A principios del siglo XX se tenía una imagen muy distinta de los Homo neanderthalensis en comparación a ahora. Se decía que no eran muy hábiles ni inteligentes, y que además conservaban una postura muy encorvada, similar a los monos. Con el tiempo esto fue cambiando, y en la década de los 50 se pusieron en duda todas esas creencias. Sin embargo, este tema generó dudas hasta hace poco, pues un grupo de científicos habría confirmado que los neandertales se parecían más a nosotros de lo que creemos.

En 1908 fue descubierto el esqueleto de un neandertal en la localidad francesa de La Chapelle-aux-Saints. A partir de la reconstrucción, desde ese entonces se creyó que los neandertales caminaban encorvados. Por eso es que tenemos típica imagen mental de un sujeto primitivo que no es capaz de caminar erguido.

No obstante, un estudio adelantado en la Universidad de Zurich señaló que esa es una imagen poco precisa. En un documento publicado en Proceedings of the National Academy of Scienceslos científicos explican cómo hicieron una reconstrucción digital del esqueleto del Hombre de La Chapelle-aux-Saints. De la imagen obtenida se dieron cuenta de que su postura podía ser muy similar a la del homo sapiens.

Reconstruyendo la postura

Paso por paso, los investigadores expusieron por qué llegaron a esta conclusión. Así, comenzaron señalando que tanto este individuo en cuestión como los neandertales en general tenían una región lumbar y un cuello curvados, al igual que los humanos de hoy.

Por otro lado, también hablaron de su reconstrucción de la pelvis. De esta forma se descubrió que el sacro estaba colocado de la misma manera que en los humanos modernos. Esto los llevó a concluir que los neandertales poseían una región lumbar con una curvatura bien desarrollada.

Al juntar las vértebras lumbares y cervicales individuales, pudieron discernir que la curvatura espinal era aún más pronunciada. Además, pudieron fijarse en las marcas de desgaste que había en la articulación de la cadera. Esto apuntaba a que llegaron a tener una postura erguida similar a la nuestra.

Juntando esto, para los investigadores hubo una fuerte evidencia de las similitudes de los neandertales con nosotros. Así lo señaló uno de los autores, Martin Haeusler:

“En general, casi no hay evidencia de que los neandertales tengan una anatomía fundamentalmente diferente. Ahora es el momento de reconocer las similitudes básicas entre los neandertales y los humanos modernos y de cambiar el enfoque hacia los sutiles cambios biológicos y de comportamiento que ocurrieron en los humanos en el Pleistoceno tardío”.

Con información de FayerWayer