El «no» ya lo tienes —le dijo su padre cuando era muy joven—, lucha por el «sí». Ya tenía el «no» de su familia para estudiar música; en sendas audiciones, la Escuela Superior de Música y JazzUV le dijeron «no». Pero Jhoe Garay ha seguido siempre el consejo de su padre y ha luchado por el «sí»; cuando era adolescente se construyó una guitarra de papel y gracias a ella, ahora es guitarrista, compositora y directora musical; cursa el senior year en The City University of New York en la carrera de estudios de jazz; ha estudiado con figuras icónicas de la escena del jazz actual: Peter Bernstein, Lage Lund, Steve Wilson, Mike Holober, Freddie Bryant, Scott Reeves, son solo algunos de ellos; ha compartido escenario con músicos mexicanos tan importantes como Alex Mercado, Roberto Aymes, Alberto Medina, Pablo Prieto, Gabriel Puentes, Israel Cupich; ha obtenido los premios The Hilda Holober Memorial Award (2016) y The Repsol Emerging Artist Award (2017); ha obtenido las becas Kaye Scholarship y Latin Grammy Cultural Foundation; en 2017, fue seleccionada para ser parte de The International Workshop for Jazz and Creative Music, programa que organiza The Banff Centre en Canada, ahí colaboró con Vijay Iyer, Gary Bartz, Tyshawn Sorey, Tia Fuller, Gretchen Parlato, Matt Stevens, Todd Whitelock; fue artista invitada y embajadora de Latin Grammy Cultural Foundation en la gala a Persona del Año 2018 y en la celebración número 19 de los Latin Grammy Awards en Las Vegas, Nevada; se ha presentado en escenarios de varios países; es líder de un quinteto formado por músicos de diferentes nacionalidades dedicados a tocar tanto música original como arreglos propios del repertorio popular de jazz.
Esta es la historia de Jhoe Garay y su lucha contra el «no».

Diapasón de cartón

Yo soy de la Ciudad de México, ahí nací y crecí hasta hace cinco años, cuando decidí mudarme a la ciudad de Nueva York. En mi casa no hay ningún músico, mis papás y toda mi familia hacen cosas diferentes: contabilidad, medicina, algunos son abogados, entonces, por ese lado no tuve ninguna influencia, pero recuerdo que cuando estaba en la primaria siempre estaba en coros o en la banda de guerra y sentía que la música me llamaba mucho la atención, me gustaba lo que escuchaba en el radio o en cualquier lado.
Cuando estaba en cuarto o quinto año de primaria, llegaba a la escuela y le decía a mis amigas escuchen esta canción, pero ellas estaban hablando de la revista que estaban viendo, de que se habían comprado algo para el cabello, cosas así. Cuando entré a la secundaria, en un día del estudiante vi tocar a una banda de rock, me llamó mucho la atención la batería y dije yo quiero ser baterista, se ve muy divertido; tú sabes cómo son los bateristas de rock y especialmente a esa edad me pareció muy vistoso y dije yo quiero tocar los tambores, pero nunca le di mayor importancia.
En la secundaria estuve participando en varias clases extracurriculares de música, teatro, coros, pero fue hasta el segundo de secundaria que me decidí por la guitarra porque dije —y tal vez mi argumento fue un poco tonto al principio pero de ahí fue que empezó todo— es que yo no quiero estar atrás, yo quiero estar al frente de la banda (risas)
Ahí empezó la espinita de estudiar guitarra pero como en mi familia no hay músicos, yo creo que para ellos no era importante la música y siempre me decían sí, luego, luego, y yo insistía: mándenme a clases de guitarra, por favor, cerca de la casa hay una escuela, y me respondían ah, sí, luego. Y así hasta que un día mi mamá me encontró llorando en mi cuarto, me preguntó qué me pasaba y le dije es que nunca me haces caso de que quiero tocar guitarra, y fue así como, cuando estaba en segundo año de secundaria, me metieron a una de esas tiendas de música en las que dan clases, pero mi mamá me dijo que si no tomaba clases por tres meses al menos, no me iba a comprar una guitarra.
Era un poco complicado porque tenía una guitarra real en mis manos por un día a la semana y el resto de la semana no tenía nada, entonces dije ¿cómo voy a ser mejor o cómo voy a tener un avance si no tengo un instrumento? Lo que hice fue doblar una hoja de papel y pintarle rayitas como si fuera un diapasón —de hecho todavía la tengo en mi cajita de recuerdos— y con mi hojita de papel entrenaba mis dedos para que se movieran como si fuera una guitarra. Esa fue mi primera guitarra, de cartón.

Take one

Después de tres meses, finalmente me compraron una de esas guitarras que venden en paquete (risas) en el que viene guitarra, amplificador, el cable, el talí, todo en uno, y fui muy feliz en ese momento, finalmente tenía mi guitarra. Entré a tocar a una banda de rock, tocábamos covers de Led Zeppelin, Black Sabbath, rock alternativo, un par de canciones de vocalistas femeninas como los Pixies, que tienen una que otra así.
Un día fui a Casa Veerkamp del centro con la intención de comprar unas cuerdas para mi guitarra y en ese momento había una clínica o un concierto dentro de la tienda. Vi el grupo y fue una impresión muy grande, dije ¿qué están tocando? Cuando terminaron me acerqué a ellos y les dije ¿qué es esto?, está increíble, yo quiero tocarlo, y me dijeron se llama jazz. Después me enteré de que era el súper conocido y súper buen guitarrista —y ahora, buen amigo— Emmanuel Mora, él fue mi primera inspiración.
Después de eso llegué a mi casa y busqué en Internet «jazz», y empecé con las clásicas: Autumn Leaves, Take Five, y recuerdo que llevaba las copias del Real Book o de las partituras que encontraba en Internet con mi banda de rock y les decía oigan, ¿podemos tocar esto? (risas), y las tocábamos, no tan bien como esperaba pero para mí era mucha ilusión empezar a tocar ese género tan desconocido pero que me encantó desde el primer momento. Después de eso, para mí era muy obvio que la música era lo que yo quería hacer.

Take two

Siempre he sido muy buena estudiante y siempre he sido muy buena para memorizar, he ganado premios en matemáticas, física, literatura, oratoria; me gusta mucho estudiar y soy muy buena en muchas cosas, pero por ninguna sentía tanta pasión, tanto amor, ninguna me llenaba tanto como la música, entonces entré a la Escuela Nacional Preparatoria número 9 de la UNAM, en Linda Vista, y al mismo tiempo apliqué para una escuela de iniciación artística del INBA , y a la par hice el INBA por las tardes y la prepa por las mañanas.
En mi primer año en el INBA estudié guitarra clásica pero sentí que no era lo mío, me sentía un poco restringida en cuanto a que las composiciones ya están hechas, más que nada se trataba de la interpretación, la técnica. No subestimo la música clásica, me parece una cosa muy importante y necesaria, pero no me daba esa parte creativa que yo quería, de explorar y de crear mis propias cosas o de ponerle un poco de mí al asunto. En el segundo año, afortunadamente encontré un maestro de guitarra que era un poco más flexible en cuanto a géneros y me dijo yo te puedo dar lo básico del jazz. Ese mismo año empecé a buscar opciones de universidades para saber en dónde podía estudiar en la Ciudad de México si quería hacer esto en serio y descubrí la Escuela Superior de Música, en donde conocí al maestro Eduardo Piastro.
Hice audición a la Superior cuando estaba en tercero de prepa, pero desafortunadamente no quedé, entonces dije pues me voy a Xalapa, yo quiero estudiar. Vine a hacer audición a JazzUV y tampoco quedé. Luego hablé con Eduardo Piastro:
—Quiero tocar, quiero estar en la escuela, quiero seguir estudiando, ¿cuáles son mis opciones?, ¿que me recomiendas?
—Justamente estoy abriendo con Alberto Medina una escuela que se llama Guitar México, este maestro es muy bueno, viene de Nueva Orleans
—Ah, qué bien, es como para mí
Quedaba muy cerca del centro de Coyoacán, entré y empecé a tomar clases con Beto Medina. Él es una de las personas más importantes dentro de mi crecimiento musical en mis inicios y a le agradezco mucho porque con él empecé a estudiar formalmente jazz, a saber de qué se trata, conocer la teoría, armonía, melodía. Él me ayudó bastante y también fue el que en algún momento me sugirió que hiciera una audición para el extranjero.

Es inútil, es imposible callarla…

Empieza el llanto
de la guitarra.
Se rompen las copas
de la madrugada.
Empieza el llanto
de la guitarra.
Es inútil callarla.
Es imposible
callarla.
(Federico García Lorca)

En esa época, cuando yo estaba en tercero de secundaria, mi familia empezaba a cuestionarme:
—¿Qué vas a hacer con tu vida?, ¿cuál va a ser tu carrera?, ¿qué vas a estudiar?
—Pues quiero estudiar música, esto es lo mío, me gusta mucho
—No, no vas a estudiar música porque la música no te deja dinero, porque la música es muy inestable, porque de la música no vas a vivir. Si no estudias otra cosa, vamos a dejar de pagarte tus clases de música y a ver cómo le haces
Los papás son personas muy importantes, son personas que quieren el bien para ti y que saben de la vida porque son más grandes, entonces, yo creo que por eso cedí y entré a estudiar Psicología, y la verdad es que se me hacía muy fácil, para mí era cualquier cosa, pero tenía la ventaja de seguir tomando mis clases de música a la par que hacía la universidad. No tenía problemas pero después de dos semestres dije ¿para qué me hago tonta?, ¿para qué sigo engañándome?, voy bien en Psicología, saco excelentes calificaciones pero no me llena, no es algo que disfrute hacer.
Enfrenté a mi papá y a mi mamá y les dije ¿saben qué?, ya no voy a estudiar más esto, si me quieren apoyar con mis clases de música, bien, si no, voy a trabajar para poder solventarlas pero ya no voy a seguir en la carrera. Hubo un problema muy grande en casa porque mis papás no estaban conformes, me tuve que mover fuera de casa porque las cosas se estaban tornando un poco difíciles, me mudé con una tía por un tiempo.
Para entonces yo ya había hecho audición para la Universidad de Nueva Orleans por consejo de Beto Medina y me aceptaron pero no me dieron beca. Tenía que pagar 32 000 dólares, entonces dije no tengo oportunidad de pagar esa cantidad nunca, y más porque en ese momento estaba por mi cuenta, mis papás me habían retirado todo tipo de apoyo; me sentía un poco atorada, decía ¿qué sigue?, ¿qué voy a hacer ahora?, porque quería estudiar, siempre quise estudiar

(CONTINÚA)

 

SEGUNDA PARTE: Giant steps
TERCERA PARTE: Voz de la guitarra mía

 


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