Por Fernando Anguiano

Tras la resolución de jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, emitida el pasado 12 de junio, el matrimonio entre personas del mismo sexo en México se puede realizar en todas las entidades federativas que integran el país, lo que ha impulsado cambios profundos en la economía, la ley y la concepción tradicional de la familia.

Para la comunidad gay ha sido un largo sendero, aquí como en el resto del mundo. En México, en noviembre de 2006 comenzó un proceso legal para el matrimonio entre personas del mismo sexo, con la ley de Sociedades de Convivencia en la Ciudad de México; cuatro años después, la capital del país fue la primera en eliminar las distinciones del matrimonio, lo que dio las primeras actas para parejas del mismo sexo.

A partir de ese momento, amparos en todo el país llevaron a más matrimonios homosexuales y a una jurisprudencia de la Suprema Corte que determinó que «las parejas homosexuales se encuentran en una situación equivalente a las parejas heterosexuales, de tal manera que es totalmente injustificada su exclusión del matrimonio».

La SCJN avaló los matrimonios gay.
La SCJN avaló los matrimonios gay.

Con esta frase, la Suprema Corte de Justicia de México zanjó la polémica que se viene arrastrando en el país desde que el matrimonio homosexual se legalizó en la capital del país en 2009.

Según aseguró el máximo tribunal, es inconstitucional y discriminatorio considerar al matrimonio sólo como la unión entre el hombre y la mujer. «Pretender vincular los requisitos del matrimonio a las preferencias sexuales de quienes pueden acceder a la institución matrimonial con la procreación es discriminatorio» aseguró la Corte.

Es un camino sin retorno. Esta resolución obliga a todos los jueces a seguir este criterio favorable en todos los amparos que se interpongan, en cualquier parte del país, y en donde aún no está legalizado este tipo de matrimonios.

El tema ha polarizado a la sociedad, sin embargo, ha prevalecido la tolerancia. De hecho, las instituciones públicas han tenido que actuar en consecuencia: a raíz de la sentencia dictada por la Suprema Corte, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informó que los matrimonios que estén conformados por personas del mismo sexo serán sujetos de afiliación al régimen ordinario.

Este cambio de políticas en el organismo de salud refiere a la otorgación de las mismas prestaciones y beneficios que de los que hasta ahora gozan los cónyuges heterosexuales inscritos al Seguro Social.

Matrimonios gay, más estables

Los matrimonios gay también parecen estar dispuestos a romper estereotipos. En la Ciudad de México, solo 1 por ciento de los matrimonios entre personas del mismo sexo han fracasado. Estadísticas del Registro Civil indican que únicamente hay formalizados 34 divorcios, de las 4 mil 35 uniones que se han celebrado desde 2008, cuando se volvieron legales los matrimonios gay.

“Desde que se han autorizado estos matrimonios, estas parejas son estables. Cuando ellos deciden contraer matrimonio lo hacen por amor y porque se conocen. Esto nos ha dado una buena solvencia en la cuestión de la sociedad, toda vez que no hacen muchos divorcios”, explicó el director del Registro Civil, Héctor Maldonado.

Son más estables los matrimonios gay.
Son más estables los matrimonios gay.

Las cifras muestran que se divorciaron 19 parejas de mujeres y 15 de hombres. La mayoría de ellos mexicanos, excepto el caso de un extranjero que se registró en enero de este año. En general, los divorcios se dieron entre personas que se casaron entre los 21 y 30 años.

Los divorcios entre los matrimonios gay parecen ir en aumento, pues en 2011 y 2012 solo fueron cinco por año, en 2013 se registraron 10, pero hasta junio de 2014 ya suman 14. Sin embargo, están muy lejos del número de divorcios que registran las parejas heterosexuales, pues tan sólo en lo que va del año se han celebrado mil 459, de las 18 mil 273 uniones registradas.

“Esa es la diferencia que hay entre heterosexuales y los matrimonios de personas del mismo sexo, se está incrementando mucho el divorcio, creo yo, por las facilidades que se daban ahorita como el divorcio encausado o el divorcio exprés”, apuntó Maldonado.

La batalla legal: la ruta de la igualdad

La jurisprudencia que emitió la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) representó un avance decisivo para la comunidad homosexual en busca del matrimonio igualitario, tras casi una década de lucha legal en México.

Los ministros de la SCJN fallaron a favor de declarar inconstitucional las leyes de los estados que definen al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer, lo cual consideraron discriminatorio para los derechos que garantiza la Constitución a todos sus habitantes. Se trató de un «avance histórico», según expresó el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación el pasado 13 de junio.

Y aunque los códigos civiles de los estados mantengan su definición de matrimonio, las parejas del mismo sexo pueden hacer válida la jurisprudencia de la SCJN a través de un amparo. De hecho, en Xalapa ya se ha celebrado el primer matrimonio entre personas del mismo sexo.

En Estados Unidos ya es legal el matrimonio gay.
En Estados Unidos ya es legal el matrimonio gay.

Pero para llegar al fallo de la Corte, hubo un recorrido previo. Luego de años de propuestas, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aprobó el 16 de noviembre de 2006 la Ley de Sociedades de Convivencia, una legislación que no equivalía al matrimonio, pero que otorgaba derechos similares a cualquier tipo de pareja.

Entró en vigor en el Distrito Federal el 17 de marzo de 2007, con lo que las parejas tuvieron por primera vez una unión civil reconocida en la capital mexicana; en diciembre de 2009, la ALDF modificó el Código Civil local para redefinir al matrimonio como la unión entre dos personas, sin importar su género.

Esa modificación entró en vigor en marzo de 2010, lo que abrió la puerta para que 700 parejas obtuvieran actas de matrimonio en el primer año de vigencia de la ley. En noviembre de 2011, Quintana Roo fue la segunda entidad en celebrar un matrimonio entre personas del mismo sexo, y en diciembre de 2012, la SCJN resolvió tres amparos que impugnaban el código civil de Oaxaca, el cual limita los matrimonios a una pareja entre un hombre y una mujer.

Parejas de Puebla, Nuevo León, Guanajuato y el Estado de México solicitaron en diciembre de 2012 amparos similares a los de Oaxaca. Una alcaldesa en Colima aprobó el primer matrimonio gay en ese estado basada en el principio constitucional de la “no discriminación” en febrero de 2013.

Buscan la igualdad de derechos.
Buscan la igualdad de derechos.

El 22 de marzo de ese mismo año, Oaxaca celebró su primer matrimonio de una pareja de personas del mismo sexo, la cual había ganado un amparo ante la SCJN. El Congreso de Colima declaró válida una legislación de “enlaces conyugales” que permite la unión legal de parejas del mismo sexo, aunque no iguala el matrimonio.

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) presentó en noviembre de 2013 una iniciativa en el Senado, que sigue congelada, para legalizar el matrimonio homosexual a nivel federal. Y un amparo dio pie al primer matrimonio entre personas del mismo sexo en Jalisco en diciembre de 2013, el cual fue adelantado ante amenazas de boicot.

La SCJN declaró en abril de 2014 que el artículo del código civil de Oaxaca que definía al matrimonio entre un hombre y una mujer es inconstitucional. Dos mujeres firmaron la primera acta de matrimonio entre parejas del mismo sexo en Michoacán en marzo de 2014, gracias a una orden judicial.

La SCJN resolvió el 12 de junio de 2015 la jurisprudencia que declara inconstitucionales las leyes que limitan al matrimonio a una pareja de un hombre y una mujer, lo que abre el matrimonio a todo tipo de parejas en el país. La Procuraduría General de la República (PGR) emitió el 26 de junio de 2015 un protocolo para que su personal actúe a favor de «la dignidad» de las personas de la comunidad LGBTTTI.

Lamentan católicos “miopía” en resolución de la Corte

En un país mayoritariamente católico, las autoridades eclesiásticas reaccionaron con vehemencia en contra del fallo de la Corte. Después del anuncio de la SCJN, los líderes religiosos han realizado declaraciones públicas al respecto, principalmente la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la arquidiócesis primada de México y su titular, el cardenal Norberto Rivera Carrera.

El pasado 19 de junio, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) — que aglutina a los más de cien obispos del país– emitió un posicionamiento contra la resolución de la SCJN, señalando que atenta contra la familia y el matrimonio, ya que éste solo debe darse entre un hombre y una mujer para garantizar la “capacidad procreativa” de la sociedad.

Elaborado por el Consejo de Presidencia de la CEM, el pronunciamiento señala que “si bien valoramos que nadie deba ser objeto de discriminación, tal como lo consigna el artículo primero constitucional, esto no significa que deba modificarse la esencia del matrimonio”, que debe ser entre un hombre y una mujer.

La Iglesia Católica se opone al matrimonio gay.
La Iglesia Católica se opone al matrimonio gay.

Y agrega que este tipo de matrimonio, “por su capacidad procreativa garantiza la supervivencia de la sociedad. De ahí que, por ser de eminente interés social, el derecho civil confiera a esta unión un reconocimiento institucional, que el Estado ha de promover y tutelar para el bien común”.

La arquidiócesis primada de México arremetió contra la SCJN al señalar que por “miopía” aprobó dicha resolución. A través de un editorial publicado el pasado domingo 21 en su revista Desde la fe, la arquidiócesis afirma que, “por su miope visión”, los ministros de la Corte se “niegan a reconocer” que solo el matrimonio entre hombre y mujer tiene un alto sentido de “responsabilidad social”.

Titulada “Miopía de la Corte”, el editorial agrega que el “anarquismo” de los matrimonios gay  –al que “neciamente” los ministros ahora equiparan con el “verdadero matrimonio”— se debe a que hay en ellos una “degradación de la libertad”.

El mismo domingo, durante su homilía en la Catedral Metropolitana, el titular de la arquidiócesis, el cardenal Norberto Rivera Carrera, dijo que los obispos mexicanos somos juzgados por algunos como retrógradas y discriminadores sólo porque defendemos una institución sagrada: la familia”.

Y agregó que ahora a los obispos se les descalifica “porque expresamos nuestra convicción sobre el matrimonio a propósito del dictamen de la Suprema Corte, donde se opone a que el matrimonio sea considerado para la procreación y que se defina como el que se celebra entre un hombre y una mujer”.

México, de los países más liberales

México y Uruguay son las naciones que otorgan mayor aprobación a temas considerados controversiales como el aborto, la eutanasia y la legalización de las drogas, de acuerdo con una encuesta aplicada a nueve países de América Latina.

El estudio anual de la organización Observatorio Latinoamericano de Políticas de Drogas y Opinión Pública, publicado esta semana, fue aplicado a casi 9 mil habitantes de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Perú y Uruguay.

México y Uruguay aparecen en los tres primeros lugares en su aprobación a la eutanasia, el aborto y los derechos de la comunidad gay. Mientras El Salvador y Bolivia mostraron ser los más conservadores. Los mexicanos destacan también por ser quienes más apoyo muestran a la legalización de las drogas.

En materia de aborto, Uruguay, México y Chile son los países que más aceptan este rubro, con un índice de aprobación de 6.15, 5.85 y 4.75, respectivamente, en una escala de 1 (la menor aprobación) a 10 (la mayor). El consentimiento de la interrupción del embarazo en lo general es aún baja en América Latina, donde obtuvo un índice promedio en los nueve países de 4.04.

En Uruguay ya se legalizó el matrimonio gay.
En Uruguay ya se legalizó el matrimonio gay.

El Distrito Federal es la única entidad mexicana en la que el aborto inducido a petición de la mujer es legal, fue aprobado hace 8 años y desde entonces se han realizado unos 139,000 procedimientos, de acuerdo con cifras dadas a conocer por la Comisión de Igualdad de Género de la Cámara de Diputados este año.

México es el país que más aprobación muestra a la eutanasia al obtener un índice de 7.14 en el estudio, seguido de Uruguay con el 6.32 y Costa Rica con el 5.88. Los más conservadores en el tema son El Salvador (3.33) y Bolivia (3.58). Sin embargo, entre los jóvenes de México, considerados por el estudio como la población entre 18 y 35 años, se muestra una disminución de 0.5 puntos en la aprobación de la eutanasia entre 2012 y 2014.

La mayor disminución se registró en Argentina, de 1.6 puntos. También hubo bajas en la aprobación entre los jóvenes en Chile, donde este año murió la joven Valentina, que pedía la muerte asistida.

En México, una reforma a la Ley General de Salud y al Código Federal permite desde el 2008 la eutanasia pasiva, la cual otorga el derecho a los enfermos terminales a suspender el tratamiento curativo y a recibir solamente cuidados paliativos.

Pese a encontrarse en los primeros lugares en los temas anteriores, la aprobación que México da a los derechos de los homosexuales es menor, aunque continúa entre las tres posiciones más altas de la región, de acuerdo con el estudio. México tiene un índice de aprobación de la homosexualidad de 6.95 y en el matrimonio gay de 6.47, rubros en que es superado por Uruguay (7.72 y 7.59, respectivamente) y Argentina (7.12 y 6.68).

El estudio destaca los casos de Argentina, Bolivia y Chile, tres países donde existen descensos en las tasas de aprobación de la homosexualidad, respecto a la medición anterior de 2012. El mayor de ellos lo tienen los chilenos, con una baja de 2.3 puntos de 2012 a 2014.

Además, México, quien enfrenta problemas de violencia debido a la actuación de cárteles de la droga, es el país cuya población se muestra más dispuesta a la legalización de estas sustancias. El 52% de los mexicanos entrevistados dijo aprobar su consumo; 48%, que su producción debe ser despenalizada, y el 47% opina que su comercio también debe ser legalizado.

Colombia y Uruguay siguen a México en su interés por legalizar las drogas.  Además, el 58% de los mexicanos consideró que el tema debe ser tratado como un asunto de salud pública, lo que los coloca en el primer lugar en este rubro, seguido de Chile (46%), así como de Argentina y Costa Rica empatados con el 45%.