El nuncio apostólico en México, Franco Coppola, describió al país como sociedad caracterizada por desigualdades económicas, violencia y corrupción, pero también con una población fuerte y de “fe extraordinaria”.

En su cuenta de Facebook dice que el país “cuenta entre sus ciudadanos algunos de los hombres más ricos de la tierra, pero que también tiene decenas de millones de personas que viven en condiciones lamentables, además abandonadas a merced de las innumerables bandas de delincuentes organizados, dedicados al tráfico de drogas y de personas”.

Indica que esos grupos criminales someten a sus víctimas con una “violencia cruel” e “indescriptible” y alude que extensos territorios son controlados por esas agrupaciones delictivas. En esos espacios tienen tanta presencia y poder que “a veces ni siquiera las fuerzas del orden se atreven a entrar”.

El representante del Vaticano en México, advierte en su cuenta personal, que el país “tiene el triste récord de ser el más peligroso para los sacerdotes y los periodistas”.

El arzobispo indica que el país en diversos aspectos “es moderno, equipado con estructuras” que no le piden nada a “las más grandes ciudades de los Estados Unidos, pero que todavía siente fuertemente las heridas de su historia, de los conflictos y las guerras civiles que han marcado parte del siglo pasado” y que derivaron en la formación de un “Estado básicamente antirreligioso” , pero indica que “gracias a Dios, la situación, aunque muy lentamente, está cambiando de forma positiva”.

 

 

 

Con información de La Jornada