En la última Convención Internacional de Armas realizada en la sede de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Ginebra este mes, las 123 naciones que forman parte de la organización decidieron tomar acción en el tema de las armas autónomas o «robots asesinos» y conformarán un grupo gubernamental de expertos para tratar el tema en 2017.

Este es el primer paso dado por la ONU en el camino de una posible prohibición del desarrollo de este tipo de armamento, luego de reiteradas advertencias y solicitudes desde diversos sectores en el mundo.

«Los gobiernos reunidos en Ginebra dieron un importante paso para prohibir el desarrollo de robots asesinos, pero aquí no hay tiempo que perder», comenta Steve Goose, director del Observatorio de Derechos Humanos (HRW, por sus siglas en inglés) y cofundador de la Campaña para Detener a los Robots Asesinos.

«Una vez que este tipo de armas comiencen a existir, no habrá forma de detenerlas», lamentó Goose y añadió que «el momento de tomar medidas preventivas es ahora».

En el pasado, más de mil líderes tecnológicos y científicos se unieron para entregar una carta a la ONU en la que exigían una toma de acción en contra de estas armas autónomas desarrolladas con software de inteligencia artificial. En este esfuerzo se encontraban representantes de Google y Microsoft, además de emprendedores como Elon Musk.

Si bien aún no existe este tipo de armas, China ha informado en agosto pasado que se encuentran explorando la posibilidad de integrar programas de inteligencia artificial y automatización en la próxima generación de misiles.

«Los planes de China en armamento con inteligencia artificial pueden generar terror, pero no más terror que los esfuerzos similares que llevan a cabo Estados Unidos, Rusia, Israel y otros» países, comentó Goose.

Incluso, el director de HRW advierte que «Estados Unidos está más avanzado en este terreno que cualquier otra nación. Las áreas militares más avanzadas están persiguiendo una mayor autonomía en sus armas».

«Los robots asesinos vendrán en todos los tamaños y formas, incluyendo versiones en miniatura que podrán atacar en grandes agrupaciones, que podrían operar desde el aire, desde el mar, por tierra e incluso de manera submarina», detalla Goose.

El experto comenta que «la clave en la distinción entre armas completamente autónomas y un arma convencional, o incluso aquellos drones que son semi-autónomos, es que con estos nuevos inventos no habrá más un humano en la línea de decisión cuando llegue hasta el punto en que se establezca qué o a quién atacar, o incluso cuando sea el momento de jalar el gatillo».

Si bien la decisión de la ONU de incluir el tema de los robots asesinos en su agenda para el 2017 no es una seguridad de que se creará una prohibición internacional para este tipo de armamento, sí es una señal de que los gobiernos quieren cooperar en una regulación.

Fuente: emol.com