Ahora, los teléfonos inteligentes son capaces de desbloquearse con la huella digital, escaneo del ojo o cara, pero resulta que no se necesita estar vivo para superar esta barrera de seguridad, abriendo nuevas fronteras para la privacidad individual y la aplicación de la ley.

El FBI está luchando por obtener acceso al iPhone del pistolero de la iglesia de Texas, Devin Kelley, quien mató a 25 personas en un tiroteo. 

La devastadora tragedia permitió poner en duda la tecnología biométrica moderna: una persona viva no es necesaria para desbloquear muchos dispositivos. 

Resultó que el FBI probablemente podría haber desbloqueado el teléfono de Kelley utilizando su huella digital, dentro de las 48 horas posteriores a la muerte de Kelley.

Sin embargo, el límite de tiempo pasó y el teléfono permanece bloqueado, pero plantea la pregunta que algunos compradores del último iPhone o Samsung suelen considerar: ¿se necesita estar vivo para que los sistemas de reconocimiento biométrico cada vez más comunes funcionen?

En muchas situaciones no lo hacen”, dijo Anil Jain, profesor de informática en la Universidad Estatal de Michigan y experto en tecnología biométrica. 

“La biometría tiene que ver con las mediciones corporales. Se trata de usar medidas específicas del cuerpo individual como una forma de confirmar la identidad”, señaló.

En el caso del iPhone que perteneció a Kelley, el factor limitante fue el tiempo de 48 horas para poder usar una huella digital y desbloquear el teléfono, pues si no se hace en este lapso, el equipo pide ingresar la contraseña manualmente.

Alrededor del 80 por ciento de los usuarios de iPhone utilizan Touch ID para desbloquear sus equipos, según Apple. Esta tecnología ha existido en todos los iPhone desde que se lanzó el 5S en 2013 hasta el nuevo iPhone X, que reemplaza la huella digital con reconocimiento facial.

Con información de López-Dóriga