El jueves 5 de abril murió uno de los iconos del free jazz, Cecil Taylor. En su texto -publicado en El País- Muere el pianista Cecil Taylor, indomable leyenda del jazz, Iker Seisdedos lo recuerda así:

«Sus conciertos eran experiencias difíciles de asimilar. Aparecía con uno de sus atuendos característicos, tan refinados como extravagantes, recitaba poesía, danzaba en torno al piano, lo golpeaba, lo acariciaba y lo empleaba como un instrumento de percusión, ese conjunto de ‹88 tambores afinados›, según la afortunada definición de la historiadora del free jazz Val Wilmer. Más que tocar el piano, extraía sonidos de él».

Aquí lo despedimos con décimas

Perfectamente afinados,
ochenta y ocho tambores
le rinden, Taylor, honores
a aquellos tiempos dorados
en que tus dedos armados
con un ímpetu quizás
salido de donde hoy estás,
trabajaron con denuedo
para consumar tu credo:
total libertad del jazz.

Total libertad del jazz,
creatividad derramada
en la nota improvisada,
libertad plena al compás
para que se agrande más.
Improvisador salvaje
elaboraste un lenguaje
que hizo florecer al mundo.
Hoy que vas de vagabundo
Cecil Taylor, ten buen viaje




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