Abril Ruiz Valencia es una artista oaxaqueña que llegó a Xalapa para estudiar la carrera de actuación en la Facultad de Teatro y como tantos -entre los que me incluyo-, sucumbió a la seducción de la Atenas y se quedó en ella. Aquí ha diversificado su quehacer estético, tiene un proyecto de música electrónica que se llama Abril en México y es una de las pioneras en usar la técnica del clown en esta ciudad. El sábado 3 de febrero va a dar el taller intensivo La nariz en la nariz, en el que se internará en la técnica de la máscara. Platiqué con ella sobre el clown, su desarrollo en esa técnica, el colectivo Pulpo, la técnica de la máscara y el taller que impartirá:

«Para mí, no hay ninguna diferencia entre el clown y el payaso, así como en la música hay muchos géneros que van desde el reguetón hasta la música clásica, en el clown y el payaso también hay distintos estilos y géneros. Algunos dicen que el clown es más teatral, yo, la verdad es que prefiero no hacer la diferencia porque al final cada uno, como cada artista, tiene su propio sello, su propio estilo, su propio lenguaje, crea su propio universo.

«Yo empecé a hacer clown el 2005, de manera autodidacta, con una amiga, las dos estudiábamos teatro y salíamos a hacer cosas a la calle. Después, Martín Zapata, que era nuestro maestro en la Facultad de Teatro, estaba terminando su maestría, o algo así, y no nos podía dar toda la clase, entonces, esa clase nos la dieron entre Martín y Adriana Duch y ahí hice mi primer unipersonal de clown, se llamó El recital y tuvo éxito, hasta fue al festival Quimera, de Metepec, en el 2005 o 2006, no recuerdo. En el 2009, llegaron dos chicas a darnos un taller a la Facultad, Sabine Chocair y Gabriela Muñoz -Gabriela ya es famosa haciendo clown en México-, ese fue mi primer taller, yo estaba ya terminando la licenciatura y en ese momento pensé que sí era lo que yo quería hacer y cuando terminé la carrera, empecé a estudiar clown.

«Cuando empecé, todavía no era muy conocido el clown, era como algo extraño, casi nadie daba clases, tenías que ir al DF o a una circonvención, ahora ya hay más gente que se dedica a eso que viene de otros países o la misma gente que está aquí en Xalapa o en México empieza a viajar y el clown va siendo más popular.

«En el 2012, una amiga me dijo que quería hacer un poco de clown, que le enseñara, yo le dije que era muy complicado con una sola persona, que tratara de conseguir más personas. Consiguió 10 personas y di mi primer taller en enero o febrero de ese año, después, en mayo di otro. Al terminar, llamé a la gente de los dos talleres que quería participar en un montaje y formé con ellos un colectivo que se llama Pulpo.

«Pulpo se conforma con la gente que llega a hacer clown con nosotros o que toma los talleres y quiere participar en los proyectos. Hacemos intervenciones en la calle como parte del proceso y a partir de ahí se van formando los proyectos. Algunos se quedan mucho tiempo, otros, nada más participan en ese proyecto y se van, otros van y vuelven, pero lo importante es hacer que más gente se involucre en el clown y que no nada más que se quede en la clase sino que podamos a hacer proyectos en conjunto.

«Cuando hacemos cosas en la calle, opto por no cobrar porque es un experimento que llevamos al espacio. Cuando salimos, nuestro trabajo tiene mucho impacto porque la gente está acostumbrada a ver otro tipo de espectáculo, en algunos casos, más circense, en otros, más de comedia hablada y lo que nosotros hacemos es más pegado al performance, no hacemos una rueda sino vamos deambulando en la calle, o sea, intervenimos el espacio, nos integramos a su cotidianidad y el público se involucra de otra manera. Cuando lo hacemos en el teatro es menos el impacto porque llega el público que normalmente va al teatro o nuestros conocidos o amigos que se enteran que vamos a presentar algo.

«Creo que lo que hacemos con Pulpo le resulta un poco extraño a la gente porque no somos el payaso típico ni el clown típico, la línea que he estado trabajando con la gente es algo más introspectivo, más de crítica social. Sí hay mucho de provocación pero tratamos que sea para que la gente haga una reflexión. También hacemos chistes, por ejemplo, una vez hicimos un evento formal en Facebook para invitar a la visita de Arjan Harpal Rattan, dijimos que venía de la India a hacer una clase masiva de yoga al aire libre. Lo planeamos en el mirador del Parque Juárez y pedimos que se inscribieran previamente a un mail que inventamos. Eso sí fue para un público específico porque la mayoría de gente que llegó se dedica a hacer yoga, fue muy divertido haber caído en la broma de que era una clase formal de yoga y al final salieron cinco payasos a involucrar al público a que hiciera la clase. A veces hacemos ese tipo de cosas, sacar un poco a la gente de su cotidianidad, aunque parezca muy serio, para nosotros todo es una oportunidad de juego (risas).

«El sábado 3 de febrero voy a dar una clase intensiva de clown, solo son cuatro horas, antes hacía talleres más largos pero ahorita estoy moviéndome mucho y solo puedo hacerlo en una sesión. Vamos a abordar desde lo más básico de la herramienta de la máscara hasta terminar en juegos en colectivo, en improvisaciones para que más o menos vayamos viendo hacia dónde se inclina el clown de cada uno y a partir de eso empezar a jugar con situaciones.

«La técnica de la máscara es de Jacques Lecoq, que es el que hizo la escuela del clown para teatro. Habla mucho de cómo mirar al público, cómo son las miradas que tiene que hacer el clown y el tiempo de pensamiento, en qué momento va a llevar a cabo la acción, entonces hacemos muchos ejercicios de solo mirar o apuntar con la nariz, algunos les llaman acentos, otros le llaman la mirada, también se utiliza en la comedia del arte en donde dos máscaras no se pueden mirar durante mucho tiempo sino que tienen que estar compartiendo con el público, vamos a estar ejercitando eso. La nariz es la máscara más pequeña que existe, por eso el taller se llama La nariz en la nariz.

«Está dirigido a público en general y artistas escénicos con edad mínima de 15 años, no es necesario tener conocimientos ni experiencia, cualquiera puede ir. Si Tienen experiencia, igual está padre porque lo que trabajo mucho es la técnica de la máscara y no todos la conocen o no la trabajan de la misma manera.

«El costo es de 200 pesos, pero si se inscriben antes del 1 de febrero, es de 150. Las inscripciones son al 2288 52 6280 o a la fan page Pulpo o a mi Facebook que es Ser Endi Pia. Ojalá que muchos se animen a tomar el taller, se van a divertir mucho, es mucho juego. Es un lenguaje muy amplio y muy diverso y muy noble, y es una buena herramienta para el arte escénico o para lo que se dediquen, si quieren acercarse a esta técnica, están cordialmente invitados. Es en Lucio 51, interior 3, entre Juárez y Altamirano.»

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