Luego de asegurar que la seguridad pública es una función que corresponde y debe estar a cargo de instituciones civiles, el presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), Luis Raúl González Pérez, señaló que las Fuerzas Armadas deben volver, cuando las condiciones del país así lo permitan, a sus funciones que le son propias, «debiéndose establecer para ello una ruta gradual y verificable».

En la entrega post mortem del premio nacional de derechos humanos 2016 a Rodolfo Stavenhagen, el presidente de la CNDH advirtió que la participación extraordinaria de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública «no debe sumirse como algo permanente».

Ante el presidente Enrique Peña Nieto, el ombudsman señaló que si la criminalidad es uno de los fenómenos más corrosivos de los derechos humanos, las fallas en la seguridad pública potencializan este deterioro hacia niveles más profundos de descomposición social.

Por ello, propuso atender los puntos críticos que más vulneran nuestro sistema de impartición y procuración de justicia, y que inciden en la percepción que nuestra sociedad tiene de las autoridades y las instituciones.

Con información de La Jornada