Los recientes asesinatos contra sacerdotes en Veracruz y Michoacán no reflejan una persecución contra religiosos, sino que son parte de la violencia que se vive en el país, afirmó Alfonso Miranda Guardiola, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

“No notamos una persecución abierta contra los sacerdotes como si fuéramos blanco del crimen, no. Más bien, la vemos y la sentimos como parte del clima social de todo el país del que no estamos exentos los sacerdotes”, dijo en entrevista.

Al concluir la presentación del director de prensa de la CEM, Armando Cavazos Regalado, el también Obispo auxiliar de Monterrey consideró que la sociedad vive un clima de asesinatos y desaparecidos.
“Como todos los ciudadanos, también como Iglesia, debemos cuidarnos, prepararnos, saber cómo tratar este clima porque los sacerdotes están en todo el país, en todos los rincones del país, incluido donde hay máxima violencia y donde hay presencia del crimen”.

Miranda Guardiola expresó que, como Iglesia, los obispos de México están dolidos por las declaraciones de autoridades y medios de comunicación que difundieron información errónea contra los sacerdotes asesinados antes que se concluyeran las indagatorias.
“Son tres sacerdotes a los que se les quiere echar tierra. La Iglesia tenemos que defender a todo el pueblo, pero los sacerdotes son nuestros hermanos en la pastoral. ¿Cómo no vamos a salir a defenderlos?

“No estamos cerrados jamás a la verdad ni a la búsqueda de ir por los delitos cuando existan. Cuando existan delitos la Iglesia está abierta”, sostuvo.

En la segunda quincena de septiembre, los sacerdotes Alejo Nabor Jiménez y José Alfredo Suárez desaparecieron en Veracruz, y sus cuerpos fueron encontrados sin vida en un paraje.

Días después, el sacerdote de Janamuato, Michoacán, José Alfredo López Guillén, también desapareció de su parroquia y sus restos encontrados a la orilla de una carretera.

En el tema de la familia, el secretario general enfatizó que la CEM sigue la indicación del papa Francisco sobre la defensa y promoción de la familia y la vida.

“Estamos completamente en la línea del Santo Padre: tanto en la apertura de todas las personas sin discriminación, absolutamente contra nadie. Nuestro lenguaje quiere ser de acogida solamente, hacia todas las personas sin importar diferencias, preferencias o nada por el estilo”, opinó.

Con información de El Sur