establecer una pauta de comunicación o fijar un portavoz que sea quien les vaya informando sobre los avances de la búsqueda.

Asimismo, “el manejo de los rumores, de informaciones falsas, puede hacer mucho daño a las personas que están esperando y no tienen ningún tipo de información veraz”, apunta.

Especialmente hoy en día, con los medios digitales y las redes sociales, que hacen que la información sea “rápida y volátil”, se ha de tener una “precaución” de cara a lo que pueden recibir personas de las que “sabemos que probablemente la información que van a recibir no va a ser la mejor”.

El tema de los rumores, aunque “siempre ha actuado contra la estabilidad”, ahora es “más peligroso” y hay que tener en cuenta “que todo lo que pasa por internet, Facebook, puede tener un poder más fuerte de lo que pueden decir algunas personas”.

En estos momentos, en los que todavía quedan alrededor de medio centenar de personas desaparecidas, según cifras oficiales, se está muy pendiente del momento del rescate, y hay una buena cobertura gracias a la sociedad civil y sus brigadas de atención psicológica.

Sin embargo, “las familias van a necesitar el soporte y acompañamiento también después”, y es ahí donde se perciben mayores carencias, porque “baja mucho la fuerza y disponibilidad de los recursos”, alerta Rodríguez.

Las reacciones emocionales que tienen los familiares que ven que sus seres queridos no aparecen entre los escombros van a ser “muy variables”, dependiendo de factores como el tiempo que lleven en el lugar o si cuentan con redes de apoyo.

También “va a ser muy distinto el estar esperando que rescaten a un niño, o si eres tú el único familiar fuera”, destaca la psicóloga.

Al atender a una persona de estas, es imprescindible “escucharla y entender el momento preciso en el que está”, sin “estandarizar” reacciones.

El impacto del sismo no solo afecta emocionalmente a quienes están viviendo en primera persona la tragedia, sino que puede tocar a todo aquel que sintió el fuerte movimiento telúrico.

Síntomas como taquicardias, falta de sueño, pesadillas, llanto recurrente o falta de energía y motivación se agrupan en las llamadas “reacciones normales ante situaciones anormales”, explica Rodríguez.

Se da una “sensación de pérdida del control de las emociones”, e identificar estos efectos puede ayudar a prevenir la “psicopatologización”, es decir, a pensar que se está de cara a una enfermedad.

“La gente tiene mecanismos de afrontamiento para que estos síntomas vayan disminuyendo a lo largo del tiempo”, aunque si se mantienen o son “muy intensos”, es necesario buscar atención profesional, destaca la representante de MSF.

Con información de Sin embargo